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lunes, 17 de febrero de 2014

El amor sigue siendo un mito. Vol. 2

Hoy, mas concretamente hace tan solo unos minutos, he recibido uno de los mayores motivos que me ha impulsado a recuperar mi fe perdida en el ser humano. Como siempre hay excepciones y cada vez soy más propensa a toparme con ellas en el momento preciso y oportuno; y me encanta. Descubrir nuevas constumbres sin deshechar las pasada o remodelar viejas acciones ya perdidas. Sentir la magia de unas letras y dejar que su baile te envuelva y seduzca poco a poco. Saborear el cosquilleo de unos versos, la musicalidad de los signos de puntuación y la angustia de un punto y aparte. Seré más concreta. Como ya he dicho muchas veces, yo no he nacido para ser partícipe de esta época y por ellos siento como parte de mis gustos hubiesen encajado a la perfección un par de décadas o incluso siglos hace. En aquel tiempo donde el amor era un secreto compartido entre dos víctimas y no la "víctima" quien se dejaba compartir.
Prefiero así quedarme en los detalles, en esos efectos que encienden tu llama poco a poco para recordarte que el incendio no está apagado y que puede avivarse cuando le plazca. Eso mismo. La esperanza de sentir como se reafirman mis creencias, de como las excepciones, en ocasiones, superan lo supuesto como moda, y de como aún cabe la posibilidad de ser fiel a mis gustos sin ser tachada de ridícula, de no odiarlo todo sin ser odidado por ello, de volver a angustiarme con los puntos aparte y mirarle de nuevo a los ojos a los sellos y remites de las cartas. 

<<¡Ay! amor, este corazón sólo se hidrata 

con los besos de tu boca 
¡Ay! amor, y no pide nada solo amarte 
a su tiempo y a deshora. 

Pasarán los siglos y los mares 
pasará el gemido de la flor 

pasará el más sabio de los hombres,
lo sé,
pero nunca pasará este amor. 

Que tú no sabes que yo 

te canto todas las mañanas 
una cancioncita al oido, 
te arropo y cierro la ventana 
para que tú no sientas frío>> 

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