<<Entre suspiro y suspiro siempre acabo helando;
entre palabra y palabra siempre pierdo sentido
y entre aliento y aliento siempre pierdes encanto.
Combinar atracción y alma, fundir un secreto entre sábanas,
acariciar la traición sin amansarla alimentándola con el pensamiento
para luego volver sin nada más que la presencia.
Cuando falta la llama y sobra cariño el temor se retuerce dando paso a un esperado estado de pasividad.
Cuando lo que falta es ternura y sobra pasión la agresividad acaba con el aburrimiento.
Es como volar sin alas sobre un atardecer con niebla,
por mucho que afines tu mirada la visión siempre será terrorífica y desconcertante, la humedad acabará saturando tus turbinas y el aterrizaje será forzoso y desastroso; pero la sensación de libertad no te la arrebata nadie>>.
entre palabra y palabra siempre pierdo sentido
y entre aliento y aliento siempre pierdes encanto.
Combinar atracción y alma, fundir un secreto entre sábanas,
acariciar la traición sin amansarla alimentándola con el pensamiento
para luego volver sin nada más que la presencia.
Cuando falta la llama y sobra cariño el temor se retuerce dando paso a un esperado estado de pasividad.
Cuando lo que falta es ternura y sobra pasión la agresividad acaba con el aburrimiento.
Es como volar sin alas sobre un atardecer con niebla,
por mucho que afines tu mirada la visión siempre será terrorífica y desconcertante, la humedad acabará saturando tus turbinas y el aterrizaje será forzoso y desastroso; pero la sensación de libertad no te la arrebata nadie>>.
Me topé con uno de esos casos que pertenecen a las películas. Un caso de esos en los que ellos pasan toda la sesión insultando al protagonista, por cobarde y estúpido y ellas a la protagonista por puta y desaliñada; pero que acabas cogiendo cariño a ambos y cuando sales del cine nadie se arrepiente de haber gastado su paga semanal en esas dos horas. Pues algo así. Se trata de esas pocas veces en tu vida en las que una simple semana en la compañía correcta logra cambiar tu carácter y abrirte los ojos. Parece hecho aposta, parece que alguien haya preparado todo para darle un vuelco a una etapa de apariencia eternal en tu vida, y de ser así, bienvenido sea. Aclaro ahora que nada de mariconadas, no hablo de historias románticas, ni de flechazos, ni de amores a primera vista, hablo de casualidades y caminos divergentes. Saber elegir es casi tan imprescindible como ver las señales o como desvincular distracciones, y nivel superado. Apenas aprecié aquello hasta que entramos en la recta final, donde todo fue encajando poco a poco y el rompecabezas fue visible tras un par de Cosmopolitans. Supe prever incorrecciones y en ningún momento me desvié tanto, mi conocimiento alcanzó esa fase meses atrás y diferencio perfectamente ficción de realidad, por ello, aunque supiese que esa no era mi realidad, si que está siendo útil para la actual y caigo en la cuenta de que nunca viene mal un poco de fantasía de esa con moraleja.
Añado, por último, que no dejé que se me atragantasen las palomitas, ni permití empachos futuros a mis acompañantes.
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