Sobre mi

domingo, 26 de octubre de 2014

Las cosas que no te pude decir.


Quizás algún día, cuando desvanezcan mis delirios y la vida logre arrancármelos de cuajo, 

quizás algún día, cuando mis listas de sentimientos se venguen del karma y la balanza de mis súplicas deje de tambalearse y consiga estabilidad con mis metas,                                             

quizás algún día, cuando me sienta capaz de dejar de esquivar tus miradas y de sobrecogerme con tu tono de voz, 

quizás algún día, cuando deje de dolerme el pecho y de quemarme la garganta descifrando las estrellas para ver si al fin consigo la dirección de nuestro planeta de origen,

quizás algún día, cuando consiga aquella tegua que tantas veces pedí a la Luna y que esta se negó a darme por el miedo de que no vuelva a pasearme por ella en mis periodos de trance, 

quizás algún día, cuando dejen de afectarme más las estaciones del año y el movimiento de los astros que las palabras sabias de mis progenitores,

quizás algún día, cuando el hambre de conocimientos absurdos para cualquier persona ajena a mis experiencias pueda traspasarse a simples curiosidades y no malgaste mis noches en ello,

quizás algún día, cuando deje de creer en los números y lo que corra por mis venas no sea un coctel compuesto de alcohol y desastres,

quizás algún día, cuando no me despierte pensando en café, cigarro y tus garras desgarrándome entre los primeros rayos de luz,

quizás algún día, cuando saque a relucir las cien mil carpetas de insomnios en tinta y los arañazos provocados por los mares,

quizás, y solo quizás, ese día consiga decirte todo lo que no te pude decir.

lunes, 20 de octubre de 2014

Sujeto A. Sujeto B

Hoy, mientras la profesora de empresa se dedica a aburrir a sus alumnos hablándonos de las diferentes teorías empresariales como si en la vida nos hubiesen hablado de ellas (cosa que no es cierto) y algunos alumnos duermen, pocos atienden y otros muchos se dedican a sus teléfonos móviles haciéndola creer que estos son la herramienta para leer sus queridos apuntes desde la web, pero no, y yo me incluyo en este grupo. Con el móvil entre las manos, me entretengo leyendo un texto que ha sabido recopilar lo que me pasa contigo y aniquilar mis sentidos en tan solo una frase. No es capricho, no creo que sea deseo ni mucho menos amor, ni siquiera llega a afecto ni cariño, se trata de inspiración o, como dice la frase, es ese tipo de Él que, al recordarle, necesito escribir sin ni siquiera saber que decir

Es curioso. Claro que lo es, por que pocas veces ha ocurrido antes. Seré más exacta, solo ha ocurrido una vez con anterioridad, solamente tuve un muso pasajero que ahora exclusivamente acecha cuando me acerco por sus tierras o cuando sus estados mentales se trasladan a mi mente. Aún así no es el mismo caso, ya te lo digo. De serlo, mi cabeza no podría evitar estallar cada vez que me encuentro en tus proximidades y no sucede. He aquí la prueba. Hay matices. Ligeros matices puesto que ambos lográis hacerme enloquecer con la misma técnica, ambos hacéis que me maree en vuestros vaivenes haciéndome perder el juicio, la cordura y la razón. Pero hay matices. No es tan salvaje, es más dócil pero también más frecuente, con lo cual no se si compensa. El primer sujeto solía ser exclusivo y por ello lo cogía con ganas a pesar de ser mi perdición y saber que acabaría delirando en el mar tras haber disfrutado unas escasas horas de su compañía; el segundo sujeto me abruma a diario, y Madrid cuenta con la desventaja de un clima frío de cojones en invierno que no me permite ahogarme a mi antojo. Pero en esta clase hace calor y cada vez más, aunque mi sistema nervioso diga lo contrario y no dejen de recorrerme mil y un escalofríos. Será un efecto secundario. La de empresa sigue a su puta bola al igual que el resto de las personas que rellenan los asientos de esta habitación y aún queda media hora de tortura. Continuaré el acto, el papel y el relato, seguramente también me de tiempo a dormir a pesar de llevar toda la clase soñando despierta y por ello pido no te inmiscuyas también en mis sueños -por lo menos hasta la próxima luna llena.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Lunática por herencia.

Conozco mis flaquezas y derrotas mejor que nadie, se de lo que carezco y el peso de mis excesos, se por qué y por quién pecaría; y juraría que esa lista no te incluía. Mentira, quedó demostrado. Igual de falso es aquello que la creencia de conocer mis gustos a la perfección y es que eres una jodida excepción y quiero que confirmes mis reglas. 
Esas reglas que incluían un artículo prohibiendo el engancharme a más vicios de los ya adquiridos, esas reglas que prohibían los juegos de miradas por que entre tanto pilla-pilla siempre alguno acaba pillado y esta vez no me toca pillar a mi.
Conciénciate. Sé que no son tus intenciones pues tus actos no están más que en mi subconsciente, al igual que es este mismo el que los malinterpreta y se divierte a su costa. 
No entiendes nada, mejor, eso pretendo. 
El que me lo pongas imposible, deduzco que será eso, pero a este paso te transformarás en mi invierno personal, presa de tus heladas no sabré que responder y quedaré congelada entre tus gestos. No es hermoso, es cruel, es el yang que me devora. Hay terceros, deduzco. Terceros, cuartos y quintos implicados aunque quizás no sea eso la razón. Cabezota no soy y no peco de orgullosa, pero de gilipollas tampoco y soy más atenta de lo que supones.
Ahora miro al cosmos pues ya siento sus efectos secundarios, me viene de familia, lunática por vicio y herencia. Así no me hace falta adivinarte, solo esperar señales, no lo forzaré, no llegará y ya no lo quiero. 
Desmontaré mis trazados por tus lunares la próxima luna llena.

domingo, 5 de octubre de 2014

Turismo de poetas.

Soy de las que siempre se para cuando ve una moneda en el suelo y la recoge, sin importarme los años de mala suerte en caso de que no este cara arriba, sin importarme si su valor supera o no el color cobre, sin importarme nada más que sus historias. Hablan de las monedas situándolas como las mayores viajeras del mundo. Dicen que van de mano en mano, bolsillo en bolsillo, cartera en cartera, trasladándose de las formas más oblicuas imaginadas, dando tumbos sin mas rumbo que la ida. Un mundo idóneo. Se desplazan sin sentir, desgarrándose de sus dueños temporales para aferrarse a nuevos jefes, todo ello sin trabajo, no les cuestan los vaivenes y se apuestan por bienes de menor valor y mundo. No se quejan, se pierden. Si hablasen. 
En realidad no es tan perfecto, es frío, nómadas por defecto y no tendrán afecto por nadie, sin aprecio ni desprecio nunca cambian su valor, se devalúan en ocasiones por culpa de los mayores pero nunca con reproches. No hablo del dinero con avaricia, lo hago como admiradora de ese pasajero sin motor. Tirando de recursos metafóricos.¿Ya te ubicas? Solo pido conocer, conocimientos, curiosidades, descubrir, ser viajante, perdida. No tirar de ilusiones sino de recuerdos y experiencias. ¿Vendrías? Vendrías, y mientras te convenzo me imagino el ser turista por tu cuerpo, con las mismas normas y con las mismas ganas,
sin prisas,
sin maletas,
sin peajes,
inconscientemente dejo inaugurada la aventura.
Mis locuras llevan ya un mes con tu nombre.