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miércoles, 22 de mayo de 2013

Promesas, vicios y delitos.

Puedes estar toda una vida a cargo de lo debido, recorriendo el camino de lo ya escrito o puedes vivirla asumiendo las consecuencias que puedan acarrear el crear tu propio sendero hacia ninguna parte, pero tuyo. 
Típico

Prometes;
 PROMESAS. 

Como aquella que sueltas cada 31 de diciembre cuando juras y perjuras no volver a coger un cigarro o no volver a fumar y empezar a hacer algo de ejercicio. Como cuando te convences de que el próximo curso es el tuyo y que no bajarás del diez. O como cada vez que dices eso de "no volveré a hablarle, no me conviene, es muy complicado". 
Tras reflexionar, bajar los pies a la tierra y desobedecerte al tercer día, surge la siguiente pregunta:
¿por qué?¿por qué tengo que dejar algo que  me alivia, relaja, aísla, que me da vida, para hacer algo que me aburre, no me gusta y me encadena?
Sí, 
puede que no sea lo mejor en cuanto a joderme por dentro se refiere -ambos sentidos, literal y sentimental; 
pero nadie mejor que yo para decidir el balance entre lo bueno y lo malo; y puestos a elegir, elijo mis propios vicios. 

VICIOS.

Vicio es el levantarte por la mañana con él único incentivo de reencontrarte con tu café, la brisa mañanera, tu pequeña canina dándote los 'buenos días' como nadie y ese sabor a cigarro que consigue dejar de lado las pesadillas que han estado trastornando tus deseos toda la noche. Vicio es contar con sus manos como chaleco salvavidas en caso de incendio, inundación o catástrofe emocional. Vicio es no saber vivir sin tus manías y ahogarte en una lata de coca-cola cada vez que se acaba el ketchup en casa. Al fin y al cabo, 'vicio', por definición, acaba siendo aquello que te define: una manía, una necesidad, una costumbre, un placer...
En un supuesto mundo de carencia de vicios, no habría personas sino seres inertes y esclavos de lo moral y socialmente correcto, víctimas y sufridores del sistema. Ahí es donde hablaríamos de delitos. 

DELITOS.

Delitos que cometemos irremediablemente con cada promesa rota. Unos más leves y otros más graves, pero cada uno con sus propias espinas. Saltarse la ley es algo considerado  como terrible y hasta atroz, pero ¿de que leyes estamos hablando?¿y si esas leyes no son compatibles con las tuyas? 
Yo considero infinitamente peor saltarme mis propias leyes y filosofías morales, entre las cuales fumar, suspender o no ir al gimnasio computarían como delitos menores, simples amonestaciones frente a las multas, penas y condenas inmensas que me supondría el renunciar a mis propios vicios. 

No es muy compatible y lo acepto y respeto, pero todavía es mucho lo que me queda por aprender y desviarme, muchas promesas, muchos vicios y algún que otro delito. 




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