En la recta final de otro cuatrimestre y esta vez es diferente.
Mis preferencias han cambiado y ahora eres tú mi mayor centro de atención.
Me aconsejaron aferrarme a una ilusión, tener una meta para darle
sentido a mis actos y encontrar las ganas necesarias para lograrlo, buscarle un
futuro a mi vida. Pues bien, lo logré. Mi meta es hacerte feliz y que lo seas
conmigo.
Esto implica más de lo aparente. Cada vez más segura de la eternidad de este sentimiento afirmo que eres la única persona capaz de darme cordura y conducirme a la locura al mismo tiempo. Estas ayudando a
reestructurarme sin darte cuenta siendo mi punto más fuerte y débil a la vez, el coraje y la pasión que consigue hacerme enmudecer con un simple guiño de ojos o una mirada y me incita a más. Es amor, no tengo dudas. Para mi mundo ahora solo eres tú y cualquier otra cosa resulta insuficiente. Nos olemos a kilómetros, a estas alturas somos infalibles. Es algo diferente a cualquier cosa que haya pasado por mi cuerpo con anterioridad, a cualquier sentimiento que se haya podido despertar en mis adentros en tiempos pasados, nada ni nadie ha conseguido jamás producirme lo que a día de hoy me provocas. Es escalofriante. Jamás me cansaré de repetirlo. Quiero
un futuro contigo y uno de los buenos, esa es mi mayor ilusión. Quiero que no
tengamos límites, que seamos voraces con todo lo que se nos ponga por medio,
somos el mejor equipo.
También me aconsejaron seguir con algunos de mis vicios o distracciones, también seguí este consejo. Estos meses he estado escribiéndote, quizás más de lo normal. He
desglosado mis pensamientos en tu dirección, incluso a veces de manera involuntaria. Ocupas mi
mente alcanzando un porcentaje superior a mis capacidades y no poder abrazarte
resulta muy frustrante en ciertas ocasiones así que eso hice, desgarrar mis
pensamientos y plasmarlos en palabras que se quedan cortas para ti y que jamás me atrevería a entregarte. Así es, eres el destinatario y culpable de que tenga más documentos en mi habitación que en la cámara secreta de la Casa Blanca y aún quedan dos semanas. Los nervios ya
me están comiendo el estómago. Necesito verte ya.
No hay comentarios:
Publicar un comentario