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jueves, 13 de septiembre de 2012

Cambios

Bajar a la cocina y ver el café recién hecho y al lado una notita tan simple como es un "Buenos días, todo listo. Arrancamos." y darte cuenta de lo poco que necesitas para olvidarte de todo y comenzar un nuevo día.

Detalles.
De esos que cambian las cosas, de esos que te hacen darte cuenta de que no siempre tienes razón, de esos que te hacen ver que hay más historias a parte de la tuya.
Tonterías que necesitas de vez en cuando para desconectar, no solo de tus problemas, sino también de las causas o, en el mayor de los casos, causantes de estos.

Reflexiones mañaneras o tonterías causadas por el madrugón, aún no lo tengo claro. Bebo.

No, todo esto no ha venido por ese pequeño papel al lado de mi taza de gasolina diaria. Simplemente me he dado cuenta de la de cosas que pueden retorcerse en poco tiempo. Relativamente poco. 

Bebo. Despejarse.

Azul y una grúa es todo lo que mis ojos (mejor dicho mis lentillas) alcanzan a ver desde este rincón remoto del jardín. 
Cambios, eso significa.
Cuando algo no te convence, estas cansado de lo mismo, optas por la novedad y reformas, cambias, cambios.
Al igual que aquella grúa, hay algo que lleva impulsándome a cambiar desde hace tiempo, que me está forzando a renovar. Inevitable si lo piensas.
Soy yo y yo y mis gilipolleces, como ha sido siempre y para siempre, espero. A pesar de esto, existen cosas simples, vulgares detalles, que te activan, trasladan y sitúan en lugares o posiciones impensables para ti hace no mucho.
Las cosas cambian, las personas también y las causas suelen ser parecidas; el tiempo, una etapa más, o simplemente por culpa de alguien o algo.
Al igual que aquella casa dentro de un par de meses se convertirá en algo diferente, con nosotros sucede lo mismo. ¿Quién sabe que pasará o dónde estaremos en un par de meses? Igual, como aquella casa, hemos quedado irreconocibles. 
Permítete dudarlo. A pesar de la masiva reforma que están haciendo, seguirá siendo lo mismo, una casa. 
Las cosas cambian, sí, las personas cambiamos también. Pero hay cosas que siempre seguirán igual. Y jode.

Sol, que se cuela por mi pijama y me hace entrar en calor recorriéndome lentamente. A lo tonto, a lo tonto, atontándome. Olvidándome de esa brisita que sopla de vez en cuando llevándose mis ansiedades.
Echémosle la culpa de ellas al sol. Sí, solo él tiene la culpa, la nochecita que pasé ayer no tiene nada que ver, ni mucho menos mis temblores al recordarlo. Afirmo y apoyo. 

Todavía huele a temprano - olor a café y a tierra húmeda, provocado por el riego que inunda mis mañanas. Apasionante.


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