Sobre mi

lunes, 28 de abril de 2014

Uyuyuy.

.
¿Cuanto tiempo es necesario para afianzar un sentimiento y convertirlo en realidad? Por supuesto depende siempre de la categoría en la que este sentimiento esté catalogado y de tu voluntad de compromiso. Pero mi fuerza de voluntad en estos aspectos fue desvinculada de mi ser en el momento en que perdí la esperanza en las medias naranjas y por ello tomo zumo cada mañana y me exprimo cada noche. Hablan de miedo, yo lo dudo; dudo que sea el miedo quien me abstenga del lanzamiento, de serlo no estaría aquí, dispuesta a dejar que tus garras me conviertan en felino y disparando misiles hacia una diana que tú te has cansado de sujetar.

Suena contradictorio y masoquista pero me gusta apostar por aquello en lo que no creo, por aquello de lo que desearía su existencia aún sabiéndola imposible, por amor al amor. Desde luego no me ha ido bien hasta ahora: el Ratoncito Pérez usa dentadura postiza, Papá Noël es una invención de Coca-Cola y el corazón tiene forma de patata. Pero aún así sigo apostando y lo seguiré haciendo, hasta que las deudas superen mis esperanzas de éxito, hasta que mi moral caiga cual meteorito, hasta que se me acaben los misiles y quede sin munición ni propósitos, y ese será el día -si llega- en que aceptaré la proposición del miedo.
Hasta entonces tú.