Sobre mi

miércoles, 19 de marzo de 2014

Perdona, ¿tienes fuego?


Podría reducir mi recorrido a tu lado a la vida de un mechero.

Tan útil como complementaria. Fui buscada con ansia en ocasiones y remplazada en otras muchas por mejores, peores o incluso por cerillas. Pero nunca me quejé, fui fiel a tus deseos con el único propio de que no me perdieses en alguna fiesta, concierto, o despiste, o de que sustituyeses tu tabaquismo por algún vicio de menor riesgo, como pasa en muchas ocasiones; y que en temporadas hiciste. Pero nunca me quejé, porque hasta entonces siempre volvías. No fui comprada ni regalada, sino adquirida por méritos propios, quizás ahí el motivo de ese ligero enchufe, ese favoritismo de ser el mechero más eléctrico de todos y me sentía así la llama más afortunada, desprendiendo todo mi calor posible para regalárselo a tus labios. Cierto es que fui prestada por tu parte, permitiste mi utilidad en manos ajenas que no supieron prenderme con el mismo arte y entusiasmo pero que siempre se fijaron en mi curioso estampado. Cierto es que a lo tonto me fui consumiendo y ahora que regresan tus adicciones ya no queda nada más de mí, mi piedra está tan gastada como mi gas y no soy recargable por un par de noches en vela. 
Descuida, ya tengo tu próximo regalo de cumpleaños.

No hay comentarios:

Publicar un comentario