Era de las que no creía en Dios pero se pasaba las noches de verano pidiendo deseos a las estrellas fugaces mientras inhalaba las últimas caladas del día -o primeras del día siguiente, según quieras mirarlo.
Creía en ella y a veces no era suficiente, aun que ella así lo creyese, hay días en los que necesitas algo más que tu propia persona para completarte, factor que se iba revelando progresivamente.
-¿Y es que acaso existe algo más hermoso que la inmensidad del universo? ¿Más mágico que jugar con las estrellas y observar atentamente como compiten entre ellas a ver cuál es la que conseguirá el mayor resplandor esta noche?
+Fíjate, rápido, ¿has alcanzado a verla?
-¡Por supuesto! Tengo mi detector de estrellas fugaces activado, y esta noche con más motivos, necesito ese deseo ahora, esas fuerzas...
+Y bien, ¿cuál ha sido tu deseo?
-No puedo desvelarlo todavía.
+¡Venga ya! Siempre dices que mientras más repitas y expandas tus deseos, más probable será esa realidad. Así que no vayas de misteriosa y suéltalo.
-Lo sé y es cierto, no soy partidaria de esconder expectativas ni de reprimir esperanzas, pero este deseo es diferente, y si te lo confieso ahora puede hacerte falsos daños que prefiero ahorrar hasta asegurarme completamente de que se va a cumplir.
+Eso suena un poco escalofriante.
-Será por la brisa del mar.
+Será por la forma de tus palabras y el tono de tu voz, que siempre sabe como descolocarme. ¿No vas a preguntarme cual ha sido mi deseo?
-Nunca lo hago y de una forma o de otra siempre lo acabo adivinando.
+Lo dudo esta vez.
-Deja de dudarlo, tengo cerveza y hachís en la mochila, lo de que esta noche sea eterna lo veo más complicado de cumplir.
+Odio tu forma de leerme el pensamiento, me acojona que me conozcas mejor que yo mismo y que tus necesidades de mi y de mi compañía sean sustituidas por tus intuiciones de mis actos estúpidos.
-No lo hago a propósito, y eso no tiene sentido.
+Descuida, ya te tengo asumida y siempre existirá ese miedo.
-¿De qué miedo hablas?
+El miedo al día en el cual ese deseo se cumpla y el deseo no sea el mío deseado.
-Coge la mochila, te has ganado una cerveza.
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