Sobre mi

jueves, 13 de abril de 2017

Nadie muere de amor, que se lo digan a Shakespeare.

La verdadera razón de estar tan impaciente últimamente es mi falta de coherencia; o la sobredosis de cafeína, el caso es que llevo 0 páginas de una recesión crítica que está calmando un poco mis nervios pero destapando mi falta de vocabulario y no me concentro lo suficiente. Mi mente se evade intentando volver a amar el sol, que cada vez me cae peor, quizás ha perdido poder y eso me disgusta. 
Un despertar por rayos de sol seguido de los diez minutos de cortesía remoloneando eran todo lo que necesitaba para que mi día funcionase. Proporcionaba la luz necesaria para poder seguir sin miedos.

Me he vuelto más estricta, eso no me ha vuelto a pasar, ahora soy yo quién despierta al sol cada mañana rogándole poder despegarme de las sábanas mientras el me replica alegando que hasta las 7:30 no comienza su turno y dejándome desprotegida toda la noche. Lo extraño es que sigue agradándome pero no de la misma manera. Lo extraño es el sentimiento de no poder apreciarlo con la misma intensidad, como si estuviera eclipsada. Supongo que nadie cambia del todo, pero el susto ha sido de infarto.
Es Madrid, en esta ciudad me consumo más lentamente que en el resto pero la sensación de vacío que me produce no coordina con el sentimiento que lleva anclado. Es como no querer marchar sabiendo que es necesario, que no me pertenece, que me ahoga.

Busco distracciones adversas a mis preferencias puesto que estas son incompatibles y cada vez más imposibles. No hago lo que quiero por falta de complicidad. No me entiendo, no me entiendes, no lo intentas y ni lo intentes. No estoy entera aun y las piezas que me faltan no las voy a encontrar aquí, tan poca ayuda. Tan cegado por el sol.

"Me quitas tanto como me pones", pero el desgarre es más duro cada vez.

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