Siempre he sido considerada como una persona carente de voluntad y altamente influenciable, siempre he creído que mis actos estaban respaldados por mis deseos y que mi mundo giraba en una dirección correcta y elegida por mi. Creía ser yo la que controlaba mis vicios y mi rumbo sin darme cuenta que hace ya tiempo que perdí ese poder.
No esta siendo nada fácil, siempre he odiado la madurez hasta que me ha tocado implantarla en mi vida de la forma más desagradable posible. El camino del exceso esta vallado y la entrada me ha sido vetada por incoherente.
Ahora quiero recuperar mi poder, y pienso hacer todo lo posible para ello. No va a existir estímulo que logre desviarme y todo aquel que no esté de mi lado será eliminado de mi vida, sin excepción. No puedo permitirme más fallos, mi culpabilidad está por las alturas y la única forma de bajarla es ir compensando cada error con un acierto.
Por ello he de ir clasificando, diferenciando y valorando qué y quién es cada cosa y eliminar todos los errores o todas aquellas personas que me inducen al error o que podrían llegar a hacerlo.
No va a ser sencillo pero no puedo seguir intoxicada, he aprendido esa lección.
No hay comentarios:
Publicar un comentario