He vuelto al lugar del crimen, por primera vez en este año y, mientras el sabor a sal me arrasaba, llegaste y contigo una ola de arrepentimientos. Me arrepiento de haberlo hecho tal mal, de haberte malgastado y haberme malgastado. Me arrepiento de los excesos de vodka azul y de los intentos de alcanzar tus luces verdes, cuando sabía que no me pertenecían. Me arrepiento de haber fingido olvidarte rápido y de que tú te lo creyeses. Me arrepiento de mi indiferencia.
Ahora vuelvo, recapacito y recuerdo ensoñaciones, las caricias de los cómplices y los ideales adquiridos, las mil y un batallas, los mil y un cigarrillos que de ti aprendí a liar, esos que nunca se hicieron persona, por que aun así no supe liarte.
El recorrido sigue siendo el mismo y te sigo escribiendo. No te salgas nunca.
Sobre mi
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