Nunca pensé que unos ojos fuesen capaces de decirme tanto y ser incapaz de descifrarlo. Nunca pensé que no hablasen el idioma de los míos. Ansío el poder traducirte, comprenderte en cada mueca.
Nunca quise aprender ese idioma y es por ello que soy vulnerable ante tus intentos de captación, y no me captas por que tú tampoco consigues leerme, o no te interesa.
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