Sobre mi

lunes, 31 de diciembre de 2012

Cajón desastre. 2012/2013

Reflexiones de fin de año mientras remuevo el café de la mañana cual líquido de recuerdos y quemo los trastornos con el cigarro que vacila entre mis labios a punto de ser encendido. 
Con la cuenta de que 2012 no ha sido un año de premio para ninguno de los que me rodean, sin ser yo una excepción por lo pronto
Increíble como en seis meses puedes sufrir una metamorfosis tan abismal que renueve tu punto de vista desde lo más insignificante, haciéndote dibujar realidades desaparecidas.

Cambios no -superficiales quizás, "por mucho que al gato le llames pez no va a aprender a nadar"
Descubrimientos puede; darte cuenta de como eres en realidad, dejar de seguir guiones sin sentido ni calidad, no mentir -ni mentirte. 

Siempre es triste despedirse de un año que va directo al cajón de los recuerdos, pero 2012 fue un viaje que irá a parar, -a gran mayoría- con todos su baches, túneles y rampas, al cajón de mierda; por lo que la pena y tristeza de lo dicho se resumen en una última calada.  
Sintiéndome más al filo que en el Enero más frío, asumo como entro en otro turno, mejor o peor, más duro o más real quizás, ya que la fantasía se quedó en aquel peluche llamado Chester que fue sustituido por una cajetilla en su honor. 

Con solo un trago más de café y miles de sensaciones y temblores restantes, heme al borde de los propósitos de tradición, entre los cuales ir al gimnasio y dejar de fumar dejé de planteármelos alrededor de Noviembre.  Quedando restantes los respectivos más internos. Decir adiós -o hasta pronto- a mis delirios, dispuesta a aceptar trastornos más cuerdos, pero con la adrenalina siempre en mi bolsillo. 

¿Me explico? Feliz 2013. 

viernes, 14 de diciembre de 2012

Y si no llega, ¿te importa mucho?

Heme aquí, buscando una razón para parar esta adicción que me condiciona y desconcierta, me sacia y me mata, me quema y me hiela; pero nada, no aparece -o no apareces.
Paradójico ¿eh? Como algo que te hace sentir tan vivo puede hacerte tanto mal, destruirte poco a poco hasta convertirte en ...¿humo?

Mentiría si dijese que es de ti de quién se trata, pero negándolo tampoco estaría acertando del todo.

Dormir ahora no aparece entre mis opciones de salida, aún siendo la más lógica. Nunca me he caracterizado por ser coherente y el hecho de descargar todo en palabras me resulta de las cosas más atractivas a estas horas, siempre después de ti, cuando la visita de Morfeo no ha llegado todavía y mi último cigarro se esfumó con el café de la mañana de ayer.

Dispuestos estamos para hablar de razones que no llegan y te dejan esperándolas. 
Simplemente no existan, simplemente lo que crees que va a llegar nunca llegue y lo que buscas es una excusa para poder seguir haciendo lo que haces teniendo una justificación en caso de pregunta o un alivio que te dice que lo que haces está bien hasta que te rompa, se acabe o algo te frene.
Y si no llega, ¿te importa mucho? 
Reflexiones -- claro,
madurez es la pieza que falta,aquello que no avanza, la pregunta que te hace dudar de si esta bien lo que haces o simplemente no ha llegado tu turno de hacerlo bien. 

Siempre igual, y igual que siempre hasta que me frenen. Siempre esperando que seas tú quien lo haga.
Y bien, ¿por donde íbamos?

miércoles, 28 de noviembre de 2012

¡Pum!

Con solo un mes hasta que llegue el fin del mundo me dispongo a confesarte lo inconfesable. Bueno, sin exagerar tampoco, digamos que llevo tiempo con presiones internas y ganas varias de aflojar provocadas por sensaciones desconocidas por mi, mi cerebro y demás. 
Sensaciones que te obligan a ser guardadas, o eso crees; por que en el fondo te están pidiendo a gritos que las sueltes, las saques, las dejes 'flotar, solo flotar y flotar como el viento' como dice el colega Darok. ¿Consecuencias de esto? Pues habrá, seguramente habrá, como de la gran inmensidad de las cosas que hacemos. Pensar en ellas no lleva a ninguna parte. Mejor, sin duda, es dejarlas de lado y, sin frenos ni obstáculos, todo recto para adelante. 
Hablar de repercusiones a estas alturas de la noche no debe ser muy sano, pero aquí estoy; tampoco soy la mejor opción para decidir lo que es sano o deja de serlo y en esas cuestiones sanitarias soy del todo inexperta, para variar. 
Algo tengo claro, mejor fuera que dentro; llevando tiempo sin acudir a la escritura como método de relajación y habiendo pasado una semana terrible entre ojeras y sin café, el hecho de tener mañana un examen (para el cual no estoy ni medianamente preparada) me importa menos que el ignorante que tengo como ex compañero de viajes. 
Conclusión. No te agobies, hazme caso. 
Dejar claro que hasta que no se me ocurra el modo de despedirlas, esas sensaciones -o sentimientos, como más te guste- los seguiré guardando en el cajón de mis vicios. A ver si me duran hasta el fin del mundo, que ya no queda mucho. 
Ah, de no llegar esto a ocurrir (no es que dude de los mayas, pero todo puede pasar) igual y salen disparados en un arrebato de rabia descontrolado, proporcionado por la estupidez humana u otras causas varias que llevan a la desesperación absoluta y al caos. 
Seguiremos informando. 

domingo, 11 de noviembre de 2012

sábado, 10 de noviembre de 2012

Sumergido.

Que difícil puede llegar a ser estar cayado, guardar el silencio, enmudecer.
No poder, o no saber como decir todo eso que sabes que te esta devorando lentamente y que avanza sin remedio alguno. 
Que nunca te dejará, algo que llevas tan dentro como el primer amor, já. 
Ni sumergiéndote con tres bombonas de oxígeno aguantas lo necesario para alcanzarlo sin ahogarte y, arrancarlo.
-Nunca he dicho que no te quiera.
+Ya lo se, pero tampoco me has dicho que lo hagas.
-Siempre le buscas tres pies al gato.
+Todo sería más fácil si me dieses la razón por la que no quieres que estemos juntos.
-Lo nuestro es como un coche mal asegurado, no cubrimos daños a terceros, enana.
+No se si reírme o llorar.
-Ríete, estas más guapa.

domingo, 14 de octubre de 2012

Fumándote y esfumándome.

Duró menos de lo supuesto y esperado, pero algo más de lo necesario para mi gusto, no se, por aquello que dicen de que lo poco gusta y lo mucho cansa. Seguramente.

No pudo faltar tampoco: Doña Inoportunidad, siempre pendiente de cumplir aquella relación calidad/precio tan poco pretendida y querida en estos casos; pero cabezota y jodiendo, cumplía bien con su trabajo, tan inoportuno. Siendo la calidad la que siempre debe destacar, parece no haber estado muy cómoda con nosotros. Eso sí, el precio a pagar por mi inmadurez ha sido más bajo que el esperado, apuntándose así, automáticamente, a mi lista de pérdidas, haciéndola cada vez más larga.

Descuida. 
El karma es muy cabrón y ya me pasará factura.
Además, dudo haber pagado ya toda la hipoteca de lo que fuimos; y tengo miedo de que, cuando esos intereses que todavía no me has cobrado -pero que se, sueño, veo (o igual es un imagino, ya no se) que lo harás- llamen, me puedan pillar indispuesta y sin ganas de pagarlos.

Absurdo y contrario a todo lo que imaginas.

Me podéis encontrar juntando colillas para formar y fumarme todo lo que fuimos; o juntando recuerdos para consumirlos en unos calos, siempre con sabor a ti

jueves, 13 de septiembre de 2012

Cambios

Bajar a la cocina y ver el café recién hecho y al lado una notita tan simple como es un "Buenos días, todo listo. Arrancamos." y darte cuenta de lo poco que necesitas para olvidarte de todo y comenzar un nuevo día.

Detalles.
De esos que cambian las cosas, de esos que te hacen darte cuenta de que no siempre tienes razón, de esos que te hacen ver que hay más historias a parte de la tuya.
Tonterías que necesitas de vez en cuando para desconectar, no solo de tus problemas, sino también de las causas o, en el mayor de los casos, causantes de estos.

Reflexiones mañaneras o tonterías causadas por el madrugón, aún no lo tengo claro. Bebo.

No, todo esto no ha venido por ese pequeño papel al lado de mi taza de gasolina diaria. Simplemente me he dado cuenta de la de cosas que pueden retorcerse en poco tiempo. Relativamente poco. 

Bebo. Despejarse.

Azul y una grúa es todo lo que mis ojos (mejor dicho mis lentillas) alcanzan a ver desde este rincón remoto del jardín. 
Cambios, eso significa.
Cuando algo no te convence, estas cansado de lo mismo, optas por la novedad y reformas, cambias, cambios.
Al igual que aquella grúa, hay algo que lleva impulsándome a cambiar desde hace tiempo, que me está forzando a renovar. Inevitable si lo piensas.
Soy yo y yo y mis gilipolleces, como ha sido siempre y para siempre, espero. A pesar de esto, existen cosas simples, vulgares detalles, que te activan, trasladan y sitúan en lugares o posiciones impensables para ti hace no mucho.
Las cosas cambian, las personas también y las causas suelen ser parecidas; el tiempo, una etapa más, o simplemente por culpa de alguien o algo.
Al igual que aquella casa dentro de un par de meses se convertirá en algo diferente, con nosotros sucede lo mismo. ¿Quién sabe que pasará o dónde estaremos en un par de meses? Igual, como aquella casa, hemos quedado irreconocibles. 
Permítete dudarlo. A pesar de la masiva reforma que están haciendo, seguirá siendo lo mismo, una casa. 
Las cosas cambian, sí, las personas cambiamos también. Pero hay cosas que siempre seguirán igual. Y jode.

Sol, que se cuela por mi pijama y me hace entrar en calor recorriéndome lentamente. A lo tonto, a lo tonto, atontándome. Olvidándome de esa brisita que sopla de vez en cuando llevándose mis ansiedades.
Echémosle la culpa de ellas al sol. Sí, solo él tiene la culpa, la nochecita que pasé ayer no tiene nada que ver, ni mucho menos mis temblores al recordarlo. Afirmo y apoyo. 

Todavía huele a temprano - olor a café y a tierra húmeda, provocado por el riego que inunda mis mañanas. Apasionante.


martes, 11 de septiembre de 2012

Retrocediendo

He vuelto a las andadas. He vuelto a hacer aquello que me prometí que no haría más. Aquello por lo que pasé, que no quiero volver a pasar y estoy pasando.
Supongo que aunque el problema haya desaparecido, o por lo menos eso creo, la raíz de este sigue anclada en mi estómago, me impide digerirlo y no consigo tragarlo.

Espero que me triga la solución a esta demencia y que me ayude a olvidar esta puta mierda que me está comiendo y que como siga así acabaré devorada por mis propias ideas descabelladas y sin sentido alguno. Solo deseo que sea mi mi héroe, o alguna cursilada de esas; que haga como aquellas pastillas rosas de las que habla Dorian y que, como dice la canción, me acabe llevando a cualquier otra parte, que me lleve a cualquier sitio donde pueda olvidar esta mierda con orígenes indígenas, y que venga conmigo.

Mis soluciones "maravillosas" nunca suelen ser las mas correctas, y por eso acabo siempre en el mismo sitio, dando vueltas en el laberinto de mis delirios donde por una razón u otra siempre tropiezo, me caigo y pierdo una vez más, a la par que las paredes van encogiendo lentamente, haciéndose más y más pequeñas cada vez, hasta lograr aplastarme con mis propias pesadillas y temores, y así.

Café; y mi colega de cuatro patas que creo que, por la cara con la que me mira y por esos ojitos que sabe que me derriten, intuye mi situación.

Afloja. Relaja. No ha sido para tanto, ¿o sí?. Para nada. 

Me conviene más pensar que no, y no darle más vueltas. La culpa es mía y de mis exageraciones, o eso parece, o igual me viene mejor así. Así que eso haré. Hacer como si nunca hubiese hecho esta tontería de nuevo. Sí, mentir se me da bien ... digo yo.
Ese plan no suena bien del todo pero es la idea más decente que se me ha ocurrido últimamente. 
Acepto y punto. 
Si digo que no ha pasado, no ha pasado y ya; y si digo que no se va a repetir, no se repite. No hay más.
O sí. Que no. Fin.
Para dejar esta paranoia la primera que tiene que querer y aceptarlo soy yo. Ahí vamos. Así sí. Ahora de verdad, espero.
Dicen que a la tercera va la vencida, pero yo ya he perdido la cuenta de mis intentos fallidos y el personaje peludo que tengo a mis pies me dice que tampoco se acuerda.
Decido dejar de jugar a juegos de azahar con las dudas, por lo menos por un tiempo, que últimamente me estoy llevando buenas palizas; y de castigo, mis obsesiones absurdas, o no tan absurdas, no sé. 

domingo, 9 de septiembre de 2012

Una mujer no es de nadie,


o eso dice Charly efe. Me encantaría creerle, pero en estos momentos me siento más suya que de nadie, ya veremos. 
Quizás mi compañero de noches en vela lleve razón y el problema sea mio, que todavía no llego a eso de ser "una mujer", no sé. El sentimiento de madurez puede haberse quedado simplemente en eso, un simple sentimiento más, que como todos, no sube de eso y ahí se queda pero no llega a realizarse; sigue en ese proceso.

También me dice que no hay nada que temer, y en eso si que no lleva razón.     Temores tengo, y muchos. 
Sigo jugando al "pilla pilla, corre corre y sálvese quien pueda" de vez en cuando. Juego con los monstruos de metal y fantasmas de papel que protagonizan mis pesadillas alguna que otra noche; eso sí, últimamente siempre les acabo pillando y salgo ganadora e ilesa de nuestros juegos infantiles. 
Vale, sí, me confieso. Como observas, todavía no he conseguido ganar a la madurez del todo; ni con trampas, no se me resiste la hija de puta ... ¿y qué? todavía tengo tiempo para seguir pensando en estrategias y artimañas para derrotarla y prisas de momento no tengo muchas o puede que me este engañando a mi misma y lo que no tenga sean ganas, así sin más.
Puede que este harta de intentar ser madura o de jugar a serlo. Puede que el pasado año fuera muy difícil y se hayan agotado las últimas reservas de madurez que me quedaban y por eso ahora actúe como una niñata caprichosa que no sabe lo que quiere, que cambia de opinión más que de ropa interior y que, ¿por qué no decirlo? que juega con la gente a su antojo, o lo intenta.
Si, puede que sea eso, que solo esté intentando crear una obra de teatro. Obra en la cual el único guión este formado por los delirios que recorrían mis pensamientos el pasado año y en la que soy la productora, directora y redactora jefe de mi propia paranoia. No os equivoquéis, no estoy loca. No todavía. Solo que la paciencia no es una de mis cualidades y se me nota enseguida.

Que él me importa, que sí y mucho, pero no se hasta que punto ni de que modo, y eso es malo. 
Me estoy metiendo en un mundo que desconozco y que no se si estoy preparada para conocer aún. Lo describen como algo maravilloso y yo de momento de maravilloso no veo mucho y me acabo de limpiar las gafas. 
Esta vez no se si es mi culpa o la suya, pero muy bien no vamos, o eso creo, no sé. Tiempo al tiempo, me estoy precipitando, seguro.
Puta impaciencia que me traiciona.

Que no cunda el pánico, sigue siendo domingo y me queda media taza de té. 


Sin más

Dos menos cuarto de la mañana, y a punto de reventar es como empiezo a escribir esto.
Sonando ahora mismo; Extremoduro, que me introduce lentamente en este caos que se va apoderando de mi cabeza lentamente.
Me lo merezco, supongo ... Pero eso no impide que me entren estos sofocos y temblores cada vez que nos enfadamos, ni estas ganas de estallar y arrasar con todo a mi alrededor, ni mucho menos mis ganas de él, sobretodo eso.

Me siento ahora mismo como ... Sí, hecha una PUTA MIERDA, que después del veranito de cachondeo que me he pegado ya tocaba, o no, no sé. El año pasado mastiqué ese sentimiento demasiado, pero eso es otra historia.

En fin. Creo que mi cupo de cigarros diarios ya se ha agotado, sin embargo, necesito uno más.

Los celos; eso y su desconfianza - con algo de razón, nunca me he considerado una tia de fiar - es lo que me quita las ganas, que a su vez se me vuelven a llenar con cada "Buenas noches, descansa". La verdad es que, aunque sepa que quiero estar con él, ya de poco sirve.

La he cagado una vez más, que sí, pero él también se está pasando un poco y no se cuando alcanzaré mi límite. Bua, ¿pero que digo? si con él no hay límites que valgan.

Más tonta de lo habitual me hayo, y aunque sienta que no nos conocemos lo suficiente para que sienta todas esta tonterías, es lo que hay.
Y ahora; 
La decisión, al igual que yo, es solo suya.








lunes, 18 de junio de 2012

La otra cara de la moneda

Con solo dos semanas por delante antes de que empiece lo bueno, me rindo. Estoy cansada de intentar algo imposible que se que no se va a cumplir por mucho que lo siga intentando, así que en este poco tiempo que me queda al otro lado del charco, he decidido no darle más importancia y aprender a ignorarlo. 
En estas dos semanas, que apuesto a que serán de las más largas de mi vida, me dispongo a olvidarme del mundo y ha hacer lo que me apetezca porque me lo merezco y por que yo lo valgo. 
Así que en este sueño, o mejor dicho final de la pesadilla, pienso ser yo misma y si algo no lo quiero hacer no lo haré, por que ya no tengo nada que perder y si lo tenía ya lo he perdido o lo perderé después de esto, pero me la trae floja. Porque después de un año de falsedades, haciéndome pasar por alguien que no soy, el papel al que he estado dando vida ya no da más de sí y queda surrealista de un modo que puede parecer hasta algo cínico para mi gusto.
Por lo tanto, en este preciso instante tiro la careta por la ventana y empiezo una nueva etapa de mi vida en la que pocos serán los elegidos para aconsejarme en lo que hacer y que no; aún que al fin y al cabo, acabaré haciendo lo que a mi me plazca y espero que sea lo correcto.
Otra cosa no, pero lo que si he aprendido este año es que la soledad da lugar al delirio y este puede dar lugar a cosas mayores que he experimentado de cerca y por las cuales no me apetece volver a pasar.
Y con 291 horas de pesadilla y bajando digo adiós a las tonterías. Que ahora yo tengo las riendas, y sí, puede que solo duren los 13 días de mierda que me quedan o puede que se alargue hasta el final del verano, no sé. Pero de momento, en estos 13 días MANDO YO.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Carla Abad Vega

17 de Mayo de 2012. 
Un día como otro cualquiera... ¡Pues no! No es un día como otro cualquiera por que hoy es el cumpleaños de la mejor amiga que te puedas imaginar y eso convierte al 17 de Mayo en un día especial para Carla Abad Vega y por lo tanto para mi también, por la parte que me toca.
Cuando la gente define la palabra 'amigo', la define como una persona con la que puedes contar para todo, en los buenos y en los malos momentos. Alguien con el que compartes cada mínimo detalle de tu vida, y que si tienes un día gris saca sus rotuladores de colores y lo convierte en un día maravilloso. Una persona a la que puedes contar todo tipo de problemas y te escuche, y no te juzgue ni te odie cuando cometes un error sino que te ayuda a arreglarlo.
Cuando tienes a alguien así, alguien como mi churra, la puta distancia deja de ser un obstáculo y se convierte en un reto más al que podemos y vamos a superar, por que no es más fuerte que nosotras, por que no hay nada más fuerte que nosotras.
Hay que ver el cariño que se le puede coger a una persona en dos años. Como esa niña tan rara con el pelo lleno de coletas puede pasar a ser una pieza esencial en tu día a día.
Una de las razones por las que me muero por volver es ella. Estoy deseando repetir los maratones de Jersey Shore comiendo oreos en el sofá o dormir hasta las tres de la tarde y despertarme preguntándome que cojones habremos hecho la noche anterior para tener semejantes caretos y una resaca del quince. Con quien levantarme a las nueve un día de verano para ir a tomar el sol,  quemarnos sin querer y pasar toda la semana siguiente quejándonos de lo que nos duele cuando la falda del colegio nos roza las piernas chamuscadas. 
Y así, ahora mismo solo se me viene a la cabeza una persona con la que pueda hacer todo eso, mi querida Carlaringe. 
Espero que se lo esté pasando muy bien en su día, que me encantaría pasarlo con ella pero no puedo por culpa de un pequeño océano de por medio. Se que se lo pasará como nunca en su fiesta, y se lo merece y que si puede se tome una copilla a mi salud. Que disfrute de sus regalos, que este año no habrá uno de mi parte... pero que si se porta bien a lo mejor la cae alguna cosilla a mi vuelta.














 Pd: ¡¡Cuuumpleaaañoss Feeliiizzz. Cuumpleaaños Feeliiz. Te deseeaamoos toodoos. Cuumpleaañoos Feeliizz!!

domingo, 13 de mayo de 2012

Fin del dilema


Sol. Por fin había salido el sol tras dos semanas de lluvias incontrolables. El hombre del tiempo decía que las lluvias podrían volver a partir del miércoles pero que solo durarían un par de días. Huele a verano, y ya era hora. Ahora le toca descansar a las lluvias y al mal tiempo y las vacaciones del sol y del calor ya se han acabado.
Con el buen tiempo todo es más fácil. Bueno no quiero exagerar tampoco, dejémoslo en que es menos difícil. Esta demostrado que el buen tiempo alegra la actitud y saca la positividad de las personas, y con ella funcionaba. A pesar de que el mundo la seguía dando la espalda, ya no la importaba.Sus inseguridades iban desapareciendo, por lo menos hasta que llegaba la noche, que cada vez se hacían más cortas gracias otra vez a que estaba llegando el verano.
Las noches todavía se le atragantaban de vez en cuando, pero no como antes. Las visitas de la asquerosa soledad cada vez eran menos frecuentes y las superaba refugiándose en que cada vez quedaba menos para volver a la normalidad.
Se sentía mejor, más segura de sí misma, contenta y sin miedos.
La razón era el buen tiempo decía, aunque quizás la verdadera razón era que había vuelto ha hablar con él.


jueves, 10 de mayo de 2012

Siempre con un As en la manga

Soledad. Que palabra tan fuerte. Palabra que la persigue desde que decidió venir aquí. Corría el riesgo de que esto la pasara, pero nunca llegó a pensar que la ocurriría a ella. Si quieres ponerle un nombre, llámalo arrogancia, confidencialidad o seguridad en si misma. La misma que perdió hace un par de meses cuando aquellas obsesiones empezaron a matarla por dentro. Pero ese es otro tema.
La ansiedad y el miedo comienzan a recorrerla el cuerpo, y antes de que esa lágrima que esta a punto de salir de sus ojos alcance el sentimiento necesario para que rompa a llorar como un bebé al que le acaban de quitar su juguete favorito, saca el último cigarro del paquete y lo enciende con cuidado de no hacer saltar la alarma de incendios que tiene en 'su habitación'.
Coge el iPod.      Aleatorio.    Y 'Talk to me' de su querido Lil Wayne invade sus oidos. 
Esta empezando a llover y duda si cerrar la ventana, pero prefiere mojarse y pasar un poco de frío a cerrarla y desperdiciar su último cigarro -que a 10$ el paquete no están como para desperdiciarlos- o arriesgarse a que suene la jodida alarma.
23:46
Otra noche más y ni puta idea de donde está, o de que hace ahí, o de por qué motivo se encuentra perdida en este desierto de pensamientos irracionales. Lo que si tiene claro es que él es su oasis. Él, que vive en su mente cada día, es el único que sabe como poner bocabajo su mundo demente y hacerla recobrar el sentido y la ilusión que perdió el mismo día que le perdió a él. Se pasa los días exprimiendo cada recuerdo que queda vivo de ellos como un limón, tan ácido que suele acabar dejando su corazón lleno de quemaduras. Mezclando esos recuerdos con el tiovivo de sueños y emociones que vive por momentos con la simple esperanza de que él este haciendo lo mismo.
Conoce la respuesta a esa pregunta y cada vez se hace más insufrible. No volverá a pasar. Tan triste como cierto, esa fobia al rechazo la ha jugado más de una mala pasada y su archienemigo el olvido la ha hecho darse cuenta, una vez más, de que no puede navegar en ese mar de incertidumbre sujetándose de un donde hubo fuego siempre quedarán cenizas, ni confiar en que él sienta lo mismo y que sus supuestas cenizas no se las halla llevado un huracán, porque las olas de dudas no van a dejar de arrollarla, porque en plena alta mar no hay un 'fuimos' o un 'tuvimos' que valga y porque su única oportunidad de llegar a la costa es, paradójicamente, ese olvido por su parte y no esas cenizas que fácilmente y en cuanto se descuide, desaparecerán llevadas por un tsunami o algo peor.
El cigarro se ha acabado y están a punto de dar las doce, hora de las brujas. Toca irse a dormir que mañana tiene que madrugar para ir al colegio. Colegio rodeado de gente ignorante y sin sentido común a los que solo desea que algún día salgan de su burbuja y de su comedura de cabeza que sus padres y profesores les han creado. Pero prefiere no darle más vuelta a esto y menos ahora que se acaba de terminar su último paquete de tranquilidad. 
Se mete en la cama pero no consigue conciliar el sueño. Siempre con un As en la manga, busca el mando de algo que llaman 'la caja tonta' pero que es infalible, su amiga la televisión nunca la ha fallado. Otra noche más, es el turno de que su queridísima telebasura la haga trasladarse al mundo de los sueños, donde, aunque solo sea por seis horitas diarias, puede dejar de pensar en él.

domingo, 22 de abril de 2012

Llueve

Días como hoy son aquellos en los que la lluvia se convierte en un complemento de su soledad y le resulta inevitable el abrir la ventana, y sentir como cada gota de lluvia se fusiona con sus lágrimas. Lágrimas que aparecen al darse cuenta de que todo lo que parecía que había avanzado, se esfuma. Cada gota la da un motivo para volver a caer y cae. No sabe por qué pero en este momento todo le recuerda a él.

Quizá por que sabe que las noches de lluvia son sus favoritas. Que les encantaba pasárselas juntos bajo la manta azul de cuadros escoceses del salón de su casa mientras veían una película antigua de esas que a ella tanto la gustan y que el detesta.
Pero ya todo eso se acabó. Están en países diferentes y ninguno de los dos volverá a España hasta verano. Escalofrió y temor. Temor de volver a verle y volver a caer en él. Ella sabe que él es y será su debilidad y que una vez que empiezan no saben parar. Pero les da igual. Ahora su temor no es ese sino que se haya cansado de ella. De ese juego de quererse cada vez que se ven y al día siguiente si te he visto no me acuerdo. Por que ahora ya no habrá océano que les separe. Temor a que ella quiera más y que para él sea solo eso, un juego, una diversión. Temor a que la haga daño, temor a fallar. 

Pero estamos a 22 de Abril, con 70 días por delante antes de que se vuelvan a cruzar sus miradas. 
Decide dejar de pensar y desconectar. Pero sabe que eso no la va a ser fácil, y que se quedará escuchando a Pereza hasta que las gotas de lluvia decidan parar de salpicala en la cara o hasta que el sueño la convierta en su aliada.

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