Sobre mi

lunes, 21 de marzo de 2016

Como el dejar de fumar

   ¡Joder, que mareo! Me encanta el cielo así, azul intenso con nubecitas blancas como el algodón. El sol me ciega y necesito agua pero existe una fuerza superior que me impide realizar el movimiento.
   Yo solo quería volver a ser cómplices, volver a emborracharnos por las calles de Madrid, volver a esos misterios que nos desvelaba la luna más intensa, volver a interpretar el humo de unos labios. Pero hace sol, y me encanta. Llevo mucho tiempo sin escribir, sin saborear el placer de la lírica y sin sentir el tacto de las palabras. Lo echo de menos, bueno...
   Quiero volver a perderme en la intensidad de un sentimiento para revolverme en sus palabras y darle la forma que se merece, quiero sentir el miedo de revivirlo para descubrir que su fuerza sigue ilesa. Pero cuando comienzas a priorizar, los vicios son los primeros en ser perjudicados y distanciados; y cuando son vicios como estos, de los que enloqueces un poco más, acaban reducidos a cuadernos viejos y carpetas de documentos que sabes que jamás volverás a abrir.

No estoy diciendo que no vaya a volver, estoy diciendo que ya no escribe, que ahora ella es feliz.

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