Sobre mi

jueves, 25 de diciembre de 2014

Hago zumo con tus medias naranjas

El origen del mito de la media naranja lo tenemos que buscar en Platón y su obra El Banquete. En ella, Platón mostraba las enseñanzas de Aristófanes, quien explicaba cómo al principio la raza humana era casi perfecta: "Todos los hombres tenían formas redondas, la espalda y los costados colocados en círculo, cuatro brazos, cuatro piernas, dos fisonomías unidas a un cuello circular y perfectamente semejantes, una sola cabeza, que reunía estos dos semblantes opuestos entre sí, dos orejas, dos órganos de la generación, y todo lo demás en esta misma proporción". Cuenta Aristófanes que "los cuerpos eran robustos y vigorosos y de corazón animoso, y por esto concibieron la atrevida idea de escalar el cielo y combatir con los dioses". Y ante aquella osadía, Júpiter, que no quería reducir a la nada a los hombres, encontró la solución, un medio de conservar a los hombres y hacerlos más circunspectos, disminuir sus fuerzas: separarlos en dos. El problema surgió después: "Hecha esta división, cada mitad hacía esfuerzos para encontrar la otra mitad de que había sido separada; y cuando se encontraban ambas, se abrazaban y se unían, llevadas del deseo de entrar en su antigua unidad, con ardor tal que, abrazadas, perecían de hambre e inacción, no queriendo hacer nada la una sin la otra".

Así que el origen de la media naranja no comienza muy bien, con una búsqueda desesperada de unión y enamorados muriendo de hambre e inacción.

Tras leer esto, no llegué a otra conclusión más allá de que la búsqueda más inútil de este mundo es esa de “la media naranja”. La escribo entre comillas ya que todo aquello que considero absurdo desde mi punto de vista lo escribo entre comillas y no iba a ser menos el término que utilizáis para denominar a vuestra pareja ideal.
El porqué no es muy complejo y tampoco malinterpretéis la frase tomándola de manera literal, que mi amor por los cítricos era innegable e incomprensible hasta el día aquel que, con cuatro años, el médico me prohibió su ingesta por exceso de vitamina C en mi organismo (tranquilidad, que ya he dejado de ser naranja). El caso, veo una estupidez lo de buscar una media naranja para completarte ya que es ilógico el ver a una persona como la mitad de una fruta, y de hacerlo, ¿por qué una naranja con lo que cuesta pelarlas y partirlas? Además, el naranja nunca ha sido el color universal del amor, pero nadie habla tampoco de medias fresas o de medias cerezas, teniendo esto mucho más sentido a mi pesar.
¿Dónde quiero ir a parar y por qué me está soltando esta jodida loca una clase de colores, frutas, y fragmentos de tratados de filósofos? Verás, es tan sencillo como coger un exprimidor y hacer zumo, observar como algo sólido pasa a ser líquido en cuestión de segundos, como algo resistente, tras pasar por un sinfín de malas rachas, peleas y discusiones (llamémoslo colador) acaba en un vaso medio lleno o medio vacío, en el mismo en el que acabarás ahogándote sin quererlo ni beberlo; y se le irán las vitaminas, y se te irán las fuerzas.

 ¿Estúpido verdad? O quizás sea mi nihilismo que vuelve a arroparme tras haberlo echado de mi ser y haber dejado que la ignorancia y la ilusión se apoderasen de su espacio en mis adentros. Pero claro, fue una mala combinación que no tuvo futuro y dichos sentimientos acabaron siendo protagonistas, por primera vez, de la mayor catástrofe que ha sufrido mi arritmia, y por ello acecha de nuevo el nihilismo, reclamando lo que le pertenece y bebiéndose ese zumo que al final tuve que exprimirme yo solita.

Ah, ¡Feliz Navidad!

martes, 23 de diciembre de 2014

Lo he superado, pero la próxima sin hielo.


Aquí estoy otra vez, con las mismas dudas que hace una semana pero con menos paciencia. No entiendo como sigo atormentada dando vueltas dentro de este bucle, no entiendo cómo me ha dado últimamente por complicarme tanto la cabeza cuando siempre me han dicho que soy de las que “todo le da igual”. Mis cojones.
He alcanzado el punto dónde la importancia que ha adquirido un componente ajeno a mi persona supera la importancia que le doy a mi propio culo, normal que me preocupe. Normal que me llene de dudas.
La cuestión es que no encuentro respuestas a estas nuevas preguntas que se me avecinan, y esta tormenta me está calando hasta los huesos. El eterno enfrentamiento entre mis miedos y mis carencias, que por una parte se complementan hasta el punto de tirarse los reproches a la cabeza con el único objetivo de matarse. Miedo de no estar a la altura, miedo de no ser tan perfecta como me pintas, miedo de no serte suficiente; es aquí donde aparecen mis carencias: carezco de imaginación fuera de los límites de la escritura, carezco de conocimientos para saber expresar mis sentimientos en el momento exacto y tengo miedo de carecer de capacidades para conseguir hacerte feliz, dándote todo aquello que mereces; porque lo mereces todo.
No es que te esté supervalorando,  te estoy dando la categoría que se merece alguien que ha conseguido, en menos tiempo que nadie, una posición en un sector de mi corazón en el cual nadie había entrado antes, por lo tanto es tu responsabilidad el explorarlo y el procurar no romperlo cuando des el portazo de salida; siendo mi responsabilidad el no perderte y hacer lo posible para que no te marches nunca. Pero somos unos putos irresponsables.
Me estoy quemando la garganta para igualarla al corazón y así tener porque quejarme. Ya sé por dónde van los tiros de eso que llamáis amor y preferiría que hubiesen dado en la diana en vez de haberme dejado el corazón, los ojos y el estómago hechos mierda. Intenso, sufrido y corto. No cumplo ni mis expectativas, no entiendo como no te diste cuenta antes, como no me di cuenta de que debo alejarme de estas catástrofes hasta que mi indecisión decida darme una tregua. A este paso acabaré con mis principios a finales de año y mandaré a tomar por el culo a todo aquel que muestre algo de afecto hacia mis adentros; y mira que no quiero.
El problema es que nadie me enseñó a hacerlo, y acepté muy rápido que el amor era cosa de Disney, por lo que nunca tuve la oportunidad de llevarlo a la práctica y claro, me acojono y no reacciono. No es porque no quiera, es porque no sé. El sentimiento está presente pero no sabe salir por sí solo, carece de representación externa y me consume lentamente mientras pretendo que me da igual, mientras arden mis castillos, mientras vomito a escondidas las mariposas que anidaste en mi estómago sin mi consentimiento.
Ahora solo me queda vagar a la deriva mientras espero soluciones que soy incapaz de buscar por mí misma y por si fuera poco, tampoco me dejo ver, me escondo entre mi nihilismo con el anhelo de salir adelante sin terceros, por si duelen, por si escuecen o por si matan. Eso ya se hacerlo yo sola.
Pido estabilidad cuando soy la primera en negármela, pido constancia cuando jamás la he conocido y pido coherencia desde el más sano de mis delirios. Te pido a ti. No finjo ser montaña rusa por que se me haría el trayecto corto y sería yo quién haría estremecer a la máquina. Poseo más bajones y subidas que cualquier tobogán y propongo el entenderme como deporte olímpico en el cual dudo poder entregar alguna vez siquiera una medalla de hojalata.

No hay más opciones, me siento débil y sin fuerzas para luchar, o me las das o me las quitas, no me desestabilices más. Veo futuro y no veo presente, que demencia más coherente para esta situación. No pido tiempo, porque es lo único que escasea y cuando lo posea sé que se deslizará entre mis manos a la velocidad de un ciclón, sin darme cuenta, sin darme prisa, y luego recogerlo no es trabajo para locos, ya estoy hipotecada hasta las cejas como para pedirle más treguas al puto universo. Lento, necesito ir lento y recapacitar, saber seguirme sin dudar pero sin superar la velocidad de mis latidos, me están adelantando, se me están atragantando, te me estas atragantando.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Migajas

Todo va bien hasta que te das cuenta de que tu nuevo cuaderno no puede componerse más que de los pequeños restos de cuadernos antiguos de los cuales no has logrado desprenderte del todo, esos cuadernos que aún siguen tan repletos de ti.
Bueno, pues aprendamos a reciclar. 
Una misma canción te puede recordar a dos personas a la vez, pero siempre habrá una de ellas que gane el duelo y se adueñe de esa melodía con cierta ventaja sobre la otra. Lo mismo ocurre con mis días, con mis palabras y con mis actos, de los cuales te declaro como único culpable. Adopto manías y me adapto a costumbres ajenas para acabar siendo el resultado de un experimento que, como ves, no salió muy bien: un cuaderno de trazos irregulares, con mezcla de diferentes tonos y caligrafías, diferentes formas de sentir y transmitir un mismo cometido, diferentes formas de un mismo sentimiento. 
Es entonces cuando comienzas a crear nuevos atajos con tal de que parezca otro el destino, cuando en realidad, todos los cuadernos llevan a Roma, diferentes rutas, misma meta.
Pero, ¿qué pasa si hago que Roma arda y construyo un París de sus cenizas? ¿qué me dices si te propongo una noche que comience en lo más alto de la Torre Eiffel y dejamos el Coliseo y sus luchas para más tarde? Eso pretendo, hacerte mi dosis. Me encanta ser informada de los efectos positivos que causo en tu persona cuando en realidad no es sino al reves, y eres tú el que me va componiendo y reconstruyendo poco a poco, quien me va enseñando que mis quejas resultan estúpidas a tu lado y me aprovecho. Me aprovecho porque, aunque no te das cuenta, estoy siendo yo la que saca más partido de la situación, me aferro a ti como jamás lo había hecho con otro, te utilizo de bunker y de salvavidas porque, de un modo u otro, estas ejerciendo de tal.
Todo va bien. Todo va bien hasta que excedo el límite y pierdo el control. Dejo atrás la fase de principiantes y paso al nivel avanzado, desconocido para mi hasta entonces; por lo que necesitaré que sigas encajando las piezas de mi puzle que aún vagan sin rumbo fijo y que las dotes de sentido, que me guíes, nunca he surcado estos mares de aguas tan saladas.
Puedo parecer exigente, pero no soy más que una loca a la que le asusta comenzar a depender de alguien tan poderosos como lo estas siendo tú. 

domingo, 23 de noviembre de 2014

Cazamariposas

He sufrido episodios de desdicha, en los que mis capacidades han perdido valor lírico, ¿será verdad aquello de que la autodestrucción resulta indispensable a la hora del arte, o seré una gilipollas más a la que le asustan los nuevos sentimientos que se me están viniendo encima?

Supongo que no se podrá elegir ambas, y puestos a elegir me quedo con la indecisión.
Supongo que mi único temor restante es que las mariposas de mi estómago acaben comiéndose a las de mi cabeza, que mi muso emigre a otros cuerpos dónde también se le reclame, que la incompatibilidad del frío externo y mi calor corporal terminen por estallar y acabe todo hecho un jodido desastre. Hasta entonces solo fluyo, evitando el desarme  y las detenciones mentales que cada día son más frecuentes, evitando recaídas, suprimiendo vicios secundarios y sustituyéndolos por otros de mayor valor. Mientras no me falten ganas seguiré alimentando a esos insectos que se han acomodado en mis entrañas, a pesar de no saber cómo se hace, pues nunca he sido sorprendida con su presencia anteriormente, o por lo menos no con esta intensidad. Ahí seguirán, hasta que evolucionen en dragones y acaben por devorarme, o me escupan mis defectos a fuego para quemarme hasta las pestañas justo cuando aprenda a amar el invierno, justo cuando empiece a acomodarme entre sus vientos gélidos, a entregarme a sus heladas y a exprimir sus nubes al amanecer para llegar viva hasta el ocaso. Entonces sumergiré mi garganta hasta quedarme tiritando y sin voz, por congelamiento vocal, se me acumulará la escarcha entre mis vértices. Será como la hecatombe del muñeco de nieve con complejo de tormenta tropical o como el nómada al que conviertes asentándole entre tus sábanas para luego reclamarle una hipoteca.


¡Qué viva el optimismo, joder! No todo tiene porque acabar sucio, a pesar de que mis películas favoritas sean aquellas con un final más descabellado, la de Hércules acaba bien. La próxima vez que me deleite, procuraré que no se me olvide pedirle la dirección de la tienda dónde compró su cazamariposas, pediré garantía, y hablaré seriamente con Pena y Pánico para que no rompan más hechizos.  

miércoles, 19 de noviembre de 2014

He encontrado y descifrado la magia de los rincones secretos.

Esos lugares sagrados que nadie más que tú sabe de su existencia, ni conocen los motivos de tus huidas hacia dichos refugios. Esos lugares donde los problemas parecen menos hondos y donde todo fluye sin necesidad del resto, donde la burbuja de seguridad no se rompe jamás. Esos lugares que conocen tus paranoias mejor incluso que tú mismo. ¿Cómo he dado con dicho resultado? Siendo partícipe de ello. Los lugares de los que hablo no se buscan, se encuentran. No es cuestión de dar con ellos sino de darte cuenta de ellos, que siempre que algo perturba tu cabeza sobrepasando tus límites de rayadas impuestos acabas en el mismo lugar. Desde allí recobras el control de tus situaciones, tienes vistas exclusivas y panorámicas de tu mundo desde una perspectiva inmejorable, desde todas las visiones posibles.

Ahí me hallaba yo aquella mañana de Noviembre, inaugurando aquel mes de la mejor manera posible, llena de pintura roja, con las medias rotas, la rodilla derecha desgarrada y un ciego del quince que no acababa de desaparecer. El humo me sabía a poco, cada calada iba consumiendo lentamente las pocas neuronas que sobrevivieron a la noche de ayer y seguía sin conseguir acordarme de mis actos en el intervalo de tiempo que abarcaba desde las cuatro a las seis de la madrugada.

Ahí me hallaba yo cada tarde de estrés acumulado por la mala hostia que mis docentes y progenitores descargaban en mis espaldas, con el pijama puesto y las zapatillas de Mickey, planeando alternativas y salidas para salir ilesa de esa carrera contrarreloj, con la mente situada en el siglo XIX y Descartes paseándose por los pasillos de mi cerebro tratando de resolver mis mil y un sistemas de ecuaciones mientras Velázquez clasificaba mis oraciones compuestas.

Allí me hallaba yo tras mis ataques de histeria incontrolable provocados por los destrozos que algún que otro cabrón había dejado en mis adentros, tratando de recomponerme sin generar ríos de angustias, sin subidas de marea y evitando alzar bandera roja.

Y ya ves, ese jodido sitio tiene que tener algo de magia.


lunes, 10 de noviembre de 2014

Eres un deporte de riesgo.

Siempre me pasa lo mismo cuando llego a estos límites,
como segundos antes de realizar un salto de puenting,
no se reaccionar,
la situación se me retuerce y los sentimientos se me enredan
me atrapan, pierdo movilidad
pierdo mi cauce,
pierdo el sentido,
pierdo el control 
y escuece.

Luego vienen los porqués,
yo qué coño se por qué, ese es el problema
no estoy hecha para esto
ni para aquello, 
ni para nada,
pero para esto menos aún y huyo,
y huyo,
y vuelvo a huir.

Te me atragantas, 
me cuesta expulsarte y no es por que no quiera 
juro haberlo intentado, 
juro haberlo intentado más de una y más de dos veces
o eso creía 
quizás no lo intenté demasiado bien,
quizás no tenía muchas ganas de intentarlo,
quizás disfrute sin oxígeno, 
quizás eres más fuerte que yo.

No se por que no pude, 
mis intenciones fueron como dardos a matar
con una meta clara,
directa,
estallando en un descarrilamiento feroz al ver como tus ojos me indicaban que la diana no estaba a mi alcance
que mi puntería era inferior
que soy una jodida indecisa y encima impuntual,

combinación letal para un ser tan sentido.

He dejado de intentarlo,
he desenterrado y reunido valentía suficiente como para colarme en la boca del lobo sin mirar atrás,
sin pensar en las mil y una Caperucitas que vendrán a dar por el culo, 
sin pensar en los mil y un cazadores cuyas flechas y fichas perecerán por el camino,
y aun me sobra.

A pesar de todo hay algo que sigue sin encajarme,
suena demasiado bonito
toda rosa tiene sus espinas,
todo Titanic tiene su iceberg,
toda Pompeya tiene su Vesubio,
toda yo te tendré a ti.

Se que mis sospechas serán ciertas,
antes o después, más tarde o más temprano
volveré a mis inicios,
volverá a no tener nada sentido,
volveré a tener vértigo y
volveré a desperdiciar las tardes de los lunes, 
pero 
seguiré yendo al oeste en busca de loros desubicados ,
seguiré bebiendo hasta la amnesia,
seguiré preguntándome estupideces que
seguiré respondiéndome con más estupideces,
seguiré odiando el frío
y
la luna seguirá allí, retándome,
 espero.

Será entonces cuando volveré a pedirte que la mires,
volveré a gritarte mi ausencia y a desgarrarme mientras me cuelgo de ella.

Será entonces cuando salga de la boca del lobo, 
como pueda
 y presiento que esta vez 
el felpudo con el que limpie mis zapatos al salir no será otra cosa
sino yo.


domingo, 2 de noviembre de 2014

Amantes a oscuras.

Cuenta una leyenda china la historia de dos amantes que jamás logran reunirse. Se llaman Noche y Día. En las horas mágicas del atardecer y el amanecer los amantes se rozan y están a punto de encontrarse, pero nunca sucede. Dicen que si prestas atención puedes escuchar sus lamentos y ver el cielo teñirse del rojo de su rabia. La leyenda afirma que los dioses tuvieron a bien concederles algún instante de felicidad y por eso crearon los eclipses, durante los cuales los amantes logran reunirse y hacer el amor. Tú y yo también esperamos nuestro eclipse. Ahora que hemos comprendido que ya nunca volveremos a encontrarnos, que estamos condenados a vivir separados, que somos la noche y el día.

Dime que tú también nos reconoces.

domingo, 26 de octubre de 2014

Las cosas que no te pude decir.


Quizás algún día, cuando desvanezcan mis delirios y la vida logre arrancármelos de cuajo, 

quizás algún día, cuando mis listas de sentimientos se venguen del karma y la balanza de mis súplicas deje de tambalearse y consiga estabilidad con mis metas,                                             

quizás algún día, cuando me sienta capaz de dejar de esquivar tus miradas y de sobrecogerme con tu tono de voz, 

quizás algún día, cuando deje de dolerme el pecho y de quemarme la garganta descifrando las estrellas para ver si al fin consigo la dirección de nuestro planeta de origen,

quizás algún día, cuando consiga aquella tegua que tantas veces pedí a la Luna y que esta se negó a darme por el miedo de que no vuelva a pasearme por ella en mis periodos de trance, 

quizás algún día, cuando dejen de afectarme más las estaciones del año y el movimiento de los astros que las palabras sabias de mis progenitores,

quizás algún día, cuando el hambre de conocimientos absurdos para cualquier persona ajena a mis experiencias pueda traspasarse a simples curiosidades y no malgaste mis noches en ello,

quizás algún día, cuando deje de creer en los números y lo que corra por mis venas no sea un coctel compuesto de alcohol y desastres,

quizás algún día, cuando no me despierte pensando en café, cigarro y tus garras desgarrándome entre los primeros rayos de luz,

quizás algún día, cuando saque a relucir las cien mil carpetas de insomnios en tinta y los arañazos provocados por los mares,

quizás, y solo quizás, ese día consiga decirte todo lo que no te pude decir.

lunes, 20 de octubre de 2014

Sujeto A. Sujeto B

Hoy, mientras la profesora de empresa se dedica a aburrir a sus alumnos hablándonos de las diferentes teorías empresariales como si en la vida nos hubiesen hablado de ellas (cosa que no es cierto) y algunos alumnos duermen, pocos atienden y otros muchos se dedican a sus teléfonos móviles haciéndola creer que estos son la herramienta para leer sus queridos apuntes desde la web, pero no, y yo me incluyo en este grupo. Con el móvil entre las manos, me entretengo leyendo un texto que ha sabido recopilar lo que me pasa contigo y aniquilar mis sentidos en tan solo una frase. No es capricho, no creo que sea deseo ni mucho menos amor, ni siquiera llega a afecto ni cariño, se trata de inspiración o, como dice la frase, es ese tipo de Él que, al recordarle, necesito escribir sin ni siquiera saber que decir

Es curioso. Claro que lo es, por que pocas veces ha ocurrido antes. Seré más exacta, solo ha ocurrido una vez con anterioridad, solamente tuve un muso pasajero que ahora exclusivamente acecha cuando me acerco por sus tierras o cuando sus estados mentales se trasladan a mi mente. Aún así no es el mismo caso, ya te lo digo. De serlo, mi cabeza no podría evitar estallar cada vez que me encuentro en tus proximidades y no sucede. He aquí la prueba. Hay matices. Ligeros matices puesto que ambos lográis hacerme enloquecer con la misma técnica, ambos hacéis que me maree en vuestros vaivenes haciéndome perder el juicio, la cordura y la razón. Pero hay matices. No es tan salvaje, es más dócil pero también más frecuente, con lo cual no se si compensa. El primer sujeto solía ser exclusivo y por ello lo cogía con ganas a pesar de ser mi perdición y saber que acabaría delirando en el mar tras haber disfrutado unas escasas horas de su compañía; el segundo sujeto me abruma a diario, y Madrid cuenta con la desventaja de un clima frío de cojones en invierno que no me permite ahogarme a mi antojo. Pero en esta clase hace calor y cada vez más, aunque mi sistema nervioso diga lo contrario y no dejen de recorrerme mil y un escalofríos. Será un efecto secundario. La de empresa sigue a su puta bola al igual que el resto de las personas que rellenan los asientos de esta habitación y aún queda media hora de tortura. Continuaré el acto, el papel y el relato, seguramente también me de tiempo a dormir a pesar de llevar toda la clase soñando despierta y por ello pido no te inmiscuyas también en mis sueños -por lo menos hasta la próxima luna llena.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Lunática por herencia.

Conozco mis flaquezas y derrotas mejor que nadie, se de lo que carezco y el peso de mis excesos, se por qué y por quién pecaría; y juraría que esa lista no te incluía. Mentira, quedó demostrado. Igual de falso es aquello que la creencia de conocer mis gustos a la perfección y es que eres una jodida excepción y quiero que confirmes mis reglas. 
Esas reglas que incluían un artículo prohibiendo el engancharme a más vicios de los ya adquiridos, esas reglas que prohibían los juegos de miradas por que entre tanto pilla-pilla siempre alguno acaba pillado y esta vez no me toca pillar a mi.
Conciénciate. Sé que no son tus intenciones pues tus actos no están más que en mi subconsciente, al igual que es este mismo el que los malinterpreta y se divierte a su costa. 
No entiendes nada, mejor, eso pretendo. 
El que me lo pongas imposible, deduzco que será eso, pero a este paso te transformarás en mi invierno personal, presa de tus heladas no sabré que responder y quedaré congelada entre tus gestos. No es hermoso, es cruel, es el yang que me devora. Hay terceros, deduzco. Terceros, cuartos y quintos implicados aunque quizás no sea eso la razón. Cabezota no soy y no peco de orgullosa, pero de gilipollas tampoco y soy más atenta de lo que supones.
Ahora miro al cosmos pues ya siento sus efectos secundarios, me viene de familia, lunática por vicio y herencia. Así no me hace falta adivinarte, solo esperar señales, no lo forzaré, no llegará y ya no lo quiero. 
Desmontaré mis trazados por tus lunares la próxima luna llena.

domingo, 5 de octubre de 2014

Turismo de poetas.

Soy de las que siempre se para cuando ve una moneda en el suelo y la recoge, sin importarme los años de mala suerte en caso de que no este cara arriba, sin importarme si su valor supera o no el color cobre, sin importarme nada más que sus historias. Hablan de las monedas situándolas como las mayores viajeras del mundo. Dicen que van de mano en mano, bolsillo en bolsillo, cartera en cartera, trasladándose de las formas más oblicuas imaginadas, dando tumbos sin mas rumbo que la ida. Un mundo idóneo. Se desplazan sin sentir, desgarrándose de sus dueños temporales para aferrarse a nuevos jefes, todo ello sin trabajo, no les cuestan los vaivenes y se apuestan por bienes de menor valor y mundo. No se quejan, se pierden. Si hablasen. 
En realidad no es tan perfecto, es frío, nómadas por defecto y no tendrán afecto por nadie, sin aprecio ni desprecio nunca cambian su valor, se devalúan en ocasiones por culpa de los mayores pero nunca con reproches. No hablo del dinero con avaricia, lo hago como admiradora de ese pasajero sin motor. Tirando de recursos metafóricos.¿Ya te ubicas? Solo pido conocer, conocimientos, curiosidades, descubrir, ser viajante, perdida. No tirar de ilusiones sino de recuerdos y experiencias. ¿Vendrías? Vendrías, y mientras te convenzo me imagino el ser turista por tu cuerpo, con las mismas normas y con las mismas ganas,
sin prisas,
sin maletas,
sin peajes,
inconscientemente dejo inaugurada la aventura.
Mis locuras llevan ya un mes con tu nombre.

martes, 30 de septiembre de 2014

Realidades cíclicas.

-¿Por qué escribes? ¿Por necesidad?
-Sí, por impulso mejor dicho.
-Eres de la mías.

Me está matando la incertidumbre a pesar de haberme jurado no volver a morir por excesos, pero con más frío que ganas no soy capaz de pensar en otra cosa y liberar mi mente de tus garras. No se si estoy en condiciones de contar mis dones pero me encuentro en un submundo dónde me ha sido imposible no imaginarme en tu backstage, siendo tu musa y fan, sintiéndome tu droga, sintiendo tus palabras, recorriendo tus versos y acariciando tus rimas; pero estoy aquí idealizando ruinas en vano.
Poco se de tus preferencias y de ahí el no comprender como has logrado ser protagonista de mis textos con un simple destello de ojos, como he logrado describirte en mis adentros con este grado de desconocimiento, 
como he logrado escribirte, como has logrado que te escriba.
Aún queda mucho por descifrar en tu mirada, aún queda mucho para llegar a vivir al ritmo de tus parpadeos y para  que sea capaz de reconocer la categoría de tus problemas en tus pupilas; pero ya he comenzado a trazar mis rutas en tus lunares, a planear travesías y a planearte.

sábado, 27 de septiembre de 2014

¿Ficción o realidad?


Con más cafeína que alma me dispongo a recordar el porqué llegué a este grado de convicción acerca de que es mejor crear teorías propias, aunque limiten mis creencias más temidas; que someterme a las dictaduras de moda, y tener que aprender a hacer papiroflexia con palabras de papel.
Por ello es que cada vez estoy menos convencida de todo y confío más en desconocidos que en los conocidos a medias y con pinzas, o me niego a aceptar supuestas realidades que no son compatibles con mis neuras; ni peco de necia ni peco de lista, peco de estar siendo afectada por una corriente nihilista, fruto de que el mundo cada vez se va más cuesta abajo y no cabemos todos en la luna, por lo que tenemos preferencia los que ya vivimos en ella.
Estas mañanas me desgarran, dejándome sedienta de aventuras, de entrevistar cada libro, cada minuto y cada calada, para ser yo la que decida si creerlo sin que nadie me martirice ni hipnotice para seguir sus corrientes. No necesito análisis, no estoy en crisis. No necesito un líder, tampoco creo en eso y así afirmo que nadie tiene sentido. Pido clemencia a mis metáforas y tregua a mis impulsos pero no pediré perdón por pasear mis pensamientos por el barrio de los sueños y delirios, aunque a la vuelta lo niegue o se nieguen a creerme.
¿Sabes? ya me acuerdo del porqué.

martes, 16 de septiembre de 2014

Abierto plazo de reconstrucción.



¿Cuál es el mejor mes para las novedades? En enero algunos valientes preparan una lista interminable de metas y propósitos que desean realizar antes de que ese mismo año finalice -un contrarreloj que desvanece a las dos semanas-; otros muchos confían en que septiembre les sirva como motivación para lograr sus ansias de evolución -por aquello de que comienza un nuevo ciclo, supongo- ; los hay también que utilizan su propia fecha de nacimiento para invertirla en un sinfín de esperanzas, autoconvenciéndose de que lograrán todo aquello que no lograron con un año menos de edad -como si fuesen a madurar de la noche a la mañana
Sencillamente permítanme exponer mi opinión, ¿nunca se han levantado con la suposición de que se les presenta otro día más, un día vulgar de rutina, pero que, por una razón u otra, ha acabado siendo el día más maravilloso de toda la semana incluso mes? ¡Exacto! Soy partidaria de listas de méritos y metas, yo también era de las que prometía cambiar cada domingo y juraba no volver a lo pasado cada uno de enero, hasta que me di cuenta de la estupidez del tiempo y de que si no te gusta algo cualquier momento es bueno para darle la vuelta a tu vida. Admito también, que cuando percibes señales de terceros o vas conociendo facetas nuevas de gente, o simplemente gente nueva que cambia tus facetas, tanto la facilidad de conseguirlo como tus ganas aumentan y por ello he aprendido a leer entre líneas, a descifrar gestos y miradas y a desvincular manías y creencias absurdas adheridas a mi persona. 
He aprendido a no tener miedo de lo que se me presente, ni del presente ni del futuro; a buscar segundas opciones y convertirlas en primeras; y a que no volveré a dejar que sea un disgusto el que me quite las tonterías. 

lunes, 1 de septiembre de 2014

Punto y seguimos.

Volviendo a mis raíces y al limite del delirio afirmo que nada mejor que la falta de amor para alcanzar la cima del nihilismo. Ese despiste provocado por la certeza de saber de su existencia pero negarte a aceptarla por el mero hecho de no haber sido partícipe (aún) de sus efectos. Con miedo, con rabia y con envidia, pero sin ganas. Por ello hoy brindo por cada hombre que tuvo el detalle de dejar que le escriba, aunque jamás pedí permiso, aunque jamás coincidieron con los pocos que supieron leerme; y qué si, de ellos salen un tercio de mis delirios.
A decir verdad, la razón es simple, las cosas que se empiezan sin ganas se acaban torciendo y hundiendo, y mis ganas nunca han ido muy directas a dichos temas, nunca han ido muy directas a ninguna parte. 

martes, 8 de julio de 2014

Filosofía heléctrica. Vol.1.

He encontrado mi propia definición de realidad alternativa. Aclaro que el adjetivo "alternativa" lo añado por el hecho de que una vez me soltaron una chocante chaladura que decía que lo que yo tomo por mi realidad no es más que un estado intermedio que precede a la verdadera realidad, la cual dicho personaje catalogaba como "mala vida" o "dura vida del currante". No cabe duda de que su opinión no congeniaba con la mía puesto que mi supuesta época del año de "mala vida" trato de acomodarla lo más posible a mi realidad alternativa, moldeándola para que no se sufra tanto como parece, y desmiento que no es tan malo.
Bueno, como iba diciendo, mi realidad alternativa no es más que un periodo corto del año que puede convertirse en el más intenso si conoces tus capacidades de aprovechamiento del mismo, una estación de tranquilidad, éxtasis y desenfreno que culmina en la sonrisa más amplia jamás imaginada si consigues combinar esas tres cualidades con éxito, a todo ello añadiendo la maravillosa cualidad de que el frío no suele estar de por medio y  pasarse el día en bikini se convierte en tradición. Ergo, el verano.
Que habrá días malos, días peores y días terribles, pero no aquí. Qué existen los agobios, los malos tragos, y el estrés, pero no aquí. Aquí lo más temible, quizás, sea el echar de menos, el notar la falta de aquellos que solo ves en periodo de "mala vida", y que te ayudan a que no sea tan mala, falta que no tardarás en cubrir en cuanto se unan a tu realidad alternativa, que pasará. 
El verano es época de descubrimientos, de desvelamientos y de destapes. Estación de calores, acaloramientos y sofocos. Estación de mojar, mojarse y ser mojado. Estación de vivir, donde tu mayor preocupación es elegir entre whisky o ron y si mezclarlo con coca-cola o con limón, donde tu mayor comecocos es acordarte de la noche anterior y procurar no perder las llaves de casa. 
Donde mi mayor miedo se convierte en procurar no perder la cordura y no olvidar que esta realidad actual no es más que "alternativa".

Pd: Ni lo has leido mal ni yo cometo tales burradas como poner "eléctrica" con "h" sin querer, todo tiene su juego de palabras. 

jueves, 3 de julio de 2014

Without rain there is no rainbow

Cada vez estoy más convencida del dicho aquel que dice que 'las malas noticias nunca vienen solas' y de ese otro que afirma que los 'tenemos que hablar', ya sean de tus padres, hermanos, mejor amiga o de esa persona que logra que tu mundo, aparentemente insignificante, se convierta en un mar de revoloteos, jamas esconden algo agradable y, lo más habitual, es que tras ello comiences a descender una cascada en su estación más seca. Así, emprenderás el desgarre más doloroso tropezando una y otra vez con cada roca, resbalando continuamente con cada piedrecilla escurridiza, sin poder evitar hundirte en los tramos fangosos y, justo antes de llegar al manantial, cuando logres que éste entre dentro de tu campo de visión, que tus sentidos y demás órganos comiencen a desprender esa sensación placentera que ya ni recordabas, que tus ojos vuelvan a iluminarse e ilusionarse, volverá la lluvia, y seguirás cuesta abajo, esta vez un poco más leve ya que serás arrastrado por las aguas, pero seguirás cuesta abajo.
La única verdad, hasta entonces, es no tener en cuenta futuros acontecimientos hasta el instante de su alcance, no planificar, disfrutar de tus instantes de playa antes de llegar al terraplén y a las heladas. Porque cierto es también, que nada es eterno, ni lo bueno, ni lo malo, y eso compensa.

Compensa tanto como compensé esas noches en vela al escuchar una de mis canciones favoritas acostada sobre tu espalda. Como compensé cada trayecto al ser rescatada por tu mirada que me hipnotiza y sumerge en un mar de vetas verdes y amarillas. Como compensé cada cagada al ver esa sonrisa y no poder evitar romperme por dentro pensando que podría haber sido mejor. Como pretendo compensarte por cada desastre innecesario y cada disgusto y cabreo de los que fui culpable.  

Ahora, tras haberme curado las heridas de las mil y una veces que tropecé por dicha cascada, de las mil y una veces que creí llegar a la playa cuando en realidad se trataba de un lago intermediario de aguas heladas, de las mil y una veces que me hundí en el fango, me hallo en mi propio playa, en la misma a la que pretendo llevarte dentro de algunos años, en la misma que no me imagino haber alcanzado sin tu ayuda. 
La única promesa, hasta ahora, será no volver a defraudarte, puesto que siempre me ha gustado ser yo la que da más de lo que recibe, y no me lo estas poniendo nada fácil; pero, aunque no te percates, siempre habrá algo en lo que yo ganaré, por mucho que te pese. No pretendo malas interpretaciones, no estoy jurando cambios en mi persona, ni en mi personalidad ya que muchas veces lo intenté sin ningún éxito y vi que no funcionaba. Lo que si digo es que pienso darme de si hasta los más lejanos extremos con tal de no volver a ver una mirada de desastre en los únicos ojos en los que me he ahogado, en los únicos ojos en los que me he perdido, en los únicos ojos que no merecen dicho desastre, y mucho menos por unos inferiores como los de una servidora.

viernes, 27 de junio de 2014

Matices.

Comparemos
¿Acaso es lo mismo vivir que estar vivo?
Discrepo. 
Conozco a gente viva que esta más muerta que muchos muertos,
los cuales pueden permanecer estando vivos 
-a pesar de que su vida ya se les haya arrebatado-
hasta que le plazca a aquellos que también están vivos y además con vida. 
Maticemos
Alguien puede morir y seguir estando vivo para siempre,
mientras que otros viven estando muertos. 
Es por ello que,
a mi parecer y puestos a elegir, 
apuesto por vivir estando vivo, 
e impedir estar muerto aún estando sin vida,
llegando a estarlo (y solo en casos excepcionales de olvido),
cuando mueras. 
Desencadenémonos
¿No crees que merece la pena estar vivo en vida?

miércoles, 28 de mayo de 2014

Ultimo entre los únicos.

Con tranquilidad te digo que puede que estemos en peligro. Cada vez echo más de menos la estabilidad y la comodidad que solo tú supiste darme. Cada vez me tambaleo más, fuiste mi más preciada muleta. Ahora mi grado de confusión alcanza tus máximos, tu paciencia y mi avaricia.
Como aquel poeta que no sabía rimar, pero que consiguió hacerte poesía y ligar tus versos libres o como aquel paracaidista con miedo a las alturas al que hiciste desaparecer el vértigo deslizándole por tus precipicios. 
Algo así fuimos;
algo así seguimos siendo, entre muchas perspectivas. 
Aún tenemos cuatro meses hasta la fecha que marcarse como límite. Aún queda tiempo para asegurar. Pero no permitiré que la historia se repita y cometer, otra vez, ese error que me persigue desde que volví del inframundo y que parece haberse quedado tatuado en mi conciencia. Prometeré no volver a bailarte el agua a cambio de no ser pisada mientras bailamos al ritmo de una complicidad aún existente, a cambio de que nuestras miradas vuelvan a entenderse y que volvamos a leernos la mente, y las ganas, aunque nuestras palabras sigan diciendo lo contrario. ¿Y luego qué?, ¿y luego cómo? No permitiré una segunda oportunidad, no merezco semejante privilegio. Me arriesgo pues, a colgarme demasiado de alguna de tus caladas, a inhalar humos que no volverán a tenerme como fin, a perder la práctica de tus liadas y a acabar en cualquier cenicero. Por ello, y más que nunca, es ahora cuanto pido que me leas, que desveles cada coma y desvistas cada punto, solo así lograrás desmentirte de todos aquellos escritos que fingías que no habías captado, porque el destinatario eras y sigues siendo tú. 

domingo, 18 de mayo de 2014

Es mejor que se pare el tren y mirar que todo va bien, que si no no me entero.

Juro no saber a que me estaba enfrentando al esquematizar mis primeros bocetos. Juro que, a mi parecer, el azul y el amarillo casaban perfectamente; y juro que todo tenía sentido en mi mente, pero claro, ¿qué sentido puede haber en alguien que carece de conocimientos en estos temas? 
Estuve a punto de aceptar cuando aún me encontraba dentro de tus límites y ahora que el cerco está cerrado es cuando más ganas tengo de adentrarme en él. No es por el peligro, no me suele atraer esa faceta tuya de ir rompiendo con las normas por placer, aún sin ser necesario; lo deseo por ingenua, por no haber sido capaz de captarte en esa etapa que se que jamás volverá. 'Siempre tarde' como esencia. Claro que tampoco seré tu novia cadáver, no seré yo la que te espere hasta la saciedad, la que de todo de sí por algo tan superfluo -a mi parecer- como son los sentimientos del corazón, aunque desmiento que nada desearía más que ser capaz de dicho aguanté, en otra vida quizásMientras tu espera me desespera y se pierden mis momentos me dejo fluir. 

Es curiosos por que ayer, mientras cometía otra de mis locuras derivadas de tu ausencia, otra de esas estupideces sin otra justificación más que el frío vicio, sonó nuestra canción -permitirme que la llame así a pesar de que tú ni sepas de su existencia, y de saberlo, jamás la relacionarías con mi persona. Fue aquella la canción que sonaba en uno de nuestros baños de estrellas, mientras aun éramos cómplices y nadie se planteaba el suspenso, fue aquella la canción que me susurrabas, doblando las intenciones y multiplicando sus significados, mientras yo hacía como que no quería oírlo, mientras fingía indiferencia. Sin embargo, ayer cuando sonó no necesite tu voz cantando la letra para darme cuenta de lo que me estabas pidiendo, por ello continué con aquello que me atareaba en esos momentos, pero con más ganas; por que cuando provocas indiferencia, el sabor se vuelve insípido, el número de complementos ajenos -que no agentes- resulta inválido, y notas como a tu sujeto paciente ahora se la sudan tus predicados.
Pero bueno, ¿para qué están los domingos si no es para martirizarte y para qué sirve el dolor de cabeza si no es para hacerte recapacitar? 

sábado, 3 de mayo de 2014

Tres, dos, uno, ¡acción!

El corazón tiene razones que la razón desconoce y yo ahora mismo no comprendo el motivo de llevar el esmalte de uñas de un color tan lejano a mis preferencias, por lo que presupongo que mi sangre ha decidido explorar tonos desconocidos. También asumo la posibilidad de estar explorando nuevos rasgos inescrutables hasta entonces, así digo ¡qué vivan los cambios!; y basta de modas y tradiciones absurdas que te obligan a esperar acontecimientos con nudos en el estómago, sabiendo que eres lo suficientemente independiente como para desatarte a ti misma y dar pie a tus propias historias, sin necesidad de empujones ajenos.
 Quizás por ello es ahora cuando presencio el descubrimiento de una de las raíces que me impulsan a la escritura y no se como no he sido capaz de captarla anteriormente. Resulta que mi carencia de expresividad verbal me empuja hacia los abismos literarios y es aquí donde consigo mi evasión. Quizás por ello sea que siempre acabo aquí los días menos adecuados y más ajetreados, compensando con los días más fugaces, aquellos en los que menos me relaciono con este arte y de los que más me cuesta recuperar la cordura. 

Pero basta de cuerdas y nudos metafóricos, 

el tema es que no hay ninguna creencia que me impida hacer lo que me plazca y elegir por quien me dejo hundir y por quién me dejo salvar o si decido ser yo la responsable de ambos actos. No hay ningún guión por el que deba censurar mis palabras ni mis escritos, ni ningún editor que sorprender.
Siempre me han incluido en ese saco de personas a las cuales denominan 'fácilmente influenciables'  pero esas mismas han sido las que actualmente me describen como una persona 'muy suya'  y se han resignado a aceptar que aunque de pequeña siempre quisiese ser como la protagonista de la última película vista, ahora soy yo la directora de mi propio filme. 

jueves, 1 de mayo de 2014

Los cafés con canela saben mejor acompañado.

Fue todo muy rápido. Mi vestido rojo y yo no supimos reaccionar al temporal y juro que al salir de casa el sol me acompañaba y lo de ponerse un vestido de vuelo parecía una buena idea, que casaba perfectamente con mi firme convicción de deber acudir con un grado de elegancia siempre que la intención es perderse entre obras de Velazquez. Pero una vez cumplido mi propósito y haberle dado algo de cultura a este domingo tan vulgar el tiempo se puso en mi contra, salir volada o refugiarme en un bar eran mis únicas opciones y no estaba dispuesta a dejarme despeinar por una causa externa a ti. 
La descripción del bar prefiero omitirla, no cabe nada característico, aunque debo añadir que supo retenerme su olor, familiar, no parecía un bar saturado ni común, ternura, olía a café con canela. Culpa quizás de la pareja de viejecitos que tenía al lado, los cuales disfrutaban del citado manjar y potenciaron mi envidia, por lo que decidí seguir sus preferencias. El hombre de la barra -pelo canoso, bigote y unos ojos verdes incapaces de negar que en su juventud conquistó y robó tantos corazones como quiso y más- tuvo la amabilidad y habilidad de escribir un perfecto disfrútalo con canela sobre la espuma de mi capuccino, y tras darle las gracias y ofrecerle una sonrisa, me dirigí de nuevo hacia mi mesa. 

Todo en orden y un los cafés con canela saben mejor acompañado escrito en mi servilleta de papel junto al gracias por su visita.

Admito que consiguió hacerme estremecer e incluso noté un escalofrío recorrer mi cuerpo al leer semejante frase en una caligrafía tan pulcra e insinuante pero no logró llamar mi atención de manera extravagante, es mas, no fue hasta que la espuma del café tiñó mis labios de blanco que me vi en la necesidad de eliminarla con la ayuda de dicha servilleta y lo vi; y tardé media hora más en encontrar al culpable. Ni un nombre ni una pista, solo ese comentario desafiante. 
Terminé el café, que sorprendentemente superó con creces mis expectativas, y al sacar la cartera se acercó mi amigo de los ojos verdes a comunicarme que ya había sido pagado. Como era de esperar, no obtuve respuesta alguna cuando pregunté por aquel descarado, por lo que me despedí y salí del bar. Saqué un cigarro y mientras sumergía mi mano en el bolso con la esperanza de haber metido algún mechero te presentí. 

-Tengo fuego.
-¿Perdona? 
-Que si me dejas encenderte...
-¿Qué?
-...el cigarro digo.
-Gracias, pero debo tener el mechero por alguna parte así que no hace falta.
-¿Tanto te cuesta dejarte ayudar?
-Digamos que me gusta la independencia.
-Ahí la razón de tu cara de asco cuando Paco te ha dicho que tu café ya estaba pagado.
-Igual que no me gusta que me enciendan los cigarros tampoco necesito que me pagen los cafés.
-Me esperaba un "gracias".
-Y yo que no hiciese tanto viento.
-Pues al vuelo de tu vestido parece que le encanta, además no tienes por que echarme la culpa a mi.
-¿La culpa de que?
-De que te hayas puesto tan guapa y no vayas a conseguir ni mi nombre.
-Piérdete capullo.

            Y se perdió, pero no él sino nuestra cordura, el tiempo y las sábanas. Me negaré a decir nuestro emplazamiento un par de horas más tarde.


lunes, 28 de abril de 2014

Uyuyuy.

.
¿Cuanto tiempo es necesario para afianzar un sentimiento y convertirlo en realidad? Por supuesto depende siempre de la categoría en la que este sentimiento esté catalogado y de tu voluntad de compromiso. Pero mi fuerza de voluntad en estos aspectos fue desvinculada de mi ser en el momento en que perdí la esperanza en las medias naranjas y por ello tomo zumo cada mañana y me exprimo cada noche. Hablan de miedo, yo lo dudo; dudo que sea el miedo quien me abstenga del lanzamiento, de serlo no estaría aquí, dispuesta a dejar que tus garras me conviertan en felino y disparando misiles hacia una diana que tú te has cansado de sujetar.

Suena contradictorio y masoquista pero me gusta apostar por aquello en lo que no creo, por aquello de lo que desearía su existencia aún sabiéndola imposible, por amor al amor. Desde luego no me ha ido bien hasta ahora: el Ratoncito Pérez usa dentadura postiza, Papá Noël es una invención de Coca-Cola y el corazón tiene forma de patata. Pero aún así sigo apostando y lo seguiré haciendo, hasta que las deudas superen mis esperanzas de éxito, hasta que mi moral caiga cual meteorito, hasta que se me acaben los misiles y quede sin munición ni propósitos, y ese será el día -si llega- en que aceptaré la proposición del miedo.
Hasta entonces tú.

domingo, 30 de marzo de 2014

Sorry, I think I'm missing something.

Nunca pensé que unos ojos fuesen capaces de decirme tanto y ser incapaz de descifrarlo. Nunca pensé que no hablasen el idioma de los míos. Ansío el poder traducirte, comprenderte en cada mueca. 
Nunca quise aprender ese idioma y es por ello que soy vulnerable ante tus intentos de captación, y no me captas por que tú tampoco consigues leerme, o no te interesa. 

miércoles, 19 de marzo de 2014

Perdona, ¿tienes fuego?


Podría reducir mi recorrido a tu lado a la vida de un mechero.

Tan útil como complementaria. Fui buscada con ansia en ocasiones y remplazada en otras muchas por mejores, peores o incluso por cerillas. Pero nunca me quejé, fui fiel a tus deseos con el único propio de que no me perdieses en alguna fiesta, concierto, o despiste, o de que sustituyeses tu tabaquismo por algún vicio de menor riesgo, como pasa en muchas ocasiones; y que en temporadas hiciste. Pero nunca me quejé, porque hasta entonces siempre volvías. No fui comprada ni regalada, sino adquirida por méritos propios, quizás ahí el motivo de ese ligero enchufe, ese favoritismo de ser el mechero más eléctrico de todos y me sentía así la llama más afortunada, desprendiendo todo mi calor posible para regalárselo a tus labios. Cierto es que fui prestada por tu parte, permitiste mi utilidad en manos ajenas que no supieron prenderme con el mismo arte y entusiasmo pero que siempre se fijaron en mi curioso estampado. Cierto es que a lo tonto me fui consumiendo y ahora que regresan tus adicciones ya no queda nada más de mí, mi piedra está tan gastada como mi gas y no soy recargable por un par de noches en vela. 
Descuida, ya tengo tu próximo regalo de cumpleaños.

lunes, 17 de marzo de 2014

LA CANCIÓN DEL CROUPIER DEL MISSISSIPPI

   

<<Fumo mucho. Demasiado.
Fumo para frotar el tiempo y a veces oigo la radio,
y oigo pasar la vida como quien pone la radio.
Fumo mucho. En el cenicero hay
ideas y poemas y voces
de amigos que no tengo. Y tengo
la boca llena de sangre,
y sangre que sale de las grietas de mi cráneo
y toda mi alma sabe a sangre,
sangre fresca no sé si de cerdo o de hombre que soy,
en toda mi alma acuchillada por mujeres y niños
que se mueven ingenuos, torpes, en
esta vida que ya sé.
Me palpo el pecho de pronto, nervioso,
y no siento un corazón. No hay,
no existe en nadie esa cosa que llaman corazón
sino quizá en el alcohol, en esa
sangre que yo bebo y que es la sangre de Cristo,
la única sangre en este mundo que no existe
que es como el mal programado, o
como fábrica de vida o un sastre
que ha olvidado quién es y sigue viviendo, o
quizá el reloj y las horas pasan.
Me palpo, nervioso, los ojos y los pies y el dedo gordo
de la mano lo meto en el ojo, y estoy sucio
y mi vida oliendo.
Y sueño que he vivido y que me llamo de algún modo
y que este cuento es cierto, este
absurdo que delatan mis ojos,
este delirio en Veracruz, y que este
país es cierto este lugar parecido al Infierno,
que llaman España, he oído
a los muertos que el Infierno
es mejor que esto y se parece más.
Me digo que soy Pessoa, como Pessoa era Álvaro de Campos,
me digo que estar borracho es no estarlo
toda la vida, es
estar borracho de vida y no de muerte,
es una sangre distinta de esa otra
espesa que se cuela por los tejados y por las paredes
y los agujeros de la vida.
Y es que no hay otra comunión
ni otro espasmo que este del vino
y ningún otro sexo ni mujer
que el vaso de alcohol besándome los labios
que este vaso de alcohol que llevo en el
cerebro, en los pies, en la sangre.
Que este vaso de vino oscuro o blanco,
de ginebra o de ron o lo que sea
—ginebra y cerveza, por ejemplo—
que es como la infancia, y no es
huida, ni evasión, ni sueño
sino la única vida real y todo lo posible
y agarro de nuevo la copa como el cuello de la vida y cuento
a algún ser que es probable que esté
ahí la vida de los dioses
y unos días soy Caín, y otros
un jugador de poker que bebe whisky perfectamente y otros
un cazador de dotes que por otra parte he sido
pero lo mío es como en «Dulce pájaro de juventud»
un cazador de dotes hermoso y alcohólico, y otros días,
un asesino tímido y psicótico, y otros
alguien que ha muerto quién sabe hace cuánto,
en qué ciudad, entre marineros ebrios. Algunos me
recuerdan, dicen
con la copa en la mano, hablando mucho,
hablando para poder existir de que
no hay nada mejor que decirse
a sí mismo una proposición de Wittgenstein mientras sube
la marea del vino en la sangre y el alma.
O bien alguien perdido en las galerías del espejo
buscando a su Novia. Y otras veces
soy Abel que tiene un plan perfecto
para rescatar la vida y restaurar a los hombres
y también a veces lloro por no ser un esclavo
negro en el sur, llorando
entre las plantaciones!
Es tan bella la ruina, tan profunda
sé todos sus colores y es
como una sinfonía la música del acabamiento,
como música que tocan en el más allá,
y ya no tengo sangre en las venas, sino alcohol,
tengo sangre en los ojos de borracho
y el alma invadida de sangre como de una vomitona,
y vomito el alma por las mañanas,
después de pasar toda la noche jurando
frente a una muñeca de goma que existe Dios.
Escribir en España no es llorar, es beber,
es beber la rabia del que no se resigna
a morir en las esquinas, es beber y mal
decir, blasfemar contra España
contra este país sin dioses pero con
estatuas de dioses, es
beber en la iglesia con música de órgano
es caerse borracho en los recitales y manchas de vino
tinto y sangre «Le livre des masques» de Rémy de Gourmont
caerse húmedo babeante y tonto y
derrumbarse como un árbol ante los farolillos
de esta verbena cultural. Escribir en España es tener
hasta el borde en la sangre este alcohol de locura que ya
no justifica nada ni nadie, ninguna sombra
de las que allí había al principio.
Y decir al morir, cuando tenga
ya en la boca y cabeza la baba del suicidio
gritarle a las sombras, a las tantas que hay y fantasmas
en este paraíso para espectros
y también a los ciervos que he visto en el bosque,
y a los pájaros y a los lobos en la calle y
acechando en las esquinas>>.

-Leopoldo María Panero. 

miércoles, 12 de marzo de 2014

Tres menos cuatro de la mañana. 08.03.2014

Debo comenzar anunciando mi desorden,
mi afán por evitar la calma.

Debo comenzar presentando mis despropósitos,
mis oportunidades perdidas en mil vidas y avenidas.

Debo comenzar esbozando mis descarriles
entre sueños y pesadillas
sin otro desemboque que un despertar inadecuado.

Continúo entonces,
sin más compañero que el karma,
introduciendo mis ansias de reconstrucción.

Continúo entonces,
sin más compañero que tu ausencia,
propagando despistes entre tequilas y margaritas.

Continúo entonces,
sin más demora,
mi trayecto por el bulevar de la desidia.

Por ello finalizo
entrevistando cada bocanada de angustia
proveniente de mis mundos paralelos.

Por ello finalizo
evitando provocar mayores esperpentos
y ahuyento síntomas imperceptibles para la psique humana.

Por ello finalizo,
quizás sin quererlo y bebiéndolo,
estos versos cargados de sábado noche.




lunes, 3 de marzo de 2014

No puedo dormir.

No puedo dormir,
se me resbala tu ausencia.

Mis anhelos rompen la oscuridad
y me vuelvo a perder en la noche.

No puedo dormir,
se me acumulan tus presagios.

No puedo dormir,
hiervo en tus penumbras.

Tiro el dado y saco sietes,
me desbordo como el whisky por tus venas.

Desde entonces
no puedo esconder ases en mis mangas,
te llevaste mi armadura,
no he vuelto a vestirme.

Dirás que nadie va a quererme como tú
pero te afirmo
que nadie va a mentirte como yo,
como la tormenta más eléctrica de una noche de luna llena.

Repásalo dos veces,
yo seguiré sin poder dormir.

Ni con mil somníferos,
ni con mil destrozos,
ahora cotejo nuevos métodos para mis noches en vilo.

Desplumo cigarros
hago arte con su olor,
el que solía ser tuyo.

No puedo dormir,
se me atragantan tus  heladas.

Del Edén al desierto en cuestión de segundos,
del placer al vértigo.

No creas que me importa,
es puro adorno.

Dime como quedas,
si quedas,
tras el pisoteo de mis tacones por tus vértebras.

No puedo dormir, confundo pena y desidia.

Matiz inverosímil.

La retahíla de desconciertos me encuentra en pleno apogeo.

No puedo dormir, 
mi musa me apalea sin piedad 
y me apedrea las neuronas,
un genocidio de los de hace,
que no se salve ni una.


domingo, 2 de marzo de 2014

Sálvate de mi caos y huye de mis conceptos de inspiración antes de que me vista.

He vuelto al lugar del crimen, por primera vez en este año y, mientras el sabor a sal me arrasaba, llegaste y contigo una ola de arrepentimientos. Me arrepiento de haberlo hecho tal mal, de haberte malgastado y haberme malgastado. Me arrepiento de los excesos de vodka azul y de los intentos de alcanzar tus luces verdes, cuando sabía que no me pertenecían. Me arrepiento de haber fingido olvidarte rápido y de que tú te lo creyeses. Me arrepiento de mi indiferencia.
Ahora vuelvo, recapacito y recuerdo ensoñaciones, las caricias de los cómplices y los ideales adquiridos, las mil y un batallas, los mil y un cigarrillos que de ti aprendí a liar, esos que nunca se hicieron persona, por que aun así no supe liarte.
El recorrido sigue siendo el mismo y te sigo escribiendo. No te salgas nunca.

jueves, 20 de febrero de 2014

¿Cuál será tu verso?

<<"No olviden que a pesar de todo lo que les digan, las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo (...). 
Les contaré un secreto: no leemos y escribimos poesía porque es bonita. Leemos y escribimos poesía porque pertenecemos a la raza humana; y la raza humana está llena de pasión. La medicina, el derecho, el comercio, la ingeniería... son propósitos nobles y necesarios para dignificar la vida humana. Pero la poesía, la belleza, el romanticismo, el amor son cosas que nos mantienen vivos". 
Citando a Whitman: "Oh, mi yo! ¡oh, vida! de sus preguntas que vuelven, Del desfile interminable de los desleales, de las ciudades llenas de necios, ¿qué hay de bueno en estas cosas? Oh, mi yo! ¡oh, vida! 
Respuesta: "Que tú estás aquí, que existe la vida y la identidad, que prosigue el poderoso drama y que tú puedes contribuir con un verso... ¡que prosigue el poderoso drama y que tú puedes contribuir con un verso!" 
¿Cuál será tu verso?>>

El club de los poetas muertos.

lunes, 17 de febrero de 2014

El amor sigue siendo un mito. Vol. 2

Hoy, mas concretamente hace tan solo unos minutos, he recibido uno de los mayores motivos que me ha impulsado a recuperar mi fe perdida en el ser humano. Como siempre hay excepciones y cada vez soy más propensa a toparme con ellas en el momento preciso y oportuno; y me encanta. Descubrir nuevas constumbres sin deshechar las pasada o remodelar viejas acciones ya perdidas. Sentir la magia de unas letras y dejar que su baile te envuelva y seduzca poco a poco. Saborear el cosquilleo de unos versos, la musicalidad de los signos de puntuación y la angustia de un punto y aparte. Seré más concreta. Como ya he dicho muchas veces, yo no he nacido para ser partícipe de esta época y por ellos siento como parte de mis gustos hubiesen encajado a la perfección un par de décadas o incluso siglos hace. En aquel tiempo donde el amor era un secreto compartido entre dos víctimas y no la "víctima" quien se dejaba compartir.
Prefiero así quedarme en los detalles, en esos efectos que encienden tu llama poco a poco para recordarte que el incendio no está apagado y que puede avivarse cuando le plazca. Eso mismo. La esperanza de sentir como se reafirman mis creencias, de como las excepciones, en ocasiones, superan lo supuesto como moda, y de como aún cabe la posibilidad de ser fiel a mis gustos sin ser tachada de ridícula, de no odiarlo todo sin ser odidado por ello, de volver a angustiarme con los puntos aparte y mirarle de nuevo a los ojos a los sellos y remites de las cartas. 

<<¡Ay! amor, este corazón sólo se hidrata 

con los besos de tu boca 
¡Ay! amor, y no pide nada solo amarte 
a su tiempo y a deshora. 

Pasarán los siglos y los mares 
pasará el gemido de la flor 

pasará el más sabio de los hombres,
lo sé,
pero nunca pasará este amor. 

Que tú no sabes que yo 

te canto todas las mañanas 
una cancioncita al oido, 
te arropo y cierro la ventana 
para que tú no sientas frío>> 

sábado, 15 de febrero de 2014

El amor sigue siendo un mito. Vol.1

La nostalgia de San Valentín o la rabia del odio. Una nueva moda se ha apoderado del romanticismo a nivel universal y supongo que por ello no te echo tanto de menos, pero me sigue faltando algo. He vuelto a identificarme con el olor de unas flores ajenas y con un amor no correspondido, entendiendo 'amor' en mi propia definición y contexto, que para nada se acerca a las moñerías actuales y lejos está también de las groserías feroces.
Volver años atrás, a una época de cartas de amor perfumadas con el mayor de los encantos y cenas de velas sin otro complemento agente, a una época de elegantes pasiones y desencantos felices. Lo peor es lo que pierden, lo peor es lo que no saben captar. Lo peor es tu ausencia. Lo peor es que sigo sin saber responder a ella y continuo descarrilada.
                                                                                                      _____________

Dicen que nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde, pero ¿qué pasa cuando no te desprendes de algo por miedo a echarlo de menos y, tras desencadenar ese desafío, te das cuenta de que tus predicciones eran inciertas y de que una vez perdido lo esencial cualquier otra cosa a la que te aferres será puramente complemento? Que acabas arrasada por el huracán más voraz y veloz, con el pelo hecho un desastre, y con la certeza de ser la excepción que confirma la regla, y llevo tiempo siendo esa excepción, desde tu última mirada, y cada vez con menos recursos sustitutivos. Deseché la búsqueda de un salvavidas hace tiempo mientras recordaba los desgarros que me producían tus manos y que entonces no supe descifrar. Pero mi filosofía de no creer en nada me impide seguir adorándote y esperando; en un día tan tonto estoy al tanto de ello y me niego a cambiar mis reglas. Vista al frente y evita pincharte con las rosas.

<<No creo esos versos y sirvo de ejemplo 
que el amor no debería de existir 
no hay un febrero que yo este contento 
y envidio al que sea feliz. 

Tengo el arma en amargura, yo no se lo que es ternura 
los horóscopos me mienten y bola de cristal 
he perdido la esperanza aquí tiro la toalla 
el romance y la pasión no son para mi. 

Yo por amor... 

Escalé muchas montañas 
sin temor a una avalancha y me caí,

la televisión me hace daño,
que mueran las novelas de amor
y que el DJ pierda su trabajo 
si suenan cancioncitas de amor>>

miércoles, 22 de enero de 2014

Quizás no sea esta la mejor de mis siete vidas.

Levantarse y dejarse desgarrar por el termómetro a una temperatura neutro: cero grados, ni frío, ni calor. Aunque el humo del café lo niegue; y a estas alturas ya voy por el tercero. 
Desmantelada por una desertificación interna me veo incapaz de alcanzar resultados y aquí estoy, escribiendo estupideces en lugar de perderme entre autores modernistas. Tras un duro día ni la poesía está a mi favor, a pesar de que suele ser mi único aliado y quizás por ello lo he dado por perdido. Rectifico. No del todo, espero, mi intención es retomarlo a conciencia, pero para ello debo recuperar la susodicha. Ahora digo, ¿qué te queda cuando fallas en tus vitudes, cuando tus potenciales te defraudan y tus capacidades se debilitan? ¿Esperar? ¿O fomentar otras habilidades? No tengo tiempo para ninguna de las dos. Bingo. No es lo que queda sino lo que falta, y he ahí la respuesta. Mi tiempo ha sufrido un fenómeno de inflación y lo que antes era contabilizado en cientos, ahora vale millones y claro, no pretendas que malgaste la misma cantidad de tiempo en cosas en las que he perdido mi interés, por que bajará mi rentabilidad.  Nuevas formas de valorar la vida, nuevos valores para mis actuaciones y nuevos objetivos que espero sean valorados. Es así como pretendo recuperar a mi musa y volver a aliarme con ella. Dejar de quemarme por dentro y salir a flote (sí a flote y en llamas, por muy adverso que suene) de este incendio sin convertirme en ceniza. 
Igual en ese resurgir reaparezco, las mejores etapas artísticas son las de crisis mentales y éticas y poco más he sacado de la llamada "edad de plata", ¿por qué no ahora?, ¿por qué no tú?.

jueves, 16 de enero de 2014

Aire contra tierra.

Aferrarse a una caricia puede parecer un acto suicida pero no más que alimentarse de un recuerdo disfrazado de visitante. Desembocando en un mar de rabia en el momento exacto en el que la marea sobrapasa tus expectativas y te inunda. 

Fuimos como esa constante lucha entre tortuga y búho.
La tortuga es ese sentimiento de que marchas pero nunca avanzas, de que jamás retrocederás pero duele cada paso hacia el frente. Es dar la sensación de un desfile hacia lo forzado, una despedida obligada cuando tu intención era quedarte pero descubres que no eres quién desean. La tortuga implica ese caparazón imaginario, esas creencias de inmortalidad y valentía que cubren un interior mucho más cálido y acolchado, como aquellas mantas que cubrían nuestros cuerpos la noche en que logramos encender la luna; y con ello llegó el búho, el sentimiento de penumbra, de conocer las sombras sin asombrarte de sus vicios y consecuencias, de volar sobre lo oscuro y violar temores y temblores. Mil secretos encerrados en unos ojos. Inconformista y desplieguen alas, en busca de algo más o mejor, triste pero irremediable. El búho implica libertad y sabiduría, saber que fue y no será, saber que nunca acertarás aún sabiendo las respuestas. 
Fue esa mezcla lo que nos acabó estallando, o quizas mi incapacidad por aceptar que no valgo para esto.  


Sintiendo como cada vez éramos más cómplices, nada más que la ropa conseguía cubrir nuestras ganas. El calor comenzaba a acecharnos y, mientras tú ardías, yo entraba en trance. 
Una vez más no alcanzamos el aprobado y fue notable la insuficiencia de cooperación entre ambos bandos. No había más remedio que huir ante el incendio provocado, las chispas comenzaban a emanar y éramos altamente inflamables. 
Mientras uno volaba, el fuego deshizo el caparazón del otro.

Adivina quién es quién. 

domingo, 12 de enero de 2014

Efectos de un Cosmopolitan.

<<Entre suspiro y suspiro siempre acabo helando;
entre palabra y palabra siempre pierdo sentido
y entre aliento y aliento siempre pierdes encanto.

Combinar atracción y alma, fundir un secreto entre sábanas,
acariciar la traición sin amansarla alimentándola con el pensamiento
para luego volver sin nada más que la presencia.

Cuando falta la llama y sobra cariño el temor se retuerce dando paso a un esperado estado de pasividad. 
Cuando lo que falta es ternura y sobra pasión la agresividad acaba con el aburrimiento.

Es como volar sin alas sobre un atardecer con niebla, 
por mucho que afines tu mirada la visión siempre será terrorífica y desconcertante, la humedad acabará saturando tus turbinas y el aterrizaje será forzoso y desastroso; pero la sensación de libertad no te la arrebata nadie>>. 

Me topé con uno de esos casos que pertenecen a las películas. Un caso de esos en los que ellos pasan toda la sesión insultando al protagonista, por cobarde y estúpido y ellas a la protagonista por puta y desaliñada; pero que acabas cogiendo cariño a ambos y cuando sales del cine nadie se arrepiente de haber gastado su paga semanal en esas dos horas. Pues algo así. Se trata de esas pocas veces en tu vida en las que una simple semana en la compañía correcta logra cambiar tu carácter y abrirte los ojos. Parece hecho aposta, parece que alguien haya preparado todo para darle un vuelco a una etapa de apariencia eternal en tu vida, y de ser así, bienvenido sea. Aclaro ahora que nada de mariconadas, no hablo de historias románticas, ni de flechazos, ni de amores a primera vista, hablo de casualidades y caminos divergentes. Saber elegir es casi tan imprescindible como ver las señales o como desvincular distracciones, y nivel superado. Apenas aprecié aquello hasta que entramos en la recta final, donde todo fue encajando poco a poco y el rompecabezas fue visible tras un par de Cosmopolitans. Supe prever incorrecciones y en ningún momento me desvié tanto, mi conocimiento alcanzó esa fase meses atrás y diferencio perfectamente ficción de realidad, por ello, aunque supiese que esa no era mi realidad, si que está siendo útil para la actual y caigo en la cuenta de que nunca viene mal un poco de fantasía de esa con moraleja. 
Añado, por último, que no dejé que se me atragantasen las palomitas, ni permití empachos futuros  a mis acompañantes.








lunes, 6 de enero de 2014

No es lo mismo ser pobre en Alaska que en Barbados.

No es lo mismo ser supersticioso que creer en el destino. 
No es lo mismo amar sin medidas que amar sin medias. 
No es lo mismo viajar que bajar aunque si viajas, bájate en mi. 
No es lo mismo ir a aprobar que ir a probar y por ello no es lo mismo aprender que aprehender. 
No es lo mismo temer a la muerte que temer a lo muerto. 
No es lo mismo el amor a primera vista que el amor platónico, aunque a veces se confunda o se funda en una misma persona.
No es lo mismo ir ciego que ser ciego, aunque ambas puedes ser consecuencias del amor. 
No es necesario ver para creer por que hay quien ve lo que cree y quien cree lo que quiere. 
No es lo mismo desmentir que desvestir. 
No es lo mismo estar frío y arder que sentir calor mientras congelas.  
No es lo mismo Madrid que Barcelona y no es lo mismo Milán que Roma. 
No somos lo mismo.
No queramos serlo, sino unirlo.

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