Sobre mi

martes, 30 de septiembre de 2014

Realidades cíclicas.

-¿Por qué escribes? ¿Por necesidad?
-Sí, por impulso mejor dicho.
-Eres de la mías.

Me está matando la incertidumbre a pesar de haberme jurado no volver a morir por excesos, pero con más frío que ganas no soy capaz de pensar en otra cosa y liberar mi mente de tus garras. No se si estoy en condiciones de contar mis dones pero me encuentro en un submundo dónde me ha sido imposible no imaginarme en tu backstage, siendo tu musa y fan, sintiéndome tu droga, sintiendo tus palabras, recorriendo tus versos y acariciando tus rimas; pero estoy aquí idealizando ruinas en vano.
Poco se de tus preferencias y de ahí el no comprender como has logrado ser protagonista de mis textos con un simple destello de ojos, como he logrado describirte en mis adentros con este grado de desconocimiento, 
como he logrado escribirte, como has logrado que te escriba.
Aún queda mucho por descifrar en tu mirada, aún queda mucho para llegar a vivir al ritmo de tus parpadeos y para  que sea capaz de reconocer la categoría de tus problemas en tus pupilas; pero ya he comenzado a trazar mis rutas en tus lunares, a planear travesías y a planearte.

sábado, 27 de septiembre de 2014

¿Ficción o realidad?


Con más cafeína que alma me dispongo a recordar el porqué llegué a este grado de convicción acerca de que es mejor crear teorías propias, aunque limiten mis creencias más temidas; que someterme a las dictaduras de moda, y tener que aprender a hacer papiroflexia con palabras de papel.
Por ello es que cada vez estoy menos convencida de todo y confío más en desconocidos que en los conocidos a medias y con pinzas, o me niego a aceptar supuestas realidades que no son compatibles con mis neuras; ni peco de necia ni peco de lista, peco de estar siendo afectada por una corriente nihilista, fruto de que el mundo cada vez se va más cuesta abajo y no cabemos todos en la luna, por lo que tenemos preferencia los que ya vivimos en ella.
Estas mañanas me desgarran, dejándome sedienta de aventuras, de entrevistar cada libro, cada minuto y cada calada, para ser yo la que decida si creerlo sin que nadie me martirice ni hipnotice para seguir sus corrientes. No necesito análisis, no estoy en crisis. No necesito un líder, tampoco creo en eso y así afirmo que nadie tiene sentido. Pido clemencia a mis metáforas y tregua a mis impulsos pero no pediré perdón por pasear mis pensamientos por el barrio de los sueños y delirios, aunque a la vuelta lo niegue o se nieguen a creerme.
¿Sabes? ya me acuerdo del porqué.

martes, 16 de septiembre de 2014

Abierto plazo de reconstrucción.



¿Cuál es el mejor mes para las novedades? En enero algunos valientes preparan una lista interminable de metas y propósitos que desean realizar antes de que ese mismo año finalice -un contrarreloj que desvanece a las dos semanas-; otros muchos confían en que septiembre les sirva como motivación para lograr sus ansias de evolución -por aquello de que comienza un nuevo ciclo, supongo- ; los hay también que utilizan su propia fecha de nacimiento para invertirla en un sinfín de esperanzas, autoconvenciéndose de que lograrán todo aquello que no lograron con un año menos de edad -como si fuesen a madurar de la noche a la mañana
Sencillamente permítanme exponer mi opinión, ¿nunca se han levantado con la suposición de que se les presenta otro día más, un día vulgar de rutina, pero que, por una razón u otra, ha acabado siendo el día más maravilloso de toda la semana incluso mes? ¡Exacto! Soy partidaria de listas de méritos y metas, yo también era de las que prometía cambiar cada domingo y juraba no volver a lo pasado cada uno de enero, hasta que me di cuenta de la estupidez del tiempo y de que si no te gusta algo cualquier momento es bueno para darle la vuelta a tu vida. Admito también, que cuando percibes señales de terceros o vas conociendo facetas nuevas de gente, o simplemente gente nueva que cambia tus facetas, tanto la facilidad de conseguirlo como tus ganas aumentan y por ello he aprendido a leer entre líneas, a descifrar gestos y miradas y a desvincular manías y creencias absurdas adheridas a mi persona. 
He aprendido a no tener miedo de lo que se me presente, ni del presente ni del futuro; a buscar segundas opciones y convertirlas en primeras; y a que no volveré a dejar que sea un disgusto el que me quite las tonterías. 

lunes, 1 de septiembre de 2014

Punto y seguimos.

Volviendo a mis raíces y al limite del delirio afirmo que nada mejor que la falta de amor para alcanzar la cima del nihilismo. Ese despiste provocado por la certeza de saber de su existencia pero negarte a aceptarla por el mero hecho de no haber sido partícipe (aún) de sus efectos. Con miedo, con rabia y con envidia, pero sin ganas. Por ello hoy brindo por cada hombre que tuvo el detalle de dejar que le escriba, aunque jamás pedí permiso, aunque jamás coincidieron con los pocos que supieron leerme; y qué si, de ellos salen un tercio de mis delirios.
A decir verdad, la razón es simple, las cosas que se empiezan sin ganas se acaban torciendo y hundiendo, y mis ganas nunca han ido muy directas a dichos temas, nunca han ido muy directas a ninguna parte.