Quizás no era el momento, pero el lugar reunía los
requisitos indispensables para darle la vuelta al mundo, y el cielo lo sabía.
-Me encantaría saber a dónde van.
-Si tuviésemos una brújula los podríamos ubicar más o menos.
-No, pero el sitio exacto donde aterrizará.
-Eso ya es más complicado, puedes imaginártelo.
-Quiero ir al aeropuerto un día y pillar el primer billete a
donde sea, solo internacionales. Elegir una puerta de embarque y subirme
al primer avión que salga de ahí.
-Y dejar que otros colgados como nosotros jueguen a adivinar dónde vamos a aterrizar, sin ni siquiera nosotros saberlo.
Supongo que ese siempre ha sido mi sueño, conquistar
culturas y territorios, darle la vuelta al mundo mientras dibujo mil y una líneas
blancas en el cielo sin un rumbo fijo. Descubrirlo todo sin que la curiosidad me mate, abrir la mente y surcar los mares más lejanos. Desatar los horarios y deshacer las horas convirtiéndome en mi única dueña, para poder moldear el tiempo a mi antojo, sin prisas ni desajustes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario