Sobre mi

jueves, 2 de noviembre de 2017

Healing is a process

La clave de mi derrota se desvanece ante la soledad,
el poder que ejercía sobre mi ahora es inexistente pero mi mente todo lo supera.
¿quién más que yo capaz de soportarme?
De nada vale aparentar normalidad cuando eso es lo que menos deseas.
El porqué, inexplicable. Envidio a todo aquel capaz de encontrarse.
He desterrado los males y son ahora sombras, sigo avergonzada.
Quizá jamás desvele mis trucos pues no ha nacido nadie capaz de ver mi magia.
Nunca escribo por mi.

sábado, 21 de octubre de 2017

No siento la derrota.

No soy tan fuerte, lo sé, nunca lo he sido. Necesito un motivo constante para evitar cae, lo sé; una convicción suficiente para mis intentos, un duro golpe que me conduzca a la repulsión. 
Lo tengo, cada vez mayor, y aunque no lo parezca cada vez me hago más fuerte, cada día voy adoptando nuevas formas y métodos que me mantienen al margen, que me alejan de mi ‘yo’ más débil y me convierten en aquello que siempre he querido ser, cada día más valiente. Hasta el día en que el no soy tan fuerte se convierta en un nadie más que yo, poco a poco, lo vas a ver. Mi fuerza de voluntad me sorprendió y va a seguir haciéndolo. 
Una caída en medio de la carrera no supone nada cuando la meta es lo más alto.  He visto como mis adversarios me adelantaban a toda velocidad en cuestión de segundos y estoy dispuesta a volver a derribarlos a todos, por que ya estamos en la recta final. No siento la derrota, no dejaré que pase. Cada vez queda menos y pienso llegar la primera y con mucha ventaja, pero siempre sin trampas, no merece la pena. 
Pienso alcanzar la cima del podio y mantenerme en esa posición.
No pensé que fuera tan fuerte, esa es mi meta.

jueves, 19 de octubre de 2017

Demasiado tarde

Cómo explicarle al viento que su olor no volverá,
cómo explicarle al invierno que llega tarde, que este verano sofocó todo lo que él pretendía congelar y ha quemado cada rastro, que ni cenizas quedan después del huracán, que ya no tiene trabajo alguno.
Cómo explicarle al frío que cala mis huesos que ya no es necesaria la tristeza que provoca, que ahora todo va bien, de verdad, no debo echarle en falta, 
pero me satisface más que nunca.
¿Por qué tan tarde? ¿Por qué tan larga la espera? ¿Por qué me costó tanto reaccionar?
El tiempo está cambiando y en esta carrera le saco una ventaja que no consigo tolerar.
La victoria alcanzada e inesperadamente en vano, me resulta tan absurdo, tan incoherente, no debería.
Dí mucho por llegar a este puesto, supuso esfuerzos a los que jamás me hubiese sometido en distintas circunstancias y sinceramente todavía no estoy saciada.
Pensé que, 
a estas alturas,
con todo lo logrado,
podría,
quizá,
pero no. 
Sigo recurriendo al drama de la noche cuando la soledad azota la mañana, aquellas que visto con olor a café por miedo a que vuelva. Ahora por vicio, sustituyendo lo que se fue y no volverá, eso que ya no necesito.
No sé,
creo que,
así tampoco me gusta.


miércoles, 4 de octubre de 2017

El tiempo ni me sobra ni me falta, solo ahoga.

Fácil no es la palabra indicada.
Fácil no frecuenta mi vocabulario últimamente.
Fácil ya no son las cosas.
Cuando renuncias a tus vicios y quedas vacía ante el abismo nada es fácil.
Cuando quieres pero no debes, el sentimiento es de todo menos fácil.
Cuando no consigues que aquellos que más necesitas logren entenderte no puedes incluir fácil en tus explicaciones, a pesar de que sea esa la apariencia que buscas y sobretodo porque no hay explicación posible para que todo logre ser como yo desearía, ya no.
El huracán que arrasaba mi cabeza se está esfumando pero no estoy muy segura de saber recomponer todo lo que destrozó a su paso, no estoy segura de ser capaz de unir las piezas a la perfección sin eliminar la necesidad de volver a él. Pero tengo que serlo, y así esta siendo, más o menos.
Sinceramente, todo esto no es por mí, no soy el motivo principal, ni el secundario, ni el último; he dejado de hacer cosas por mi, no tengo tiempo para eso ahora. Sabiendo que la consecuencia directa soy yo, no tengo tiempo para pensar en eso.

Volver a disfrutar las cosas como antes no es fácil, porque no soy la de antes y tampoco quiero.

Difícil, tampoco.
No me quejo, tampoco quiero, tampoco tengo tiempo para eso.

-¿Desea algo más?
-Tiempo. 
-Eso deseamos todos, pero no está en nuestra carta, puedo traerle una copa para que pase más deprisa.
-No quiero una copa, tampoco que el tiempo pase más deprisa.
-¿Seguro? 
-Seguro no, pero no puedo una copa.
-¿Qué hace usted en un bar entonces?
-Desde aquí se ve la luna a la perfección, y hoy está más perfecta que nunca.
-¿Qué tiempo quiere?
-¿Cómo?
-Dice que quiere tiempo pero no que éste pase a mayor velocidad, ¿cómo quiere su tiempo?
-Tranquilo, sin prisas y sin necesidades, quiero poder ser dueña de mi tiempo sin que mi cabeza lo ocupe con momentos que jamás llegarán.




lunes, 21 de agosto de 2017

No toxic

Siempre he sido considerada como una persona carente de voluntad y altamente influenciable, siempre he creído que mis actos estaban respaldados por mis deseos y que mi mundo giraba en una dirección correcta y elegida por mi. Creía ser yo la que controlaba mis vicios y mi rumbo sin darme cuenta que hace ya tiempo que perdí ese poder.
No esta siendo nada fácil, siempre he odiado la madurez hasta que me ha tocado implantarla en mi vida de la forma más desagradable posible. El camino del exceso esta vallado y la entrada me ha sido vetada por incoherente. 
Ahora quiero recuperar mi poder, y pienso hacer todo lo posible para ello. No va a existir estímulo que logre desviarme y todo aquel que no esté de mi lado será eliminado de mi vida, sin excepción. No puedo permitirme más fallos, mi culpabilidad está por las alturas y la única forma de bajarla es ir compensando cada error con un acierto. 
Por ello he de ir clasificando, diferenciando y valorando qué y quién es cada cosa y eliminar todos los errores o todas aquellas personas que me inducen al error o que podrían llegar a hacerlo. 
No va a ser sencillo pero no puedo seguir intoxicada, he aprendido esa lección.

miércoles, 2 de agosto de 2017

-3. Pregúntame cosas de millonaria.

Sus manos temblaban y ardían al mismo tiempo. Un escalofrío se apoderaba de mi cuerpo cuando, suavemente rozó mi cuello el frío de los diamantes. Sus manos siguieron su curso mientras me transportaban a la más cálida de las sensaciones. “Es un efecto secundario” me decías, pero sabías perfectamente que eres el único que tiene tanto control sobre mi cuerpo. Los diamantes ayudaron pero la culpa siempre era tuya. Ese día conseguiste lo imposible.

-¿Qué te pasa pringada?
-No sé, perdona. Me ha deslumbrado el maletín este.
-Ya, el maletín. Pues eso, que busques en Google lo que te he mandado por mail, que nosotros nos vamos a dormir. 
-Tú eres cada día más tonta. Mañana me lo cuentas de camino al aeropuerto.
-¿Mañana ya nos vamos?
-Por mi he acabado por aquí. A no ser que Google me sorprenda.


El despertador fue tan inútil esta mañana como cualquiera. En París el dormir no existe, a las ocho decidí pedir el desayuno y me puse a buscar en google sobre no sé qué de unas piedras preciosas que cuidaban unos monos no sé dónde. Me sorprendió, pero no lo suficiente como para retrasar mi vuelta.
Hice un par de llamadas y a las 10 ya era toda una experta en ellos. ¿De dónde los habrá conseguido? B tenía razón. Nos faltarían vidas para gastar el valor de esos diamantes en dinero. No me quedaba opción.
Me calcé las tn, vaqueros, jersey negro y me recogí el pelo en una coleta. Mierda. Las llaves del coche, a saber dónde están. Las encontré nada más encenderme el cigarro así que ahí lo dejé, consumiéndose en un cenicero de mármol, tan bello como inútil, y marché por el ascensor de emergencia hasta mi carro.
Joder. Llueve demasiado y no tengo tiempo para esto, ni para ir a 70 en la autopista, en serio no tiene sentido, désolé. Por esta me cae alguna multa seguro, pero mis pensamientos no estaban enfocados en esa dirección, solo trataba de esquivar. Esquivar cualquier cosa. La dirección la tenía clara, pero, a pesar de obviar los semáforos -tampoco es que la gente los respete demasiado en este sitio- el tráfico no ayudaba. 
Llegué tarde. No había nadie allí. Nadie más que la Torra Eiffel asomándose a lo lejos ante la niebla. Había dejado de llover y tanto mi coche como mis zapatillas estaban llenos de barro, pero si yo estaba pringada ella más.
No quiero irme de aquí, hacía mucho tiempo que no estaba sola. Este parque era perfecto, lo conocí hace tiempo y lo hice mi refugio. En Madrid tengo varios pero aquí me resultó una misión más complicada y este, sin duda, era mi favorito. Nada malo había pasado aquí, jamás, de todas he salido un tono más.
A los veinte minutos mis dedos comenzaron a cambiar de color pero mi cabeza ardía en llamas. No quiero ver a nadie, bueno sí pero no está. Y la señora tampoco. Sé que ella tiene algo que ver, se adelantó, pero tendría que volver, antes de que mis órganos pierdan su sentido de nuevo.
La siguiente hora pasó sin más, el sol subía y las nubes se alejaban al ritmo que marcaba el viento. Suave, París me dedicaba sus últimos suspiros, recordándome que los míos fueron desterrados y encerrados en una maleta.
El iPhone no dejaba de sonar. 

-¿B?.
-Ya sabes por qué vine a Paris, ¿verdad? Llego en diez.
-Voy yo, hace frío.

No podía entrar en el coche así. Mi coche no se merecía ensuciarse con mis caprichos. Abrí el maletero y rebusqué en la mochila de repuesto. Peor de lo que me pensaba, solo había un vestido de fiesta y unos tacones que me tendrían que servir.
Intenté llegar lo más rápido que pude, los tacones no eran reto.
Llegué al hotel y aprovechando que Mario estaba fumando, para variar,  le dejé el coche para que me lo limpiase y subí a la habitación de mi hermana tan rápido como pude. 

-Take care of the car, clean the sneakers and be up in 20. 
-Cool

Llegué al ascensor y subí a mi planta. B y Cam subieron en la suya, cada uno con una maleta. Bien, por fin un acto coherente de su parte. 

-Ya se que es eso, no sabía que estuvieses tan loca. 

-Fue Cam quien lo descubrió realmente. -El mono tardó poco en subirse a la maleta de B y pegar un gritito de orgullo, supongo. 
-Vale vale. ¿Cual es el plan?
-¿Te deja papa el jet?
-Si pero el capullo de tu hermano tiene el grande, no invites a gente y ayudame a hacer la maleta porfa. 
-Vale, estamos grabando un nuevo documental. Millonarios del mundo. ¿Después de mi a quien entrevisto?
No pude evitar reírme, mi hermana cada vez estaba haciendo más dinero con sus vídeos. Hasta el punto de vivir gratis cuando lo necesitaba, sobraban casas, coches y arrogancia. Lo mejor, es la mejor persona que conozco y conoceré, y puede que de las más feroces. 
-Vale vale, y cuando te pregunten que de dónde lo sacas dices que te lo dio todo una tribu de monos y seguro que te regalan un canal de la tele. 
-Mi primer reality sería estilo Supervivientes pero cool. 
-Jajajajajsjajjajajajjaa vale B, yo te lo presento. Pásame un par de sudaderas y nos vamos. 
-Y esta de aquí rosa es mía así que me la quedo, ladrona. 

Llegó Mario para ayudarnos con las maletas y nos llevó a coger el avión. Confíe mi coche en sus manos, es familia ya. 
Subimos todos al avión lo más rápido que pudimos pues el tiempo no estaba a nuestro favor, pero eran solamente dos horas de vuelo y teníamos un piloto con el que llegaríamos a salvo al fin del mundo. 

-Dale Yisus pa casa. -Canturreaba mi hermana mientras grababa todo con el movil. -Pregúntame cosas de millonaria.
-¿Qué dices? venga vale, pásame el móvil. -Al levantarse también lo hizo el avión. Se elevaron ambos y un golpe, un desgarro, sonido estridente que no correspondía. -Lo que ha sonado no ha sido solo tu cabeza contra la pared.   
-Claro que no, ¡qué susto! -Fue corriendo a la cabina. -¿Qué ha pasado?
-Las ruedas, al despegar, como si se hubiesen despegado, esto hace dos horas estaba perfecto, no entiendo nada. 
-¿Lo revisaron todo?
-Esta mañana. No pasa nada, podemos volar pero el aterrizaje será un poco más turbio. 


lunes, 31 de julio de 2017

Podría escribirte toda la vida

Podría escribirte toda la vida. Solamente a ti. 
Te escribiría toda la vida y me faltarían palabras, 
y me sobraría imaginación, 
y ganas, 
y motivos. 
Podría escribirte toda la vida, 
solamente a ti pues mi mente tiene tu rumbo, 
y tu nombre. 
No existe tinta suficiente para describir tus caricias, 
ni papel que acoja tu olor. 
No hay folio que sostenga la rabia, 
ni ordenador la temperatura. 
Te escribiría toda la vida, eres mi mayor fuente de inspiración, 
de deseo, 
mi felicidad. 

domingo, 30 de julio de 2017

Antes loco contigo que entrar en razón

No es enfado, ni impotencia, quizás quede algo de rabia,
pero la indiferencia se abre paso hasta alcanzar la cima dejando al resto sin aliento ni fuerzas. 
Las ventajas desconozco, jamás había ocupado estos lugares el tiempo suficiente como para encontrarme satisfecha. Ahora sí, de momento es lo más sano, de momento es lo único que podría funcionar. 
De momento he perdido más tiempo en el porqué que en el cómo y no ha servido para nada más que bajar. 
Los inconvenientes, a corto plazo, son irrelevantes.
-encantada y eso es todo. 


sábado, 15 de julio de 2017

Sigo Vol. 2

No podía dejar de correr, tampoco tenía destino, tan solo quería huir, sentirse libre.
Las huellas que dejaban sus ligeros y veloces pasos sobre la arena apenas dejaban seguir su rastro.
Nadie la seguía, nadie la quería seguir, nadie podía correr tan rápido; solo el sol podría atraparla.

Lo voy a hacer por mi,
 necesito sentirme bien, me necesito a mi.

Traté de luchar contra lo imposible, pero cuando el sol alcanzó mis talones caí rendida a la orilla.
Quizás no lo estoy haciendo tan mal.

-Buenos días, ¿qué tan importante es para usted coger sitio que ni siquiera pasó por casa anoche?
-¿Cómo?
-Que comenzaré a colocar las tumbonas del chiringuito en cuanto usted se mueva.
-Perdone, y ¿hay café o algo así en su chiringuito?
-Si claro, yo invito...
...pero a cambio quiero su historia de anoche, ¿la paso bien?
-No se preocupe, llevo dinero.
-Miau. Entonces le contaré la mía. Hasta las 2 no conseguimos que despejase el chiringo por lo que...

Desconecté y decidí viajar con las gaviotas más madrugadoras. Ojalá volar a Ibiza con ellas, sentir el viento y dejarse empujar por él, nada que te obligue a bajar, siempre en las nubes.

.... entonces ¿por qué tan asustada?
-No es así, no le tengo miedo y disculpe si parece, me encuentro un poco cansada.
-De mi no obviamente, no soy tan horrible, asustada de usted. A veces sienta bien hablar con desconocidos, jamás juzgamos y sinceramente no me importa su vida, pero la vi curiosa.
-Puede ser, 
¿alguna vez ha sentido que es capaz de llegar más lejos de lo que podría soportar?
-Siga corriendo, su café ha sido pagado.









martes, 4 de julio de 2017

Sigo

Rendida ante ti con el poder que eso conlleva. Superior a mi, 
me traslado a otra galaxia. 
No podría sin tus besos, vicio más caro.
Ni rumbo, ni orientación pues todos mis caminos acaban en tu cuerpo como meta. 
Robaste mis pensamientos, cambiaste mis emociones, haces que vuele cada día más alto. 
Tan lejos de mis guerras, tan fácil sentir el cielo que me pierdo y no quiero salir. 

Cada día más, cada segundo insuperable, 
cada caricia mi paz. 

Mides mis palabras pero obvias mis silencios


No entiendes mis textos. No intentes hacerlo. 
No intérpretes mis palabras a tu antojo si solamente vas a quedarte con tus neuras, porque te aseguro que nada tienen que ver con las mías. 
No intentes destriparme, no leas entre líneas, tampoco intentes descubrirme, porque jamás lo harás si no lo has hecho aún. 
Tarde es ya, se están yendo y yo espero volver pronto. 
Estoy casi al descubierto, sinceramente no es complicado, es fijarse en los detalles, pero en todos, nadie sabe. Aquellos que crees que atacan y solo gritan atención, mis palabras son balas que atraviesan más allá de mis apariencias, es mi válvula de escape y huida por callejones que se escapan de mi mente, es mi perdición y salvación, como tú. 
Por eso no me exprimas, no me mal interpretes, no hay motivos escribo incierto, solo yo sé realmente lo que grito. 

Juro si entendieses todo no querrías leer más. 

lunes, 26 de junio de 2017

Más allá de mis guerras

Estoy en casa. 
Por unas o por otras tenía que llegar el momento, he vuelto a casa. 
La calma comienza a acariciar mi cabeza mientras el agua fría aclara el contenido. 

Ha sido el olor, lo he reconocido y lo reconozco, lo echaba en falta.
Nervios, de los mejores, a vuelta, la esencia de los ganadores. En un solo respiro, ese olor me guiaba a la suerte, tranquilidad, confianza y transparencia. Era la misma sensación. 

lunes, 12 de junio de 2017

-


No puedo hablar porque no hay voz que salga. No me pidas palabras. 
Siento como mi alma se va perdiendo, vuelvo a dispersame, huye, cae al fondo; y mi corazón, desubicado, estalla impidiéndome la respiración.
No he podido evitarlo, mis fuerzas levitan y se me escapan mientras mis párpados negocian con mis lentillas y el cloro. Los últimos rayos de sol secan mis ojos a la velocidad esperada, sabe ácido.

-Lleva una hora en el agua, ya no hace sol, no se si esta dormida, Lin tampoco se mueve.

Nada me cuadra, mi cerebro no responde ante estos golpes, queda inútil, no me pidas palabras.
Menos eficiencia, lo siento mamá.
Lin, ladra, se mi voz, que sepan que seguimos.

-Ya volverá

Siempre vuelvo, verdad Lin. Solo estoy un poco cansada.


martes, 6 de junio de 2017

Vale, estoy... estoy perdiendo mi poder. 
No temas, no confundas, quizás no sea malo, simplemente diferente.
Una mierda. Es horrible, no me gusta. Mis fuerzas han cambiado su enfoque y no me divierte, pues no me acostumbro.
¿Y qué quieres que haga?
Mil cosas, y ninguna a mi alcance, por lo tanto tampoco al suyo.
Tranquilidad, es pronto, aún no han dado las doce. Quizás esta sea la buena.
Pero no parece.
Vives en nervio, tía, date cuenta, un día no la sigues.
¿Y qué quieres que haga?


lunes, 29 de mayo de 2017

Juegos de niños

Odio dormir con la almohada mojada. Y escribir con el modo night shift encendido pero no tengo fuerzas para encender la luz ni mucho menos para encender el pc.
Comenzó todo en la guardería. Mis primeros síntomas digo.
Hace ya tiempo, a mi madre le dijeron que su hija era very passionate and very intense, que sentía todo demasiado, se tomaba las cosas muy enserio y vivía todo con demasiada importancia, los nervios podían con ella. Con cuatro años, no sé con qué intensidad coloreaba yo o saltaba a la comba para que la profesora sacase esas conclusiones. 
El caso es que me caló a la perfección, así que no podía estar equivocada. Recordando momentos, son pocos. 
Me di cuenta de que casi dejo a un niño tuerto con cola blanca y un pincel porque no me hacía caso, o de que sacaba sobresaliente en los "exámenes" de inglés preguntándole las palabras a mi padre el día anterior; era la culpable de que apareciésemos, tras el recreo, calados de agua con jabón y sellos de Bugs Bunny por que me regalaron un pompero con sello/tatuaje en la tapa que era genial; siempre ponía el pestillo en el baño (en los que había puerta) o iba con una amiga indispensablemente porque mi intimidad estaba por encima de las reglas del profesor; y nunca me acordaba de llevar el babi.
Todo eso evoluciona, ahora los tatuajes son de verdad y papa no te ayuda a copiar sino tus amigas, pero a veces sale tu niño interno, y su carácter es infinitamente superior al mío. 
A todo ello, súmale el poder de las personas. No miento al afirmar que he mejorado, sin embargo, incapaz soy de negar que hay gente que me cuesta más, que me importa más, que me enerva más, gente que hay que conservar por encima de todo. Ellas tienen el poder de controlarme con sus emociones y hay veces que yo no logro estar a la altura y mis reacciones no van a la par. Me ralentizan por miedo a las consecuencias, mi ego no se atreve con ellos y es la impotencia quien sale en su lugar, quizás también algo de rabia. Frustración. 
Con ellos necesito asimilación, son los únicos que merecen ese tiempo de reflexión entre la causa y las consecuencias. Son los únicos que hacen estallar mis nervios, superando por completo mi límite logrando así pararlo en seco, trasladarme a un estado único, no siempre positivo pero siempre extremo. Son pocos, se cuentan con los dedos.


Supongo que a eso se refería Miss Sarah. 

miércoles, 24 de mayo de 2017

Escribir porque te jode callar

Jamás pensé que acabaría aquí. Vivo en una eterna espera entre un futuro incierto y un pasado agotador. 
Es todo tan simple que no sé por dónde exprimir, no hay por donde sacar, se han acabado mis métodos, sin quererlo me encuentro en el otro bando. En este lado jamás sabré vivir en paz, yo no tengo escapatoria. 
¿Qué es más fuerte el amor o la necesidad? 
Escuché hace no mucho a dos hombres pelearse por una mujer, ambos la querían pero no de la misma manera. El primero, alto y con gafas alegaba que necesitaba de esa mujer, que no era capaz de vivir sin ella y que era imprescindible en su vida para poder continuar. El segundo, fuerte y algo más mayor que el primero, declaraba su amor diciendo que él no la necesitaba sino que la amaba, que el amor que sentía por ella podía con todo. 
No escuché más, pensé en preguntarles por aquella mujer, decirles que ninguno la merecía. El gafotas debía saber que no es bueno necesitar a nadie, que la dependencia acaba matando y ahogando en su ausencia, que nadie necesita a nadie, que la diga que la ama. Pero el amor tampoco puede con todo, querido viejete musculitos, no basta con amar y si amas a alguien le acabas necesitando.
Pero luego me di cuenta de que todo eso, dicho de mi boca, sonaría muy hipócrita; por lo que subí la ventanilla del coche, encendí la radio y me fui.

domingo, 21 de mayo de 2017

Entre sueño y pesadilla Vol.1

05:15 a.m

Joder, que calor no entiendo por qué tiemblo. Son casi las 6 y creo que mañana tengo examen. No, no, es sábado. Miro el móvil que sigue como lo deje. Me giro e intento volver a dormir. 

05:45 a.m

Casi. Veo una luz en el móvil y le quitó el volumen.  ... 

Llegue tarde, como siempre, pero no entendí muy bien por qué se hizo de día tan pronto. Tampoco sé cómo pero sé que no era uno de los buenos porque no fui capaz de crearme un coche mejor, llegué a casa con Forfi. 
Bajé de mi bólido con torpeza, como siempre, procurando no dejarme nada importante dentro y abrí la puerta desconcertada, había luces encendidas. Caminé hasta la puerta mientras me quitaba una sudadera negra con letras rojas que he de admitir que con la ropa me lo curré más; por fin en casa. 
Subo las escaleras con prisa porque no entiendo muy bien el idioma que le toca hablar a mi hermana esta noche y me asusté. Los gritos no vienen de su cuarto sino del vestidor. 
Dos chinas de pelo corto y unos 60 años más o menos, a los asiáticos no les cálculo muy bien la edad, buscando y rebuscando sin parar. Lo peor es que mi madre estaba tan tranquila. 
-Mama, ¿que es esto?
-Ha vuelto ha pasar, se han enterado. 
¿Mama que dices? Solo decía eso, "ha vuelto ha pasar, ya se han enterado los chinos, esta casa siempre ha sido así"
Mi hermana salió de su cuarto, aburrida y diciendo que mama llevaba con la misma frase cual disco rayado desde que llegaron las señoras y que saliese al jardín, que me esperaba lo mejor.
Salí corriendo al jardín intentando contener la risa inevitable y ahí estaba, mi padre junto a la piscina con dos chinos mas gritando "¡Lo tengo! ¡Aquí está todo!" El resto paso muy deprisa porque el sol comenzaba a colarse por las rendijas de la ventana, tenía que estudiar al día siguiente y el sol es el único capaz de despertarme.

Por lo que entendí o soñé o deliré, mi padre no había encontrado nada, iba en el mismo nivel que mi madre y lo que buscaban podía explotar en cualquier momento. 

jueves, 18 de mayo de 2017

No dispares todavia

Inerte y con falta de sueño mi cabeza sigue diciendo que no quiere descansar, que tiene mejores cosas que hacer. Arde, quema más de lo normal, no se que hacer con tanto fuego. 
Hay cosas que no tienen solución por mucho que duela, hay realidades que simplemente son y que llevan de la mano sensaciones y quemazos. Tarde o temprano obligándote a aceptar o a vivir rodeada de hielo para evitar sobrecalentamientos. 
Pero yo no quiero tener frío siempre. 
Existe un punto, un límite en el cual dejo de identificarme, no me gusta, freno y es ahí. Negándome a cruzarlo suben los escalofríos, empiezo a temblar y el frío se apodera de mi cuerpo congelándome cada arteria, los músculos se paralizan y mis reacciones quedan reducidas a no ahogarme. Cabeza en calma, no hay dolor solo indiferencia a nivel extremo y eso es lo más duro, lo que mas confundida me deja, batalla perdida. Puedes disparar. No hay nada que de más miedo que nada te importe.

Hace no mucho estuvo loca e intentaré por todos los medios que jamás vuelva a suceder.


lunes, 15 de mayo de 2017

WYR?

No se que hago en casa si lo que quiero es un cigarro y tampoco se que haces mirando algo que no te pertenece.
Me enerva, se que las comparaciones son odiosas, pero quien lo dijo era claramente la peor de las comparaciones y por eso las odiaba. Quizás me incomoden cada vez más, no es competición, es rabia y es algo nuevo, jamás pensé que podría arder tanto.
Es como jugar al que preferirías comparando París y Bratislava; mereces la hoguera en el momento en el que simplemente se te ocurre esa posible comparación, pero sabiendo que hay gente capaz de elegir la opción b -aunque sean dos. 
Perdón, no pretendo herir a nadie, pero se que no me lees.
Las horas de sueño son inferiores a la mitad de las horas de estudio y los nervios ya no saben que más hacer para hacerse notar -espero que sea eso y la luna, siempre ayuda.

a veces,
solo a veces,
me confundes.

jueves, 13 de abril de 2017

Nadie muere de amor, que se lo digan a Shakespeare.

La verdadera razón de estar tan impaciente últimamente es mi falta de coherencia; o la sobredosis de cafeína, el caso es que llevo 0 páginas de una recesión crítica que está calmando un poco mis nervios pero destapando mi falta de vocabulario y no me concentro lo suficiente. Mi mente se evade intentando volver a amar el sol, que cada vez me cae peor, quizás ha perdido poder y eso me disgusta. 
Un despertar por rayos de sol seguido de los diez minutos de cortesía remoloneando eran todo lo que necesitaba para que mi día funcionase. Proporcionaba la luz necesaria para poder seguir sin miedos.

Me he vuelto más estricta, eso no me ha vuelto a pasar, ahora soy yo quién despierta al sol cada mañana rogándole poder despegarme de las sábanas mientras el me replica alegando que hasta las 7:30 no comienza su turno y dejándome desprotegida toda la noche. Lo extraño es que sigue agradándome pero no de la misma manera. Lo extraño es el sentimiento de no poder apreciarlo con la misma intensidad, como si estuviera eclipsada. Supongo que nadie cambia del todo, pero el susto ha sido de infarto.
Es Madrid, en esta ciudad me consumo más lentamente que en el resto pero la sensación de vacío que me produce no coordina con el sentimiento que lleva anclado. Es como no querer marchar sabiendo que es necesario, que no me pertenece, que me ahoga.

Busco distracciones adversas a mis preferencias puesto que estas son incompatibles y cada vez más imposibles. No hago lo que quiero por falta de complicidad. No me entiendo, no me entiendes, no lo intentas y ni lo intentes. No estoy entera aun y las piezas que me faltan no las voy a encontrar aquí, tan poca ayuda. Tan cegado por el sol.

"Me quitas tanto como me pones", pero el desgarre es más duro cada vez.

lunes, 20 de marzo de 2017

-2. No le gusta que le llamen mono

-Hey, less screaming than usual, everything ok? 
-Yes, more hotels coming, we might have to visit the zone soon. Beer?
-Sure. 

Nos acabamos la cerveza y fuimos al McDonalds. Siempre celebramos nuestras victorias igual: comida basura y humo. 
De camino hacia el parking Mario se ofreció a llevarme en su moto, pero en cuanto se percató de la preciosidad que había aparcada en mi plaza de garaje se derritió y no fue nada complicado convencerle de que mi carro era mejor opción. 

-Oh my god, I love it. 
-I know, I love it too. Macdo?
-Oui señorita. 

Comenzaba a chispear y el tráfico es horrible a estas horas. Acelero para evitar un par de semáforos en lo que Mario soba y toquetea cada botón y pantalla de mi nuevo juguete.

-How did you get it so soon?
-Guess.

Sabía que la respuesta no iba a ser de su agrado, el coche fue un regalo de parte de mi hermano hace un par de días y su relación con Mario estaba bastante tensa últimamente. Siempre supe que le gustaba mi hermano pero jamás pensé que él le haría caso. No sé, Carlos siempre ha sido un tío muy duro y Mario pues, todo lo contrario. 
Mario es más alto que mi hermano, delgaducho, pelo negro, piel pálida y ojos verdes. Típico inglesito rebelde y consentido que vio su mundo patas arriba cuando sus padres decidieron divorciarse y no saber nada más de él. Solía llevar un piercing en el labio que desapareció en cuanto le contraté. "Not classy" decía. A pesar de haberle dejado muy claro que no me importaba su apariencia con tal de que no influyese a su eficiencia, la arrogancia parisina se contagia como la peste y cambió su look reivindicativo y rebelde de cuando estudiaba en Londres, por el pijoterío clásico de la ciudad del amor. 
Quizás por eso mi hermano se aburrió de él. 
Se conocieron en la universidad, a los pocos meses empezó a salir con esta loca y pensé que igual se ablandaría un poco, pero me equivoqué y él sigue a su puta bola. 
Llevan ya bastante tiempo de tiras y aflojas, y me refiero a años. Mi hermano es el típico hombre que tiene que tener todo bajo control, al igual que mi padre y cuando ve que puede haber algún cabo suelto o que sus planes no son llevados a cabo a la perfección, huye. Creo que es algo de familia. 
Rubio y ojos azules, también cosa de familia, aunque su carita de niño bueno no casa con su cuerpo de puerta de discoteca, su mayor cualidad es manipular a la gente, siempre con delicadeza. Un español bastante alemán, pero con debilidad por la Mahou. Conmigo no puede, sabe que estoy en su nivel, sabe que soy la única que puede entenderlo. 

-Don't answer. 
-It’s my brother. 
-He's an asshole. 
-You are an asshole too and I'm buying you chicken nuggets. 

Encendí el manos libres.

-Hola Carlos, ¿todo bien?
-¿Estas con él a que si? Le oigo respirar. Dile que me llame. 
-I'm not calling you, wanker. -dijo Mario con un tono de voz que ni el mismo se estaba creyendo mientras se oía.
-Ok. Anyways, que te llamo porque va a ir B a verte y creo que quería llevarse a Cam. 
-¿Qué? ¿Pero esta niña es imbécil? Dile que no, no sé qué se piensa que es esto pero...
-Bueno lo hablas con ella, a las 17.00 en Orly W si no recuerdo mal. 
-¿Hoy? ... Carlos...

Me ha colgado. A su puta bola siempre. Lo que no entiendo es por qué me ha llamado él en vez de B. 

-Told you he's an asshole. 
-Call B please. 
... 
Comunicando. 
Recogemos nuestra comida y volvemos al coche. 

-You want me to drop you somewhere or you are coming with me?
-I'll go with you just give me a second. -saca un cigarrillo de su bolsillo y se lo enciende, yo hago lo mismo. 
-Who are you calling? -aunque estaba claro que la respuesta era mi hermano. 
-Guess. -pobre Carlos lo que tiene que aguantar.
-So predictable, get in the car. 

Cuando llegamos al aeropuerto ya había aterrizado. Es fácil reconocer a B. No ves muchas niñas de pelo blanco hasta la cadera con un mono de la mano. 

-Joder como habéis tardado. Oye estas ideal, long time no see. 
-Thanks queen B, your hair looks amazing too. 
-Pareces una vieja Berni. No entiendo por qué te has traído a Cam. Como lo pillen me matan. -digo mientras miro al mono que lleva mi hermana subido a su maleta- Cam, no te pueden ver. Cuando lleguemos al hotel, a la mochila. -me hace un gesto raro con las manos pero se que me ha entendido. 
-Calla. Estoy muerta vamos al hotel y te cuento. Te he traído regalos. Bueno, los tiene Cam en los calzoncillos, no sabía si aquí era legal o no. 

Decidí no hacer más preguntas, pero no pude evitar fijarme en que el paquete de Cam era bastante más grande de lo habitual y rompí a carcajadas.
No entendía nada. ¿Qué hace aquí mi hermana pequeña con un mono y traficando yo que sé qué?
Mario y B me miraban con desconcierto pero acabaron contagiados por mi risa absurda. 
Cuando llegamos al hotel todos comenzaron a avasallar a preguntas a B. En realidad llevaba todo el verano sin verla y a Cam más aún. 
Ella se marchó a Tokio a hacer unas prácticas y reuniones hace ya un año y allí lo adoptó, más o menos, el caso es que ese mono salvó su futura carrera más de una vez. Tras pasar allí un par de meses volvió a España, pero raro es el mes que no tiene que marchar a grabar algún vídeo o reportaje y el mono ya era parte de su identidad. Era jodidamente listo y siempre iba perfectamente trajeado y peinado, pero nadie había conseguido jamás que calzase algo que no fuese deportivas. Al principio pensé que era mi hermana la que le elegía los modelitos pero no, es cabezota como el solo. Me encantaba ese mono, pero no en mi hotel, por lo que aproveche la hipnosis que había provocado mi hermana en todo el mundo y volví al coche a por Cam. No fue difícil la verdad, metí mis tubular nuevas que llevaba en el maletero del coche en la mochila y no pudo resistirse. Fue detrás. 

-Como las destroces te tiro al Sena. 
-Ok who are you threatening, badass? he's Japanese. 
-Shut up Mario. B, subimos. 

Su suite estaba situada justo debajo de mi planta. Digo planta y no habitación porque mi habitación abarca prácticamente todo. Me gusta tener desocupada la azotea de los hoteles, no suelo dar reservas jamás ahí, por mucho actor o presidente que sea, la azotea es nuestra. 
Dejo a Cam y a B que se instalen y subo a mi habitación. 
Me encantan las vistas de esta ciudad, me pasaría horas aquí pasmada, nada me relaja más. Una lágrima brota de mis ojos y cae por mis mejillas, demasiado salado, no me apetece, pero ya van a cumplirse las dos semanas y no se si lloro de emoción o carencia. El precio a pagar era alto pero siempre pensé que juntos podríamos controlar el mundo y no vamos mal encaminados. Él es el amor de mi vida. Lo supe rápido. Lo que no supe tan rápido es que le necesitaba tanto. No sabía que era tan imprescindible en mi vida a pesar de no haber sido nunca jamás de imaginarme sin él. Cada día sin hablar es una tortura y cada kilómetro un puñal clavado y sangrando. Nunca hemos conseguido estar más de un mes separados y espero que siga así. Mientras le tenga sé que nada puede ir mal. Ya solo quedan un par de días para volver a sentirle y me pueden los nervios. Últimamente siempre conseguíamos compaginarnos, el mes pasado lo pasamos en Chile cerrando un proyecto de red de carreteras secundarias y poco antes estuvimos dos semanas perdidos en Hawaii buscando posibles accionistas para ampliar los resorts. 
Cuando estoy con él nada me preocupa, mis ansias de conquista se paralizan y todo cuanto existe pierde su importancia. Dos semanas se hacen un mundo y evitar no pensarlo es inútil. 
Oigo gritos y vuelvo a la realidad.



-Dice Cam que le mola más tu habitación. 
-Seguro que sí... ¿qué cojones escondes B? ¿Qué lleva el mono en los pantalones? -un grito sale del baño. 
-No le gusta que le llames mono, ya lo descubrirás pero puede que con eso no tengamos que volver a trabajar nunca. 
-A mí tampoco me gusta que esté en mi baño teniendo vosotros uno. Además, lo nuestro tampoco es que se pueda llamar trabajo. 
-Bueno, espera a que Cam que salga del baño y te cuente él. -vale, mi hermana está loca, Cam es listo pero no tanto.

-Cam no habla... 

En ese momento, un mono vestido de traje y con Jordan se acerca con un maletín negro. Al abrirlo enloquecí.



domingo, 19 de marzo de 2017

Hasta el ciego necesita sol.

Solo escribo en momentos bajos, no te quejes de mis dramas. A altas horas de la madrugada cuando la incertidumbre me rompe el sueño y la cabeza pesa más que el alma, las pesadillas me aturden y las palabras salen disparadas. ¿Existirá eso de vivir en paz?

El mundo cae una media de tres veces por semana y el sol solamente consigue cegarme. La verdad, que asco. En un día como hoy solo se me viene a la cabeza las largas horas en la playa intentando absorber cada lección que emanaba de tu boca mientras me protegías de los peces enormes que me acorralaban en aquellas aguas. Entre corales, cangrejos y estrellas de mar hallé mis mayores descubrimientos, puede que fuese ahí cuando el sol comenzó a cegarme.
Sigo analizando, me mantengo dando vueltas a algunos de esos momentos que consiguieron hacerme sentir bien, entera, y con algo más de valor.
Creo que debería partir de esas bases. Comenzar a cerrar mis puertas a aquello que me ata y no me deja sentir. Vivo en un círculo de sentimientos que me cansan, necesito renovar y descartar, dejar de infectarme con cadenas, dejar de ser feliz con condiciones, pasar a algo más.
Sigo sin ver respuestas y ahora me asusta el sol.

martes, 14 de marzo de 2017

dont cry sunshine

Vivo en nervio. No se como mantener la calma, en un segundo acelero mis sentidos hasta el extremo, acentúo el corazón hasta casi atragantarme mientras mi razón se va atenuando. Antes me mordía las uñas, luego pasé a vicios adultos. Más o menos ya no proyecto mi ira en actos impetuosos.

-Quién dijo que la realidad fuera esta.

Criticando mis defectos he llegado al gran descubrimiento de que la luna y el sol acaban necesitándose y yo, tan aturdida con los colores de la puesta de sol que se me hace utópico alcanzar el amanecer. No creo en el horóscopo,  ni en bolas de cristal, ni en péndulos, ni cartas, ni karma; creo en que cuando el cielo inaugura su festival de nubes de algodón mi corazón da la vuelta. 
Hay gente en ambos bandos, luego están las estrellas, las que jamás acabarías de admirar pero a las que la luz del sol impide brillar mientras esta actúa. Estas no son gente.
Lo adictivo de ello es el miedo, el no tener preocupaciones parece alterarme. Luego caigo en que la luna solo brilla gracias a el sol y mi corazón vuelve a girar. 
Pero salgo a la ventana y me deslumbra. 
El viento me calma y el sol nunca suele estar en las grandes ocasiones. 

La luna esconde algo, yo la escondo a ella. 

Lo siento, ahora mismo no manda nadie más. 

martes, 3 de enero de 2017

-1. Huir siempre se me ha dado mal

Empecé el viaje con ganas de evasión, buscando soluciones a traumas que aún no he llegado a aceptar y respuestas a pesadillas que aún se repiten. No se me da bien huir, no me caigo lo suficientemente bien como para aguantarme más de un par de horas, ahora al menos conozco ese hecho. 
Son las diez y sigo sin desayuno. Después de una noche de insomnio, de lágrimas descarriladas y falta de aliento y respiración qué menos que una buena dosis de cafeína. 
No sé qué hacer con los rusos, tendrías que haber venido conmigo pero el trabajo es el trabajo, me aburre todo este lujo sin nadie con quien destrozar la habitación por las noches. Menos mal que esta vez es solo cuestión de semanas.
Vuelvo a llamar a recepción y me dicen que en seguida llega el servicio de habitaciones pero yo necesito un café para poder levantarme de la cama. 
No lo hice nada mal. No tengo nada de lo que quejarme. Llevo una vida envidiable que no cambiaría por nada, con una excepción, qué pena que esté loca. 

Riiiiing, riiiing, riiiing
-Good morning Mario.  
-Where are you? Russians are almost here. 
-Great, if they arrive before I do just give them something to drink or to eat or whatever they want. Just keep them in the hotel, you know how to. I'll be there in an hour. I hope. 
-Boss but you were supposed to be ...

Que sí, que vale pero aún no me han traído mi café. Llevo media hora despierta y la lluvia no parece que vaya a escampar. Si por algo se caracteriza esta ciudad es por su clima de mierda, pero cada vez me molesta menos, lo bueno de que el buen tiempo ya no me haga feliz es que la lluvia ya no me retiene ese buen humor. Vivo en un estado neutro. Difícil de emocionar, no lo van a hacer cuatro rayos de sol mañaneros. No lo hacen. Hace dos semanas que no veo el sol. 

Toc toc toc

¡Por fin! Me cubro con el albornoz del hotel y unas zapatillas a juego. Me quedaría así todo el día, siempre me han gustado mis iniciales, quedan bien en cualquier sitio, además en seda queda mejor. Jamás pensé que llegaría tan alto. Bueno quizás sí, pero no tan fácil, solo tengo 25 años. Abro la puerta, y me enciendo un cigarro mientras repaso el proyecto de los rusos. Aun no sé si me convence y el café está más caliente de lo que esperaba. Cuando miro el reloj ya son casi las once... como no empiece a prepararme rápido comenzará la hecatombe. 
Salgo de la ducha y me visto a toda velocidad, un par de llamadas perdidas del pesado de Mario que no hace más que meterme prisa, al igual que mi cabeza, ansiosa por huir. 
Me calzo los tacones más altos, el vestido negro que me regalaste antes de venir y me recojo el pelo en una coleta alta. 
Cojo el bolso y salgo por la puerta. 

-Hey, I'm not sure if i'm going, but I'm sure you'll be ok. 
-Wait, what?
-I'll get you a beer tonight. Bye. 

No lo iba a conseguir. Ya estaban empezando a descontrolarse las lágrimas que sin sentido comenzaban a bajar por mis mejillas aterrizando en mi boca y nublándome la visión. El porqué, jamás conseguí descifrarlo. Necesito ir más rápido, meto sexta y alcanzo los 140. No quiero que empiece, otra vez no, llevaba tiempo sin pasarme durante el día y siempre es peor. Por la noche no hay que dar explicaciones, te mueres tu sola en tu mierda. Por el día hay obligaciones que cumplir y sonrisas que regalar, porque sí, no hay tiempo para euforias inexplicables. 
Cuando mis lentillas ya no son fieles ni útiles por el exceso de drama no me queda otra que buscar un destino o pegármela, pero tengo coche nuevo y un remedio para estas ocasiones, medicina alternativa a este amor que me ha dejado de psiquiátrico, un sitio que le haría sentirse rey hasta al más infeliz, pero que conmigo cada vez funciona menos, debería dejar de frecuentarlo. 

Llego al mirador pero parece que alguien ha tenido la misma idea que yo. 

Cuando todo a tu alrededor es perfecto menos tú, cuando tú eres la única que tiene el problema contigo, la solución parece algo totalmente irrelevante ya que exclusivamente me afectaría a mí, solo cambiaría mi vida y no estoy dispuesta a hacer ese esfuerzo, no compensa. La autodestrucción es el refugio y castigo de los grandes. Quizás por ello solo busco alternativas que me evadan de esos momentos en los que el problema consigue destruirme. Además hace ya hace demasiado que no te veo y, siendo tú la causa, las consecuencias son igual de nefastas. Insisto, que pena que esté loca. 
Fuera de mi sitio de pensar, viejo.


-¿Hola? ¿Bonsoir?
-Hola, ¿Qué quieres? –me contesta la señora. Juraría que era un hombre de espaldas, pero no, lleva un gorro muy confuso. En su rostro comienzan a asentarse algunas arrugas de expresión, rondará los cincuenta y pico. Labios pintados, pendientes enormes y una bufanda de visón, no es cualquier señora.
-Nada –que te vayas de mi sitio por favor.
-¿Y qué haces aquí si no quieres nada?
-¿Perdón? 
-No es la primera vez que la veo aquí y esta vez no la siento igual. –dice con un acento francés que me confunde bastante.
-¿Y usted quién es, qué quiere? 
-Un cigarro si es tan amable.

Le di un cigarro y me fui. No me gusta la gente que se cree más lista que yo sin conocerme y menos aun la que dice creer que me conoce, pero soy incapaz de negar un cigarro a nadie y esa señora del gorro consiguió que llegase a la reunión a tiempo, no sé como pero me dio fuerzas.
El mirador se encontraba tan solo a 10 minutos del hotel dónde iba a tener la reunión, y lo bueno de ser la jefa es que no pasa nada por llegar tarde, incluso en París.
Llego al hotel, aparco el coche y me limpio los ojos para intentar dejar de ser un mapache; cojo el pintalabios de emergencia de la guantera y me coloreo los labios de rojo. Como no, en la puerta se encuentra Mario, devorando Marlboro light y caminando de un lado para otro. Cuando me ve tira el cigarro y me sigue.

-Thank the Lord, I knew you would come. You are not as badass as you think you are, you know?
-Mario don’t be dramatic.
-That’s my job honey. I like your dress by the way.
-Don’t. Where are the Russians?
-First floor, room 3. Just arrived.
-Thanks.
-Beer still on?
-No abuses…
-Suerte chata.

Su español es una mierda, pero es el mejor secretario que podría imaginar. La verdad, no sé cómo me aguanta a mí ni cómo consigue hacerme la vida tan fácil. Su estrés me desestresa. Además su acento medio irlandés medio francés me resulta agradable. 

La reunión fue mejor de lo que esperaba. Conseguimos llegar a un acuerdo después de tres horas y bastantes gritos, HH acababa de adquirir dos joyitas en la zona y creo que todo el distrito XVI se había enterado de ello.
Los Rusos eran tres. A ella la conocí en el máster y siempre supe que estaría en mi equipo. Me llamó la atención su carácter y la energía con la que actuaba, también conocía sus ataques y sus formas de divertirse, pero jamás me imaginé que aquella venezolana hiperactiva acabaría en un trío con dos de los hombres más ricos de Rusia. Era la tercera reunión que tenía con ellos pero la primera en la que habíamos llegado a un acuerdo y no se había roto ningún mobiliario de la sala. Les gusta discutir con gente, ella paga sus carencias con mi vajilla de porcelana china y ellos sueltan puñetazos cada vez que ella les maldice en su idioma materno, pero esta vez los gritos fueros suficientes. 
Tenían más dinero del que necesitaban y se dedicaban a jugar al Monopoli, a mis hoteles les convenía.

Bajamos a recepción y les ofrecí una copa tras la reunión, ninguno la aceptó. En su lugar comenzaron a contarme lo bien que les iba su relación y que habían sustituido su consumo de alcohol y drogas por tres cachorros de San Bernardo. Me aburrieron y salí a fumar.

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