Odio dormir con la almohada mojada. Y escribir con el modo night shift encendido pero no tengo fuerzas para encender la luz ni mucho menos para encender el pc.
Comenzó todo en la guardería. Mis primeros síntomas digo.
Hace ya tiempo, a mi madre le dijeron que su hija era very passionate and very intense, que sentía todo demasiado, se tomaba las cosas muy enserio y vivía todo con demasiada importancia, los nervios podían con ella. Con cuatro años, no sé con qué intensidad coloreaba yo o saltaba a la comba para que la profesora sacase esas conclusiones.
El caso es que me caló a la perfección, así que no podía estar equivocada. Recordando momentos, son pocos.
Me di cuenta de que casi dejo a un niño tuerto con cola blanca y un pincel porque no me hacía caso, o de que sacaba sobresaliente en los "exámenes" de inglés preguntándole las palabras a mi padre el día anterior; era la culpable de que apareciésemos, tras el recreo, calados de agua con jabón y sellos de Bugs Bunny por que me regalaron un pompero con sello/tatuaje en la tapa que era genial; siempre ponía el pestillo en el baño (en los que había puerta) o iba con una amiga indispensablemente porque mi intimidad estaba por encima de las reglas del profesor; y nunca me acordaba de llevar el babi.
Todo eso evoluciona, ahora los tatuajes son de verdad y papa no te ayuda a copiar sino tus amigas, pero a veces sale tu niño interno, y su carácter es infinitamente superior al mío.
A todo ello, súmale el poder de las personas. No miento al afirmar que he mejorado, sin embargo, incapaz soy de negar que hay gente que me cuesta más, que me importa más, que me enerva más, gente que hay que conservar por encima de todo. Ellas tienen el poder de controlarme con sus emociones y hay veces que yo no logro estar a la altura y mis reacciones no van a la par. Me ralentizan por miedo a las consecuencias, mi ego no se atreve con ellos y es la impotencia quien sale en su lugar, quizás también algo de rabia. Frustración.
Con ellos necesito asimilación, son los únicos que merecen ese tiempo de reflexión entre la causa y las consecuencias. Son los únicos que hacen estallar mis nervios, superando por completo mi límite logrando así pararlo en seco, trasladarme a un estado único, no siempre positivo pero siempre extremo. Son pocos, se cuentan con los dedos.
Supongo que a eso se refería Miss Sarah.
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ResponderEliminarWow! Uno de los mejores sin duda, enhorabuena Helena, me ha encantado.
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