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lunes, 3 de junio de 2013

Mensajes subliminales.

-A veces se nos va de las manos.

con a veces se refería a más de lo normal y con ese 'se nos'  -tan sumamente recíproco- se refiere a ellos. 

Las razones y motivos son mas que evidentes, y aún que suponga desafiar su filosofía por completo dirá que en ese caso el fin había justificado todos los medios con creces. Siendo estos medios y medidas, algo más hijos de puta de lo debido, como ocurre casi siempre.

Ella nunca supo aceptar que fue su billete de salida, aquello que la impulsó a hacer desaparecer sus neuras e inseguridades viendo como se desvanecían poco a poco a la vez que le enseñaba la lección más valiosa. Digamos que se convirtió en su mentira más piadosa. Digamos que estuvo en sus idas y venidas de forma inconsciente, sin quererlo ni saberlo, como esa especie de intento de acción suicida en la cual acabas descubriendo que viene con paracaídas incluido en el pack; no estuvo tan vulnerable.

Joder, y así se aprende. 

-A veces no pasa nada por que te desvíes un poco del guión.Tomarse pequeñas licencias resulta necesario a la hora de escribirte.

Nada como aquello, entendiendo por guión lo nunca escrito (y lo que queda por escribir) y por licencias, sus pensamientos. Los mismos que hace tiempo descolocaron sus esquemas y ahora se reorganizan sin descanso en un pulso desequilibrado, elevando una a una cada ancla de calambres inquietantes. 

Desde entonces solo espera ser su musa, conseguir alejarlos del infinito precipicio del destino impredecible e inverosímil. Quiere aprender a deshacerle en quince caladas, como al más temido cigarro, y respirar sus mismos aires. Descifrar sus adicciones y compartirlas, que no compartirle. Actuar, reaccionar y devolverle cada error cometido en forma de escalofríos desmesurados y vicios adaptados en pequeñas dosis.

Respetarían cada norma y cada amanecer, cada pauta y cada deseo, cada secreto. Convirtiéndose en supervivientes a escondidas y sin precedentes; haciéndole trampas al sol y evitando que la luna los delate.
Olvida lo restante y se sucumbe ante sus movimientos, siendo estos los únicos que la llevan al máximo estremecimiento y capricho. Pasar el tiempo entre sus dedos como objetivo último, alcanzar sus pensamientos como máximo placer.



-A veces el camino difícil es el más emocionante: si logras resolver cada bache, esquivar cada obstáculo y derrapar cada curva saliendo ileso, el final sobrepasará los límites de tus expectativas, 

merece la pena.



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