Sobre mi

miércoles, 31 de julio de 2013

"Tu que me enseñaste a volar sin alas"

Sentimientos de rabia y superioridad a la vez, como cuando uno de los que creías que formaba parte de "los tuyos" te suelta la mentira más rastrera, esa que desmantelas al segundo por que le conoces y por que no te cuadra con afirmaciones y confirmaciones de terceros en vigor. Esa. 
La que prefieres callarte y así no escupirle sus sandeces una a una para que deje de tomarte como una imbécil y que se de cuenta de que sabes más de lo que parece por que, al parecer, la ingenuidad dejó de ser uno de mis defectos desde que la desconfianza me acompaña, por culpa de percances varios. 

Te dispones entonces a seguirle el juego, mentirle descaradamente convirtiéndote en la actriz más inocente del planeta cuando, siendo realistas, lo que estás presenciando es una auténtica guerra fría entre dos gilipollas. 

Juguemos a ver quién aguanta más.
Es el típico tira y afloja sin solución ni ganador alguno. Pero hay que aguantar el tipo y no dar el gusto y aún menos sabiendo que, tarde o temprano, uno de los dos va a acabar aflojando, y aflojaste

Ahora cabe tener en cuenta que lo hiciste cuando a ti te convenía, intentando manipular la situación a base de tus ironías y tu sarcasmo desde la pompa que te creaste, o te crearon; y por ello te descontaré un par de puntos. 

La palabrería nunca fue tu fuerte y siempre fuiste de los que se dejan llevar, pero una cosa no quita la otra y tu mayor arma en esta guerra fría es que sabes que eres una de esas personas por las que daría todo por mucho que se enfríe, por que confío en lo vivido y en que reacciones. 

sábado, 20 de julio de 2013

Consejos desde Vietnam.


No existe forma más mágica de evolucionar como persona que viajando, pero una de las desventajas más grandes que conlleva son los interminables trayectos de autobús, aún que un guía como Phuong y sus mil aventuras pueden lograr amenizarlo un poco e incluso hacerlo interesante. 
Aprender las tradiciones, costumbres y formas de pensar de los Vietnamitas, así como su dura historia y lo que se ha sacado de ella; pero hubo algo que me llamó la atención más de lo que me esperaba, ya que nunca había me había dado cuenta de ese punto de vista, de esa forma de vivir y valorar la vida.

 <<Cuentan que hace tiempo, vivía un campesino en sus tierras cuando de repente vio como uno de sus caballos se escapaba. 
Al ver aquello y que el campesino no hacía nada para impedir la huída del caballo, el vecino cotilla se acerco: 
          -¿No piensa detener a ese caballo? -preguntó asombrado. 
          -¿Quién sabe si es bueno o es malo?- contestó el campesino, despreocupado. 

Pasado un día el caballo regresó y trajo consigo otro caballo salvaje.  El vecino se acercó de nuevo al campesino:  
          -¡Qué suerte! Ahora tendrás dos caballos para que te ayuden en el campo. 
          -¿Quién sabe si es bueno o es malo? - le repitió el campesino. 

Esa misma tarde, el hijo del campesino se subió al nuevo caballo para amaestrarle, y el caballo, al no estar acostumbrado por ser salvaje, se puso nervioso y acabó por tirar al joven hijo del campesino al suelo. 
Volvió el vecino pesado a mostrarle su compasión tras la desgracia que le ocurrió al campesino. 
          -Siento mucho la caída de tu hijo, ese caballo nuevo al final no resultó nada bueno. 
          -¿Quién sabe si es bueno o es malo?- insistió el campesino por tercera vez. 

Varias semanas después, cuando el hijo del campesino continuaba con brazo y pierna escayoladas, comenzó una guerra en su país. Acudió así el jefe del ejército del país a casa del campesino a reclutar a su hijo; pero al ver a este en silla de ruedas quedó exento y no tuvo que acudir a la guerra>>. 

¿Quién sabe si algo es bueno o es malo si no hay mal que por bien no venga?
Todo Ying tiene su Yang. 

viernes, 12 de julio de 2013

¡Aquí Señor Socorrista!

Soy capaz de todo con tal de salir de esta. 

Puede sonar exagerado, pero de un modo u otro, es más cierto que incierto. 

No muy lejos de lo nunca requerido, cerca de los límites autoimpuestos y fusionado con mi peor pesadilla, el miedo me lleva a la más extrema subnormalidad. 

Suena menos drástico si lo escribes desde la playa y con un cigarro en boca, pero el resultado va a seguir siendo el mismo y rezar no sirve de nada -menos aún desde mi voraz ateísmo. 

¿Qué es aquello tan terrible que puede llegar a transformar tu mente en algo descaradamente obsesivo?
La respuesta es sencilla y solo depende de una cosa: el grado de conocimiento de tus propios miedos, placeres, vicios y temores. 
Algo tan sencillo como aprender a conocerte y aceptarte. (Le dijo la sartén al cazo) Bueno, quizás no sea tan sencillo y quizás no sea la más indicada para persuadirte de ello, pero la práctica me la se tras años de incansables tocapelotas repitiéndomelo. 

Un ejemplo sería ser capaz de saber que no te gusta la textura del tomate, por qué asqueas los pies o la razón de esa adicción a la colonia de vainilla. 

Es por ello que se perfectamente que no andaba buscando el susto con el que me acabo de tropezar y que lleva siendo mi sombra las últimas dos semanas pero que quizás, si se mantiene en esa categoría de "susto" , puedo llegar a aprender de él y no volver a arriesgar por nada de ese calibre. 

Vuelvo a recaer en el grado de locura al que pensé que había ido dejando atrás poco a poco, y no veo salvavidas por ninguna parte. 

miércoles, 10 de julio de 2013

Despistes.

¡Qué agobio por favor! 
Creo que estoy retrocediendo, hacía meses que no sentía esto, que no volvía a este punto, pero hoy le he soñado, y bueno... digamos que las sábanas se me han ido enredando lentamente a la par que los recuerdos. 

No era un sueño muy comprometido, pero su presencia se iba haciendo notar cada vez con más ímpetu y parecía que sus ojos verdes no tenían más objetivo que desgarrarme y hacerme añicos, sin importar la distancia que nos separaba. 
Supongo que sería un sueño descarrilado, de esos que llegan tarde y que van perdiendo su significado, que ya no suponen esos nervios que podían haber provocado apenas un año atrás; pero, aún así, con ese año de diferencia, aquí estoy, exponiendo mis neuras más profundas manifestadas a eso de las cinco de la mañana (por aquello que dicen de que soñamos mucho pero que apenas recordamos el último de la noche -sueño digo). 

Creo que me hace falta un chapuzón mañanero en la piscina, de los que saben a Marlboro, ya que de momento lo de zambullirme entre sus brazos es algo más complicado. 

¡Ay, pero estoy idiota! 
Creo que la falta de sueño y el exceso de calor me afecta al subconsciente, y cada día más loca, me enfrento a mis lapsus.  
Siempre suelen acabar igual por lo que hacía mucho que no me impresionaba por ello, pero también hacía mucho que no se repetía, hacía mucho que me olvidé de cómo rugía su presencia -más potente esta vez que las innumerables anteriores. Supongo que por la cantidad de distracciones que se me eran impuestas, por los exámenes insuperables, o por que simplemente estuviese demasiado ocupada tratando de huir de él a pesar de encontrarle en cada motivo. 

Trataré de continuar así tras el inciso nocturno de su breve visita, sin ninguna finalidad más que despistarme y desplazarme de mi vulgar rutina veraniega. 
Trataré de no darle más vueltas por que se que acabaré mareada y confusa en el mismo punto de inicio y no le merece la pena, y a mi menos. 

jueves, 4 de julio de 2013

Combinaciones.

19:56

"El día que ella se vaya, morirá mi musa"

La mentira más dulce, o la verdad más amarga. Mentir no es malo, hacerlo mucho a veces preocupa, él lo hacía constantemente, pero yo ya había aprendido a controlar y asociar sus gestos con cada pensamiento y emoción. Digamos que ya es mucho tiempo. He de confesar también, que si se lo propone, consigue sorprenderme como ningún otro, y poco a poco empecé a dudar en si seguiría siendo su musa, pero aún sin quererlo, era incapaz de desaparecer. 

21:07

-Me voy, tengo cita con mi musa

Mi cara hecha un cuadro y mis hipótesis hechas teorías. 

-Traeré cerveza y no me queda tabaco, así que pasaré también por el bar antes de volver. 

Con que volviese me era suficiente, nunca he sido celosa, pero que me mientan es una de las cosas que más me irritaba, él lo sabía y parecía que lo hacía aposta, por que se estaba convirtiendo en tradición, y como ya he dicho, le tenía calado. Por lo que me dispuse a hacer aquello que sabía que él más detestaba: coloqué su disco de vinilo favorito en el tocadiscos y puse la tercera canción, me desvestí y me puse su camiseta favorita, la gris, esa que usaba en ocasiones especiales y que llevaba la noche en que le conocí. 
Y ahí estaba yo, con un whisky doble con hielo y liándome un cigarro, de esos que escondía bajo su armario; nunca supe hacerlo tan bien como él, no conseguí ese acabado perfecto, pero aprendo rápido y tuve buen profesor. Le mande una foto y no contestó, supongo que estaría furioso, odiaba que fumase y más si era a su costa, sobretodo teniendo en cuenta su ignorancia de mis conocimientos acerca de su escondite. 
Tercera copa y quinto cigarro. 

01:35

-Ya estoy en casa, veo que de alcohol vas servida, y que eres más inteligente de lo que pensaba. 


No conteste y me serví un cuarto trago. 

-No sufras, he estado en la playa, necesitaba su brisa pero no ha sido comparable. Nadie logrará jamás llegar a tu nivel de electricidad

+Aún queda whisky, ¿quieres?

-Creo que los dos vamos lo suficientemente borrachos como para saltarnos nuestro primer nivel.  



---

Al margen de todo aquello, y dándoles una semana más, solo quedó café, marcas del sol, y un libro mal escrito que recapitulaba sus vidas desde un punto de vista mas bien sarcástico

                         



martes, 2 de julio de 2013

La magia del verano y sus noches de estrellas.



Era de las que no creía en Dios pero se pasaba las noches de verano pidiendo deseos a las estrellas fugaces mientras inhalaba las últimas caladas del día -o primeras del día siguiente, según quieras mirarlo. 

Creía en ella y a veces no era suficiente, aun que ella así lo creyese, hay días en los que necesitas algo más que tu propia persona para completarte, factor que se iba revelando progresivamente



-¿Y es que acaso existe algo más hermoso que la inmensidad del universo? ¿Más mágico que jugar con las estrellas y observar atentamente como compiten entre ellas a ver cuál es la que conseguirá el mayor resplandor esta noche?

+Fíjate, rápido, ¿has alcanzado a verla?

-¡Por supuesto! Tengo mi detector de estrellas fugaces activado, y esta noche con más motivos, necesito ese deseo ahora, esas fuerzas...

+Y bien, ¿cuál ha sido tu deseo?

-No puedo desvelarlo todavía. 

+¡Venga ya! Siempre dices que mientras más repitas y expandas tus deseos, más probable será esa realidad. Así que no vayas de misteriosa y suéltalo. 

-Lo sé y es cierto, no soy partidaria de esconder expectativas ni de reprimir esperanzas, pero este deseo es diferente, y si te lo confieso ahora puede hacerte falsos daños que prefiero ahorrar hasta asegurarme completamente de que se va a cumplir. 

+Eso suena un poco escalofriante.  

-Será por la brisa del mar. 

+Será por la forma de tus palabras y el tono de tu voz, que siempre sabe como descolocarme. ¿No vas a preguntarme cual ha sido mi deseo?

-Nunca lo hago y de una forma o de otra siempre lo acabo adivinando. 

+Lo dudo esta vez. 

-Deja de dudarlo, tengo cerveza y hachís en la mochila, lo de que esta noche sea eterna lo veo más complicado de cumplir. 

+Odio tu forma de leerme el pensamiento, me acojona que me conozcas mejor que yo mismo y que tus necesidades de mi y de mi compañía sean sustituidas por tus intuiciones de mis actos estúpidos. 

-No lo hago a propósito, y eso no tiene sentido. 

+Descuida, ya te tengo asumida y siempre existirá ese miedo. 

-¿De qué miedo hablas?

+El miedo al día en el cual ese deseo se cumpla y el deseo no sea el mío deseado. 

-Coge la mochila, te has ganado una cerveza.