Aquí estoy otra vez, con las mismas dudas que hace una
semana pero con menos paciencia. No entiendo como sigo atormentada dando
vueltas dentro de este bucle, no entiendo cómo me ha dado últimamente por
complicarme tanto la cabeza cuando siempre me han dicho que soy de las que
“todo le da igual”. Mis cojones.
He alcanzado el punto dónde la importancia que ha adquirido
un componente ajeno a mi persona supera la importancia que le doy a mi propio
culo, normal que me preocupe. Normal que me llene de dudas.
La cuestión es que no encuentro respuestas a estas nuevas
preguntas que se me avecinan, y esta tormenta me está calando hasta los huesos.
El eterno enfrentamiento entre mis miedos
y mis carencias, que por una parte se complementan hasta el punto de
tirarse los reproches a la cabeza con el único objetivo de matarse. Miedo de no estar a la altura, miedo de no ser tan perfecta como me
pintas, miedo de no serte suficiente;
es aquí donde aparecen mis carencias: carezco
de imaginación fuera de los límites de la escritura, carezco de conocimientos para saber expresar mis sentimientos en el
momento exacto y tengo miedo de carecer de capacidades para conseguir hacerte
feliz, dándote todo aquello que mereces; porque
lo mereces todo.
No es que te esté supervalorando, te estoy dando la categoría que se merece
alguien que ha conseguido, en menos tiempo que nadie, una posición en un sector
de mi corazón en el cual nadie había entrado antes, por lo tanto es tu
responsabilidad el explorarlo y el procurar no romperlo cuando des el portazo
de salida; siendo mi responsabilidad el no perderte y hacer lo posible para que
no te marches nunca. Pero somos unos putos irresponsables.
Me estoy quemando la garganta para igualarla al corazón y
así tener porque quejarme. Ya sé por dónde van los tiros de eso que llamáis
amor y preferiría que hubiesen dado en la diana en vez de haberme dejado el
corazón, los ojos y el estómago hechos mierda. Intenso, sufrido y corto. No cumplo
ni mis expectativas, no entiendo como no te diste cuenta antes, como no me di
cuenta de que debo alejarme de estas catástrofes hasta que mi indecisión decida
darme una tregua. A este paso acabaré con mis principios a finales de año y
mandaré a tomar por el culo a todo aquel que muestre algo de afecto hacia mis
adentros; y mira que no quiero.
El problema es que nadie me enseñó a hacerlo, y acepté muy
rápido que el amor era cosa de Disney, por lo que nunca tuve la oportunidad de
llevarlo a la práctica y claro, me acojono y no reacciono. No es porque no
quiera, es porque no sé. El sentimiento está presente pero no sabe salir por sí
solo, carece de representación externa y me consume lentamente mientras
pretendo que me da igual, mientras arden mis castillos, mientras vomito a
escondidas las mariposas que anidaste en mi estómago sin mi consentimiento.
Ahora solo me queda vagar a la deriva mientras espero
soluciones que soy incapaz de buscar por mí misma y por si fuera poco, tampoco
me dejo ver, me escondo entre mi nihilismo con el anhelo de salir adelante sin
terceros, por si duelen, por si escuecen o por si matan. Eso ya se hacerlo yo
sola.
Pido estabilidad cuando soy la primera en negármela, pido
constancia cuando jamás la he conocido y pido coherencia desde el más sano de
mis delirios. Te pido a ti. No finjo ser montaña rusa por que se me haría el
trayecto corto y sería yo quién haría estremecer a la máquina. Poseo más
bajones y subidas que cualquier tobogán y propongo el entenderme como deporte
olímpico en el cual dudo poder entregar alguna vez siquiera una medalla de
hojalata.
No hay más opciones, me siento débil y sin fuerzas para luchar,
o me las das o me las quitas, no me desestabilices más. Veo futuro y no veo
presente, que demencia más coherente para esta situación. No pido tiempo,
porque es lo único que escasea y cuando lo posea sé que se deslizará entre mis
manos a la velocidad de un ciclón, sin darme cuenta, sin darme prisa, y luego
recogerlo no es trabajo para locos, ya estoy hipotecada hasta las cejas como
para pedirle más treguas al puto universo. Lento, necesito ir lento y
recapacitar, saber seguirme sin dudar pero sin superar la velocidad de mis
latidos, me están adelantando, se me están atragantando, te me estas
atragantando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario