Sobre mi

domingo, 9 de septiembre de 2012

Una mujer no es de nadie,


o eso dice Charly efe. Me encantaría creerle, pero en estos momentos me siento más suya que de nadie, ya veremos. 
Quizás mi compañero de noches en vela lleve razón y el problema sea mio, que todavía no llego a eso de ser "una mujer", no sé. El sentimiento de madurez puede haberse quedado simplemente en eso, un simple sentimiento más, que como todos, no sube de eso y ahí se queda pero no llega a realizarse; sigue en ese proceso.

También me dice que no hay nada que temer, y en eso si que no lleva razón.     Temores tengo, y muchos. 
Sigo jugando al "pilla pilla, corre corre y sálvese quien pueda" de vez en cuando. Juego con los monstruos de metal y fantasmas de papel que protagonizan mis pesadillas alguna que otra noche; eso sí, últimamente siempre les acabo pillando y salgo ganadora e ilesa de nuestros juegos infantiles. 
Vale, sí, me confieso. Como observas, todavía no he conseguido ganar a la madurez del todo; ni con trampas, no se me resiste la hija de puta ... ¿y qué? todavía tengo tiempo para seguir pensando en estrategias y artimañas para derrotarla y prisas de momento no tengo muchas o puede que me este engañando a mi misma y lo que no tenga sean ganas, así sin más.
Puede que este harta de intentar ser madura o de jugar a serlo. Puede que el pasado año fuera muy difícil y se hayan agotado las últimas reservas de madurez que me quedaban y por eso ahora actúe como una niñata caprichosa que no sabe lo que quiere, que cambia de opinión más que de ropa interior y que, ¿por qué no decirlo? que juega con la gente a su antojo, o lo intenta.
Si, puede que sea eso, que solo esté intentando crear una obra de teatro. Obra en la cual el único guión este formado por los delirios que recorrían mis pensamientos el pasado año y en la que soy la productora, directora y redactora jefe de mi propia paranoia. No os equivoquéis, no estoy loca. No todavía. Solo que la paciencia no es una de mis cualidades y se me nota enseguida.

Que él me importa, que sí y mucho, pero no se hasta que punto ni de que modo, y eso es malo. 
Me estoy metiendo en un mundo que desconozco y que no se si estoy preparada para conocer aún. Lo describen como algo maravilloso y yo de momento de maravilloso no veo mucho y me acabo de limpiar las gafas. 
Esta vez no se si es mi culpa o la suya, pero muy bien no vamos, o eso creo, no sé. Tiempo al tiempo, me estoy precipitando, seguro.
Puta impaciencia que me traiciona.

Que no cunda el pánico, sigue siendo domingo y me queda media taza de té. 


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