Sobre mi

domingo, 30 de marzo de 2014

Sorry, I think I'm missing something.

Nunca pensé que unos ojos fuesen capaces de decirme tanto y ser incapaz de descifrarlo. Nunca pensé que no hablasen el idioma de los míos. Ansío el poder traducirte, comprenderte en cada mueca. 
Nunca quise aprender ese idioma y es por ello que soy vulnerable ante tus intentos de captación, y no me captas por que tú tampoco consigues leerme, o no te interesa. 

miércoles, 19 de marzo de 2014

Perdona, ¿tienes fuego?


Podría reducir mi recorrido a tu lado a la vida de un mechero.

Tan útil como complementaria. Fui buscada con ansia en ocasiones y remplazada en otras muchas por mejores, peores o incluso por cerillas. Pero nunca me quejé, fui fiel a tus deseos con el único propio de que no me perdieses en alguna fiesta, concierto, o despiste, o de que sustituyeses tu tabaquismo por algún vicio de menor riesgo, como pasa en muchas ocasiones; y que en temporadas hiciste. Pero nunca me quejé, porque hasta entonces siempre volvías. No fui comprada ni regalada, sino adquirida por méritos propios, quizás ahí el motivo de ese ligero enchufe, ese favoritismo de ser el mechero más eléctrico de todos y me sentía así la llama más afortunada, desprendiendo todo mi calor posible para regalárselo a tus labios. Cierto es que fui prestada por tu parte, permitiste mi utilidad en manos ajenas que no supieron prenderme con el mismo arte y entusiasmo pero que siempre se fijaron en mi curioso estampado. Cierto es que a lo tonto me fui consumiendo y ahora que regresan tus adicciones ya no queda nada más de mí, mi piedra está tan gastada como mi gas y no soy recargable por un par de noches en vela. 
Descuida, ya tengo tu próximo regalo de cumpleaños.

lunes, 17 de marzo de 2014

LA CANCIÓN DEL CROUPIER DEL MISSISSIPPI

   

<<Fumo mucho. Demasiado.
Fumo para frotar el tiempo y a veces oigo la radio,
y oigo pasar la vida como quien pone la radio.
Fumo mucho. En el cenicero hay
ideas y poemas y voces
de amigos que no tengo. Y tengo
la boca llena de sangre,
y sangre que sale de las grietas de mi cráneo
y toda mi alma sabe a sangre,
sangre fresca no sé si de cerdo o de hombre que soy,
en toda mi alma acuchillada por mujeres y niños
que se mueven ingenuos, torpes, en
esta vida que ya sé.
Me palpo el pecho de pronto, nervioso,
y no siento un corazón. No hay,
no existe en nadie esa cosa que llaman corazón
sino quizá en el alcohol, en esa
sangre que yo bebo y que es la sangre de Cristo,
la única sangre en este mundo que no existe
que es como el mal programado, o
como fábrica de vida o un sastre
que ha olvidado quién es y sigue viviendo, o
quizá el reloj y las horas pasan.
Me palpo, nervioso, los ojos y los pies y el dedo gordo
de la mano lo meto en el ojo, y estoy sucio
y mi vida oliendo.
Y sueño que he vivido y que me llamo de algún modo
y que este cuento es cierto, este
absurdo que delatan mis ojos,
este delirio en Veracruz, y que este
país es cierto este lugar parecido al Infierno,
que llaman España, he oído
a los muertos que el Infierno
es mejor que esto y se parece más.
Me digo que soy Pessoa, como Pessoa era Álvaro de Campos,
me digo que estar borracho es no estarlo
toda la vida, es
estar borracho de vida y no de muerte,
es una sangre distinta de esa otra
espesa que se cuela por los tejados y por las paredes
y los agujeros de la vida.
Y es que no hay otra comunión
ni otro espasmo que este del vino
y ningún otro sexo ni mujer
que el vaso de alcohol besándome los labios
que este vaso de alcohol que llevo en el
cerebro, en los pies, en la sangre.
Que este vaso de vino oscuro o blanco,
de ginebra o de ron o lo que sea
—ginebra y cerveza, por ejemplo—
que es como la infancia, y no es
huida, ni evasión, ni sueño
sino la única vida real y todo lo posible
y agarro de nuevo la copa como el cuello de la vida y cuento
a algún ser que es probable que esté
ahí la vida de los dioses
y unos días soy Caín, y otros
un jugador de poker que bebe whisky perfectamente y otros
un cazador de dotes que por otra parte he sido
pero lo mío es como en «Dulce pájaro de juventud»
un cazador de dotes hermoso y alcohólico, y otros días,
un asesino tímido y psicótico, y otros
alguien que ha muerto quién sabe hace cuánto,
en qué ciudad, entre marineros ebrios. Algunos me
recuerdan, dicen
con la copa en la mano, hablando mucho,
hablando para poder existir de que
no hay nada mejor que decirse
a sí mismo una proposición de Wittgenstein mientras sube
la marea del vino en la sangre y el alma.
O bien alguien perdido en las galerías del espejo
buscando a su Novia. Y otras veces
soy Abel que tiene un plan perfecto
para rescatar la vida y restaurar a los hombres
y también a veces lloro por no ser un esclavo
negro en el sur, llorando
entre las plantaciones!
Es tan bella la ruina, tan profunda
sé todos sus colores y es
como una sinfonía la música del acabamiento,
como música que tocan en el más allá,
y ya no tengo sangre en las venas, sino alcohol,
tengo sangre en los ojos de borracho
y el alma invadida de sangre como de una vomitona,
y vomito el alma por las mañanas,
después de pasar toda la noche jurando
frente a una muñeca de goma que existe Dios.
Escribir en España no es llorar, es beber,
es beber la rabia del que no se resigna
a morir en las esquinas, es beber y mal
decir, blasfemar contra España
contra este país sin dioses pero con
estatuas de dioses, es
beber en la iglesia con música de órgano
es caerse borracho en los recitales y manchas de vino
tinto y sangre «Le livre des masques» de Rémy de Gourmont
caerse húmedo babeante y tonto y
derrumbarse como un árbol ante los farolillos
de esta verbena cultural. Escribir en España es tener
hasta el borde en la sangre este alcohol de locura que ya
no justifica nada ni nadie, ninguna sombra
de las que allí había al principio.
Y decir al morir, cuando tenga
ya en la boca y cabeza la baba del suicidio
gritarle a las sombras, a las tantas que hay y fantasmas
en este paraíso para espectros
y también a los ciervos que he visto en el bosque,
y a los pájaros y a los lobos en la calle y
acechando en las esquinas>>.

-Leopoldo María Panero. 

miércoles, 12 de marzo de 2014

Tres menos cuatro de la mañana. 08.03.2014

Debo comenzar anunciando mi desorden,
mi afán por evitar la calma.

Debo comenzar presentando mis despropósitos,
mis oportunidades perdidas en mil vidas y avenidas.

Debo comenzar esbozando mis descarriles
entre sueños y pesadillas
sin otro desemboque que un despertar inadecuado.

Continúo entonces,
sin más compañero que el karma,
introduciendo mis ansias de reconstrucción.

Continúo entonces,
sin más compañero que tu ausencia,
propagando despistes entre tequilas y margaritas.

Continúo entonces,
sin más demora,
mi trayecto por el bulevar de la desidia.

Por ello finalizo
entrevistando cada bocanada de angustia
proveniente de mis mundos paralelos.

Por ello finalizo
evitando provocar mayores esperpentos
y ahuyento síntomas imperceptibles para la psique humana.

Por ello finalizo,
quizás sin quererlo y bebiéndolo,
estos versos cargados de sábado noche.




lunes, 3 de marzo de 2014

No puedo dormir.

No puedo dormir,
se me resbala tu ausencia.

Mis anhelos rompen la oscuridad
y me vuelvo a perder en la noche.

No puedo dormir,
se me acumulan tus presagios.

No puedo dormir,
hiervo en tus penumbras.

Tiro el dado y saco sietes,
me desbordo como el whisky por tus venas.

Desde entonces
no puedo esconder ases en mis mangas,
te llevaste mi armadura,
no he vuelto a vestirme.

Dirás que nadie va a quererme como tú
pero te afirmo
que nadie va a mentirte como yo,
como la tormenta más eléctrica de una noche de luna llena.

Repásalo dos veces,
yo seguiré sin poder dormir.

Ni con mil somníferos,
ni con mil destrozos,
ahora cotejo nuevos métodos para mis noches en vilo.

Desplumo cigarros
hago arte con su olor,
el que solía ser tuyo.

No puedo dormir,
se me atragantan tus  heladas.

Del Edén al desierto en cuestión de segundos,
del placer al vértigo.

No creas que me importa,
es puro adorno.

Dime como quedas,
si quedas,
tras el pisoteo de mis tacones por tus vértebras.

No puedo dormir, confundo pena y desidia.

Matiz inverosímil.

La retahíla de desconciertos me encuentra en pleno apogeo.

No puedo dormir, 
mi musa me apalea sin piedad 
y me apedrea las neuronas,
un genocidio de los de hace,
que no se salve ni una.


domingo, 2 de marzo de 2014

Sálvate de mi caos y huye de mis conceptos de inspiración antes de que me vista.

He vuelto al lugar del crimen, por primera vez en este año y, mientras el sabor a sal me arrasaba, llegaste y contigo una ola de arrepentimientos. Me arrepiento de haberlo hecho tal mal, de haberte malgastado y haberme malgastado. Me arrepiento de los excesos de vodka azul y de los intentos de alcanzar tus luces verdes, cuando sabía que no me pertenecían. Me arrepiento de haber fingido olvidarte rápido y de que tú te lo creyeses. Me arrepiento de mi indiferencia.
Ahora vuelvo, recapacito y recuerdo ensoñaciones, las caricias de los cómplices y los ideales adquiridos, las mil y un batallas, los mil y un cigarrillos que de ti aprendí a liar, esos que nunca se hicieron persona, por que aun así no supe liarte.
El recorrido sigue siendo el mismo y te sigo escribiendo. No te salgas nunca.