Sobre mi

sábado, 3 de mayo de 2014

Tres, dos, uno, ¡acción!

El corazón tiene razones que la razón desconoce y yo ahora mismo no comprendo el motivo de llevar el esmalte de uñas de un color tan lejano a mis preferencias, por lo que presupongo que mi sangre ha decidido explorar tonos desconocidos. También asumo la posibilidad de estar explorando nuevos rasgos inescrutables hasta entonces, así digo ¡qué vivan los cambios!; y basta de modas y tradiciones absurdas que te obligan a esperar acontecimientos con nudos en el estómago, sabiendo que eres lo suficientemente independiente como para desatarte a ti misma y dar pie a tus propias historias, sin necesidad de empujones ajenos.
 Quizás por ello es ahora cuando presencio el descubrimiento de una de las raíces que me impulsan a la escritura y no se como no he sido capaz de captarla anteriormente. Resulta que mi carencia de expresividad verbal me empuja hacia los abismos literarios y es aquí donde consigo mi evasión. Quizás por ello sea que siempre acabo aquí los días menos adecuados y más ajetreados, compensando con los días más fugaces, aquellos en los que menos me relaciono con este arte y de los que más me cuesta recuperar la cordura. 

Pero basta de cuerdas y nudos metafóricos, 

el tema es que no hay ninguna creencia que me impida hacer lo que me plazca y elegir por quien me dejo hundir y por quién me dejo salvar o si decido ser yo la responsable de ambos actos. No hay ningún guión por el que deba censurar mis palabras ni mis escritos, ni ningún editor que sorprender.
Siempre me han incluido en ese saco de personas a las cuales denominan 'fácilmente influenciables'  pero esas mismas han sido las que actualmente me describen como una persona 'muy suya'  y se han resignado a aceptar que aunque de pequeña siempre quisiese ser como la protagonista de la última película vista, ahora soy yo la directora de mi propio filme. 

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