El sueño casi puede conmigo esta mañana; y digo casi.
Despertarse entre sofocos ya es costumbre. No se si es la calefacción que me vacila por las noches o que mis pesadillas son cada vez más subrealistas y me delatan, pero últimamente se me olvida dormir.
Salgo con las calles sin poner, ni el sol ha fichado a estas horas, aun que en esta ciudad tenga más vacaciones de las que se merece.
Bueno, el caso es que lo mas duro del día ya ha pasado, he conseguido salir de la cama. Solo queda llegar a la universidad y descubrir en que clase toca hoy. ¡Qué empiece el juego!
El olor a café que desprenden las cafeterías me resulta placentero. Cada día me arrepiento de no levantarme antes para tener tiempo suficiente y poder desayunar, pero el olor a croissant recién hecho me revuelve el estómago y me recuerda el porqué y el café de la uni no está tan mal.
Bajar al metro de aquí es un infierno por las mañanas, pero si consigues hacerte un hueco entre la gente sin que te corten un brazo las puertas automáticas, lo tienes hecho; y si evitas respirar hasta tu parada de destino no tendrás que aguantarte las nauseas. Sardinas en lata, literalmente.
Del metro a la uni son unos dos minutos pero el viento tiene un humor muy parisino y juega con mi bufanda y mi pelo a su antojo. Es el momento de un cigarro, pero no suelo tener desde hace ya.
(...)
Bonjour, ouvir le sac s'il vous plait.
Carte de l'universite.
Hecho. Pero llego tarde, para variar.
No hay clase, perfecto, otra mañana a la basura. En momentos como este es cuando me replanteo mi existencia y si alguien se está riendo en mi cara. Como no, no tengo suelto para café.
Bajo las escaleras y cruzo el patio, demasiada gente, demasiado frío, todos fuman, yo lo simulo. No hay señal más clara de invierno que el vaho que desprendes de la boca al hablar, y la sensación de tener hielo en vez de sangre en las venas.
(...)
-Bonjour, on peut se voir??
-Oui, 13h!
Mierda ¿qué hago yo hasta la una?
-Tuu, estas en la uni?
No contesta el chalado, para variar.
Sexto piso. La mesa más al fondo.
Todo el mundo parece molesto, cansado y un poco hasta la polla así que yo no voy a ser menos. Me arrastro hasta la mesa y me sitúo justo donde el sol pueda acariciarme. Comienza a quemarme la cara y empiezo a tener calor. Es como si siguiese teniendo miedo a la oscuridad a estas alturas. No encuentro ningún cuaderno y el movil empieza a vibrar incansablemente tras haber recibido la señal wifi -¿ahora si funcionas no cabrón?
El corazón cada vez me va más deprisa y no encuentro agua por ningún lado. Respira va, relájate. No puedo, no funciona, menos mal que no hay nadie cerca. Ya. Necesito salir de aquí, una vuelta un respiro, necesito perderme. He cambiado mis rutas de desconexión, he pasado de ir al campo a ver atardeceres a verlos pasar entre arcos, ahora grito algo diferente.
Are you ok? Do you need a smoke?
Supongo que se me veía en la cara.
Bajo las escaleras a cachos, procurando no tropezarme, no chocarme y no perderme.
El aire me sienta bien pero no me he bajado nada más que lo puesto y el contraste me produce escalofríos. Ni lo he pensado, supongo que aquí nadie querrá una mochila rosa de nike pidiendo a gritos la jubilación ni unos apuntes a medias. El sol ahora sabe diferente.
-Thanks. I'm a little stressed. Too much work, not too much time.
-No worries. Don´t panic, you'll make it.
Claro que si, es por la universidad y sus royos... no necesitaba excusas a decir verdad, pero en estas ocasiones la verdadera razón siempre me resulta desconocida. Trato de ir descifrandome poco a poco pero jamás consigo dar con la raíz, el verdadero comienzo se me escapa. Mi cabeza selecciona según sus intereses dejando los míos propios al descubierto, traduciendo sensaciones en pautas y sobrecargas en explosiones. Me se la práctica, estoy disfrutando de ella, no me sienta muy bien.
-I have to go, nice to meet you.
-Same, keep it easy.
-I'll try.
I wish.