Sobre mi

viernes, 14 de diciembre de 2012

Y si no llega, ¿te importa mucho?

Heme aquí, buscando una razón para parar esta adicción que me condiciona y desconcierta, me sacia y me mata, me quema y me hiela; pero nada, no aparece -o no apareces.
Paradójico ¿eh? Como algo que te hace sentir tan vivo puede hacerte tanto mal, destruirte poco a poco hasta convertirte en ...¿humo?

Mentiría si dijese que es de ti de quién se trata, pero negándolo tampoco estaría acertando del todo.

Dormir ahora no aparece entre mis opciones de salida, aún siendo la más lógica. Nunca me he caracterizado por ser coherente y el hecho de descargar todo en palabras me resulta de las cosas más atractivas a estas horas, siempre después de ti, cuando la visita de Morfeo no ha llegado todavía y mi último cigarro se esfumó con el café de la mañana de ayer.

Dispuestos estamos para hablar de razones que no llegan y te dejan esperándolas. 
Simplemente no existan, simplemente lo que crees que va a llegar nunca llegue y lo que buscas es una excusa para poder seguir haciendo lo que haces teniendo una justificación en caso de pregunta o un alivio que te dice que lo que haces está bien hasta que te rompa, se acabe o algo te frene.
Y si no llega, ¿te importa mucho? 
Reflexiones -- claro,
madurez es la pieza que falta,aquello que no avanza, la pregunta que te hace dudar de si esta bien lo que haces o simplemente no ha llegado tu turno de hacerlo bien. 

Siempre igual, y igual que siempre hasta que me frenen. Siempre esperando que seas tú quien lo haga.
Y bien, ¿por donde íbamos?

No hay comentarios:

Publicar un comentario