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miércoles, 31 de julio de 2013

"Tu que me enseñaste a volar sin alas"

Sentimientos de rabia y superioridad a la vez, como cuando uno de los que creías que formaba parte de "los tuyos" te suelta la mentira más rastrera, esa que desmantelas al segundo por que le conoces y por que no te cuadra con afirmaciones y confirmaciones de terceros en vigor. Esa. 
La que prefieres callarte y así no escupirle sus sandeces una a una para que deje de tomarte como una imbécil y que se de cuenta de que sabes más de lo que parece por que, al parecer, la ingenuidad dejó de ser uno de mis defectos desde que la desconfianza me acompaña, por culpa de percances varios. 

Te dispones entonces a seguirle el juego, mentirle descaradamente convirtiéndote en la actriz más inocente del planeta cuando, siendo realistas, lo que estás presenciando es una auténtica guerra fría entre dos gilipollas. 

Juguemos a ver quién aguanta más.
Es el típico tira y afloja sin solución ni ganador alguno. Pero hay que aguantar el tipo y no dar el gusto y aún menos sabiendo que, tarde o temprano, uno de los dos va a acabar aflojando, y aflojaste

Ahora cabe tener en cuenta que lo hiciste cuando a ti te convenía, intentando manipular la situación a base de tus ironías y tu sarcasmo desde la pompa que te creaste, o te crearon; y por ello te descontaré un par de puntos. 

La palabrería nunca fue tu fuerte y siempre fuiste de los que se dejan llevar, pero una cosa no quita la otra y tu mayor arma en esta guerra fría es que sabes que eres una de esas personas por las que daría todo por mucho que se enfríe, por que confío en lo vivido y en que reacciones. 

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