Indecencias a oscuras, o mejor, bajo la luz blanca de la luna, la única incansable que divisa cada delito cometido a estas altas horas de la madrugada.
Cuídala, será tu único testigo y cómplice si me apuras.
Apunta el consejo de convertirla en tu más fiel compañera, deja que sea la única que descubra tus secretos infieles e infelices, que nadie más seguro que ella para ello, que nadie más lo sepa, que el que tiene boca se equivoca pero la luna de aquello no es pecadora.
- Y dime hija de la gran... Luna. ¿Que cojones hago yo descalza, despeinada y en pijama, andando por el asfalto sin rumbo ni dirección?
Supongo que el miedo de ser descubierta por mis progenitores desapareció con el hecho de haber perdido su mirada y por eso me hallo desamparada por tus cráteres.
¡Qué injusto!
O quizás no. ¡Pues claro que no! Esto es el desencadenamiento de los sucesos en los que yo misma me tropecé sin previsión previa (válgame la redundancia).
Un año tirado en una noche.
Jodida luna, haberme parado los pies, haberme puesto la lista de consecuencias como advertencia en la caja de cigarros y no esa estúpida frase de: "fumar mata". ¡Todo el mundo sabe que fumar mata y si lo siguen haciendo es por que les da igual!
Haber hecho el cambiazo por un: "mide tus palabras, vas borracha y puedes perder".
Y perdí, supongo que no es tu culpa, y que tu función es evitar el consumo estúpido de luz, evitar que encienda las farolas que destapan la piscina y por eso alumbras mi cuerpo mientras me ahogo en las altas horas de la madrugada.
Gracias por escuchar una noche más y perdón por mis delirios.
Gracias por escuchar una noche más y perdón por mis delirios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario