No se que hago en casa si lo que quiero es un cigarro y tampoco se que haces mirando algo que no te pertenece.
Me enerva, se que las comparaciones son odiosas, pero quien lo dijo era claramente la peor de las comparaciones y por eso las odiaba. Quizás me incomoden cada vez más, no es competición, es rabia y es algo nuevo, jamás pensé que podría arder tanto.
Es como jugar al que preferirías comparando París y Bratislava; mereces la hoguera en el momento en el que simplemente se te ocurre esa posible comparación, pero sabiendo que hay gente capaz de elegir la opción b -aunque sean dos.
Perdón, no pretendo herir a nadie, pero se que no me lees.
Las horas de sueño son inferiores a la mitad de las horas de estudio y los nervios ya no saben que más hacer para hacerse notar -espero que sea eso y la luna, siempre ayuda.
a veces,
solo a veces,
me confundes.
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