Sobre mi

domingo, 4 de diciembre de 2016

Desde París, con amor

En la recta final de otro cuatrimestre y esta vez es diferente. Mis preferencias han cambiado y ahora eres tú mi mayor centro de atención.
Me aconsejaron aferrarme a una ilusión, tener una meta para darle sentido a mis actos y encontrar las ganas necesarias para lograrlo, buscarle un futuro a mi vida. Pues bien, lo logré. Mi meta es hacerte feliz y que lo seas conmigo.
Esto implica más de lo aparente. Cada vez más segura de la eternidad de este sentimiento afirmo que eres la única persona capaz de darme cordura y conducirme a la locura al mismo tiempo. Estas ayudando a reestructurarme sin darte cuenta siendo mi punto más fuerte y débil a la vez, el coraje y la pasión que consigue hacerme enmudecer con un simple guiño de ojos o una mirada y me incita a más. Es amor, no tengo dudas. Para mi mundo ahora solo eres tú y cualquier otra cosa resulta insuficiente. Nos olemos a kilómetros, a estas alturas somos infalibles. Es algo diferente a cualquier cosa que haya pasado por mi cuerpo con anterioridad, a cualquier sentimiento que se haya podido despertar en mis adentros en tiempos pasados, nada ni nadie ha conseguido jamás producirme lo que a día de hoy me provocas. Es escalofriante. Jamás me cansaré de repetirlo. Quiero un futuro contigo y uno de los buenos, esa es mi mayor ilusión. Quiero que no tengamos límites, que seamos voraces con todo lo que se nos ponga por medio, somos el mejor equipo.
También me aconsejaron seguir con algunos de mis vicios o distracciones, también seguí este consejo. Estos meses he estado escribiéndote, quizás más de lo normal. He desglosado mis pensamientos en tu dirección, incluso a veces de manera involuntaria. Ocupas mi mente alcanzando un porcentaje superior a mis capacidades y no poder abrazarte resulta muy frustrante en ciertas ocasiones así que eso hice, desgarrar mis pensamientos y plasmarlos en palabras que se quedan cortas para ti y que jamás me atrevería a entregarte. Así es, eres el destinatario y culpable de que tenga más documentos en mi habitación que en la cámara secreta de la Casa Blanca y aún quedan dos semanas. Los nervios ya me están comiendo el estómago. Necesito verte ya.


jueves, 3 de noviembre de 2016

I'll be gone till November then November came

El sueño casi puede conmigo esta mañana; y digo casi.
Despertarse entre sofocos ya es costumbre. No se si es la calefacción que me vacila por las noches o que mis pesadillas son cada vez más subrealistas y me delatan, pero últimamente se me olvida dormir.
Salgo con las calles sin poner, ni el sol ha fichado a estas horas, aun que en esta ciudad tenga más vacaciones de las que se merece. 
Bueno, el caso es que lo mas duro del día ya ha pasado, he conseguido salir de la cama. Solo queda llegar a la universidad y descubrir en que clase toca hoy. ¡Qué empiece el juego!
El olor a café que desprenden las cafeterías me resulta placentero. Cada día me arrepiento de no levantarme antes para tener tiempo suficiente y poder desayunar, pero el olor a croissant recién hecho me revuelve el estómago y me recuerda el porqué y el café de la uni no está tan mal.
Bajar al metro de aquí es un infierno por las mañanas, pero si consigues hacerte un hueco entre la gente sin que te corten un brazo las puertas automáticas, lo tienes hecho; y si evitas respirar hasta tu parada de destino no tendrás que aguantarte las nauseas. Sardinas en lata, literalmente. 
Del metro a la uni son unos dos minutos pero el viento tiene un humor muy parisino y juega con mi bufanda y mi pelo a su antojo. Es el momento de un cigarro, pero no suelo tener desde hace ya.
 (...)
Bonjour, ouvir le sac s'il vous plait. 
Carte de l'universite

Hecho. Pero llego tarde, para variar. 
No hay clase, perfecto, otra mañana a la basura. En momentos como este es cuando me replanteo mi existencia y si alguien se está riendo en mi cara. Como no, no tengo suelto para café. 
Bajo las escaleras y cruzo el patio, demasiada gente, demasiado frío, todos fuman, yo lo simulo. No hay señal más clara de invierno que el vaho que desprendes de la boca al hablar, y la sensación de tener hielo en vez de sangre en las venas.
(...)

-Bonjour, on peut se voir??
-Oui, 13h!

Mierda ¿qué hago yo hasta la una? 

-Tuu, estas en la uni?

No contesta el chalado, para variar.
Sexto piso. La mesa más al fondo.
Todo el mundo parece molesto, cansado y un poco hasta la polla así que yo no voy a ser menos. Me arrastro hasta la mesa y me sitúo justo donde el sol pueda acariciarme. Comienza a quemarme la cara y empiezo a tener calor. Es como si siguiese teniendo miedo a la oscuridad a estas alturas. No encuentro ningún cuaderno y el movil empieza a vibrar incansablemente tras haber recibido la señal wifi  -¿ahora si funcionas no cabrón? 
El corazón cada vez me va más deprisa y no encuentro agua por ningún lado. Respira va, relájate. No puedo, no funciona, menos mal que no hay nadie cerca. Ya. Necesito salir de aquí, una vuelta un respiro, necesito perderme. He cambiado mis rutas de desconexión, he pasado de ir al campo a ver atardeceres a verlos pasar entre arcos, ahora grito algo diferente. 

Are you ok? Do you need a smoke?

Supongo que se me veía en la cara.
Bajo las escaleras a cachos, procurando no tropezarme, no chocarme y no perderme.
El aire me sienta bien pero no me he bajado nada más que lo puesto y el contraste me produce escalofríos. Ni lo he pensado, supongo que aquí nadie querrá una mochila rosa de nike pidiendo a gritos la jubilación ni unos apuntes a medias. El sol ahora sabe diferente.

-Thanks. I'm a little stressed. Too much work, not too much time. 
-No worries. Don´t panic, you'll make it.

Claro que si, es por la universidad y sus royos... no necesitaba excusas a decir verdad, pero en estas ocasiones la verdadera razón siempre me resulta desconocida. Trato de ir descifrandome poco a poco pero jamás consigo dar con la raíz, el verdadero comienzo se me escapa. Mi cabeza selecciona según sus intereses dejando los míos propios al descubierto, traduciendo sensaciones en pautas y sobrecargas en explosiones. Me se la práctica, estoy disfrutando de ella, no me sienta muy bien.

-I have to go, nice to meet you.
-Same, keep it easy.
-I'll try.


I wish.







miércoles, 12 de octubre de 2016

Mardi

El silencio, el vacío, el desconocimiento y la desorientación me acojonan.
Me persiguen, me vacilan, les esquivo torpemente y no permito que me capturen. Me traslado, intento obviarlo y lo consigo -solo apenas, solo a veces. Llegué. Hace sol pero hace frío, tengo sueño y siento nervios, falta voluntad y me sobran tantas clases como militares armados hay dando por el culo por aquí. 
Por favor, presta atención y despierta. Te estas chocando con la gente. Sigue el tráfico.
Estas en clase y creo que deberías estar leyendo algo.

(…)

Esquivo las preguntas de la gente, me encanta hacerme la loca.
‘Pardon, je ne parle pas français pero no te voy a dar un piti’. Huele a humo y no tengo tabaco. La verdad, he salido a que me dé el aire, hay clases que me consumen lentamente y más aún a estas horas. Siempre hay demasiada gente aquí. El frío se cuela por mi bufanda, entra recorriendo mi cuerpo de manera sutil, dejando a su paso un ligero temblor traducido en escalofrío que hace que pierda el equilibrio.
Vuelvo a Madrid,
me pregunto si seguiré en tu cabeza, si aún consigo los mismos efectos por que los míos están aumentando.
Ahora el sol me alcanza pero no es suficiente, llego tarde y sigo lejos.

(…)

El corazón en un puño, no reconozco mi nombre y no es por el acento afrancesado de la profesora, ahora mismo no estoy, sigo ahogada. El aire de la ventana me quema y me debato entre seguir ignorándolo o darle caso, pero el caso es que sigo ausente, mi cabeza continua monotemática y no tengo más pasión que…

-A business model is a theoretical concept that comes to life.

Yeah, right. That’s what I should do, I should come to life.

… volver a ti.


jueves, 15 de septiembre de 2016

P

En realidad, está siendo todo tal y como lo espera; bueno, añadiéndole mucha purpurina. Se trata de un acuerdo mutuo, una especie de alianza involuntaria con el universo. París está tratando de sonreírme y lo está consiguiendo. El tiempo me está dando una lección despertándome cada mañana con rayos de sol y un cielo que podría compararse al de mi Madrid; como si intentase ganarme poco a poco, como si quisiese que me sienta como en casa, pidiéndome tregua. 

jueves, 8 de septiembre de 2016

La cola del huracán

1
Sentir el roce de la lluvia no la calaba lo suficiente como para conseguir hundirla en sus pensamientos. Cerró los ojos.
Siempre le gustó mojarse, despertar su imaginación con cada gota que se deslizaba por su cuerpo; pero algo había cambiado y ya no surgía el mismo efecto. La lluvia esta vez solo consiguió disimular la caída de las lágrimas que emanaban lentamente de sus ojos, sin rumbo fijo y sin motivo concreto más allá de la aparente pérdida de su ser.
Era algo más tarde de las 6.30 de la mañana y el lugar... digamos que era uno de esos lugares en los que debería estar prohibido derramar una lágrima bajo pena de destierro, por ser un crimen contra su belleza, por contaminarlo de sensaciones que no le pertenecen.
Inevitable fue la explosión de su bomba, no podría continuar de esta manera y la espera bajo la lluvia fue el detonante.
La sensibilidad que la inundaba, tan impropia de su ser, la llevaba abatiendo demasiado tiempo e iba comiéndose su personalidad cada día a mayor velocidad, sin nada que ofrecer a cambio más que dolores insufribles de cabeza, noches en vela y pensamientos que carecían de estabilidad y sentido. El corazón le temblaba al ritmo de su pulso convirtiéndola en una montaña rusa de emociones sin causa y el estómago pedía guerra con cada rugido, debatiéndose entre la falta de apetito y la falta de autoestima.
Abrió los ojos, y al ver tal desastre solamente le quedó la triste realidad de que sola jamás conseguiría liberarse de esa bestia, necesitaría apoyo de los mejores y sabía que tenía a los mejores. Creyéndose fuerte no conseguiría más que prolongarlo, y ya era un hecho, su cabeza no aguantaría mucho más ese desorden, debía actuar. Un nuevo septiembre.

viernes, 22 de julio de 2016

250 días

Es, sin lugar a duda, de las sensaciones más extrañas que he encontrado jamás. 
Un escalofrío que te recorre todo el cuerpo lentamente manifestándose en forma de piel de gallina, ojos húmedos y boca seca. Nada recomendable, cero satisfactorio y me encantaría no volverlo a repetir; pero es inevitable. 
Cada día más. Cada día más cerca, cada día más débil. Solo busco nuevas formas de escapar, nuevas excusas, nuevas salidas que me alejen de cualquier parecido con lo que fue ese intento de pesadilla. 
Distracciones sin sentido, como la carrera que juego aun sabiendo que al final será imposible acabar en el podio. Sinceramente, no esperaba menos. 
Inseguridad, desconocimiento, miedo, soledad y espero no tener que cargar también con algo de locura; por que entonces esta vez será pero y dudo que alguien pueda salvarme. 

viernes, 3 de junio de 2016

Otra cerveza, por favor

Apuntar a lo más alto, querer rozar el cielo con la lengua para conocer su sabor, algo amargo espero.
El sentimiento de grandeza jamás estuvo pero los empujones hacia él cada vez eran más bestias por lo que acabé aproximándome y cogiéndole el truco. Se vive mejor así, con las expectativas por las nubes y las esperanzas tres pisos más arriba. La espera se hace más corta y olvidaremos que en caso de caída esta será mortal, jamás lo permitiría.
Queremos oro, diamantes y aviones privados. 
Y otra cerveza, por favor.

sábado, 14 de mayo de 2016

Trust issues

   Es una de esas épocas en las que no sale mucho el sol y la niebla me nubla hasta los inmensos cristales de mis gafas-culo de botella. A pesar de estar en pleno mes de mayo.
   Estaba ya cansada incluso antes de empezar a intentarlo y por ello ese intento se ha quedado en un minúsculo impulso hacia algo que cada vez veo más complicado.
   Si algo he aprendido en estos meses es a quién puedo acudir cuando algo duele, quién va a estar ahí intentando sacar una sonrisa de un rostro pálido y que se encuentra paralizado mientras en el mundo sigue lloviendo. Me ha sido muy útil, la verdad. Antes solía ahogarme sola, o directamente salir afuera a empaparme mientras me dejaba llevar por las corrientes de las calles al atardecer, ahora no hace falta. Encontré un poder superior que solía confundir cuando soltaba sutilmente mis preocupaciones de manera incorrecta, es decir, a aquellos que con un "que putada, pero ¿estas bien?bueno no te rayes" se piensan que el mundo va a volver a girar. Prefiero que me sueltes un "me la suda", sinceramente. Por eso siempre procuraba reducir  su tamaño al máximo a la hora de su expresión, para "no rayarme". 
Pero si, si me rayo y mucho y puedes considerarme adicta al drama, aunque ni lo sepas ni te interese. 
   Sé que suena típico, ridículo e incluso demasiado empalagoso pero jamás había acudido a estos trucos y me hacen sentir mejor, me dan pie a la esperanza, a qué no pasa nada por que te vean llorar aquellos en quien confías porque van a ser los únicos que conseguirán secarte las lágrimas, o que se pondran a llorar contigo.
   Tampoco hay que confundirse, el valor de mis lágrimas sigue por las nubes y si quieres verlas has de formar parte de ese minoría que acabo de explicar, minoría supermínima hasta el punto de la unidad exclusiva.

domingo, 1 de mayo de 2016

Inconformista de los pies al moño, indecisa del moño a los pies

   Más de mil veces me dijeron que, según mi forma de malgastar el tiempo y teniendo en cuenta mi pasión por la escritura, lo mejor que podía hacer era encauzar mis neuras en esa dirección.
   Escribe un libro me decían.
   El problema reside en mi falta de imaginación y en mi escasa fuerza de voluntad para lograr mis metas; solo consigo lo que me propongo si el fin es mayor o superior a mí por lo que he aquí la razón de no pasar del prólogo.
   He inventado mil historias que jamás fueron más allá de la primera copa, he imaginado mil batallas que culminaron antes de adentrarnos en territorio enemigo y he creado mil universos paralelos de seres imaginarios que jamás llegaron a cobrar vida. Pero eso es todo, me quedo en el inicio en busca de señales que me indiquen como seguir pero siempre me aburro y cambio de dirección antes de que estas aparezcan. Inconformista de los pies al moño, indecisa del moño a los pies. Por eso vivo estancada en relatos cortos y descripciones de emociones y sentimientos que jamás alcanzarán nada, pero al fin y al cabo, escribo de lo que sé.
   Las historias largas requieren demasiada implicación y jamás he estado atada a un mismo tema mucho tiempo. Bueno, quizás mienta, pero eran casos delicados y la escritura no era utilizada como excusa sino como método de evasión. Es por ello que estuve un tiempo anclada, sin saber qué sucedía, sin saber quién había secuestrado a mi musa o porqué esta había huido, pues desconocía aún la causa de su desaparición hasta que me di cuenta; simplemente había cambiado, y sin avisar.

   Avisada quedé, así que me toca correr hacia ella y pedirle que baje ligeramente el ritmo para así poder seguir sus pasos sin tropezar, para continuar esta carrera por nuevos atajos que me lleven a otros mundos y conquistarlos. Nuevos retos que quizás, algún día, me lleven a pasar del primer capítulo.

domingo, 24 de abril de 2016

Continuemos

   Lo inesperado es mejor recibido, como siempre, como nunca, vuelta a dónde todo comenzó, vuelta a estar bajo presión, vuelta a la incertidumbre.
  Inconformismo por todas partes y mucho café, para poder soportar el día. La lluvia se llevó el frío y espero que el sol nos triga mejores noticias ya que aún no ha conseguido evaporarme. La sed de aventura se apodera de mi alma congelada tras el invierno y no me sugiere una buena combinación, solo me invita a huir, a alejarme, a descubrir. Ya iba siendo hora, esta nómada lleva mucho tiempo asentada en una misma localidad y me consume.
   Eso está bien, estas ganas resultaban tan escondidas que a veces incluso sospeché de su desaparición, es bueno que jamás se desvanezca el ansia de aventura y es raro que el instinto no me haya impulsado al despegue con anterioridad. Pero al final lo hizo, despego en cuestión de meses a seguir explorando mundo, a seguir llenándome de experiencias y a completarme. El espíritu bohemio sigue latiendo en mis intestinos y mi piel sigue pidiendo a gritos nuevas emociones, busca experiencias desesperadamente, suplica que la hagan erizarse.
   Continuemos descifrando cada rincón , quiero ver qué es lo que me puede ofrecer, quiero seguir desgarrando al mundo, pienso seguir volando. Con rumbo, con ganas, sin rumbo, ¿qué más da? el caso es no cerrarse a lo desconocido, destapar la monotonía. Cuando te atrapas la alarma se activa, no hace falta más que saber cuál es la forma elegida de encauzar tu vida para así poder descarrilarte siempre en la misma dirección, esa que aún ni conoces.
La verdad, ahora mismo je ne comprends rien mais je suis plein d'enthousiasme, tu as compris?

Tráfico aéreo

   Quizás no era el momento, pero el lugar reunía los requisitos indispensables para darle la vuelta al mundo, y el cielo lo sabía.

-Me encantaría saber a dónde van.
-Si tuviésemos una brújula los podríamos ubicar más o menos.
-No, pero el sitio exacto donde aterrizará.
-Eso ya es más complicado, puedes imaginártelo.
-Quiero ir al aeropuerto un día y pillar el primer billete a donde sea, solo internacionales. Elegir una puerta de embarque y subirme al primer avión que salga de ahí.
-Y dejar que otros colgados como nosotros jueguen a adivinar dónde vamos a aterrizar, sin ni siquiera nosotros saberlo.


   Supongo que ese siempre ha sido mi sueño, conquistar culturas y territorios, darle la vuelta al mundo mientras dibujo mil y una líneas blancas en el cielo sin un rumbo fijo. Descubrirlo todo sin que la curiosidad me mate, abrir la mente y surcar los mares más lejanos. Desatar los horarios y deshacer las horas convirtiéndome en mi única dueña, para poder moldear el tiempo a mi antojo, sin prisas ni desajustes. 

lunes, 21 de marzo de 2016

Como el dejar de fumar

   ¡Joder, que mareo! Me encanta el cielo así, azul intenso con nubecitas blancas como el algodón. El sol me ciega y necesito agua pero existe una fuerza superior que me impide realizar el movimiento.
   Yo solo quería volver a ser cómplices, volver a emborracharnos por las calles de Madrid, volver a esos misterios que nos desvelaba la luna más intensa, volver a interpretar el humo de unos labios. Pero hace sol, y me encanta. Llevo mucho tiempo sin escribir, sin saborear el placer de la lírica y sin sentir el tacto de las palabras. Lo echo de menos, bueno...
   Quiero volver a perderme en la intensidad de un sentimiento para revolverme en sus palabras y darle la forma que se merece, quiero sentir el miedo de revivirlo para descubrir que su fuerza sigue ilesa. Pero cuando comienzas a priorizar, los vicios son los primeros en ser perjudicados y distanciados; y cuando son vicios como estos, de los que enloqueces un poco más, acaban reducidos a cuadernos viejos y carpetas de documentos que sabes que jamás volverás a abrir.

No estoy diciendo que no vaya a volver, estoy diciendo que ya no escribe, que ahora ella es feliz.