Supongo que aunque el problema haya desaparecido, o por lo menos eso creo, la raíz de este sigue anclada en mi estómago, me impide digerirlo y no consigo tragarlo.
Espero que me triga la solución a esta demencia y que me ayude a olvidar esta puta mierda que me está comiendo y que como siga así acabaré devorada por mis propias ideas descabelladas y sin sentido alguno. Solo deseo que sea mi mi héroe, o alguna cursilada de esas; que haga como aquellas pastillas rosas de las que habla Dorian y que, como dice la canción, me acabe llevando a cualquier otra parte, que me lleve a cualquier sitio donde pueda olvidar esta mierda con orígenes indígenas, y que venga conmigo.
Mis soluciones "maravillosas" nunca suelen ser las mas correctas, y por eso acabo siempre en el mismo sitio, dando vueltas en el laberinto de mis delirios donde por una razón u otra siempre tropiezo, me caigo y pierdo una vez más, a la par que las paredes van encogiendo lentamente, haciéndose más y más pequeñas cada vez, hasta lograr aplastarme con mis propias pesadillas y temores, y así.
Café; y mi colega de cuatro patas que creo que, por la cara con la que me mira y por esos ojitos que sabe que me derriten, intuye mi situación.
Afloja. Relaja. No ha sido para tanto, ¿o sí?. Para nada.
Me conviene más pensar que no, y no darle más vueltas. La culpa es mía y de mis exageraciones, o eso parece, o igual me viene mejor así. Así que eso haré. Hacer como si nunca hubiese hecho esta tontería de nuevo. Sí, mentir se me da bien ... digo yo.
Ese plan no suena bien del todo pero es la idea más decente que se me ha ocurrido últimamente.
Acepto y punto.
Si digo que no ha pasado, no ha pasado y ya; y si digo que no se va a repetir, no se repite. No hay más.
O sí. Que no. Fin.
Para dejar esta paranoia la primera que tiene que querer y aceptarlo soy yo. Ahí vamos. Así sí. Ahora de verdad, espero.
Dicen que a la tercera va la vencida, pero yo ya he perdido la cuenta de mis intentos fallidos y el personaje peludo que tengo a mis pies me dice que tampoco se acuerda.
Decido dejar de jugar a juegos de azahar con las dudas, por lo menos por un tiempo, que últimamente me estoy llevando buenas palizas; y de castigo, mis obsesiones absurdas, o no tan absurdas, no sé.
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