Le hablaré de lo que me gustaba hacer por las tardes.
De como malgastaba mi tiempo inventando nuevas formulas y estrategias para evitar sus miradas.
De los ratos tontos que tiraba por el lavabo eligiendo el tono de pinta labios que mejor pegase con mi estado de ánimo, mis expectativas y mi ropa interior.
Le contaré despacio el modo en el cual me subías poco a poco la camiseta, desapercibida y descaradamente a la vez, mientras yo intentaba impedírtelo, sin mucho éxito ni ímpetu.
Como descifraba tus frases más temidas, esas que acababas con un "nada, déjalo, da igual" , y que cuyo significado seguiré manteniendo en secreto, por que se que lo prefieres y se que sabes que entiendo tu idioma mejor que las demás -o eso me decías.
Pero esa sonrisa seguirá llevando tu nombre, y por eso él nunca conseguirá ser tú.
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Le hablarás de lo que te gustaba hacer por las mañanas.
Le contarás como tu único propósito al levantarte era fumarte ese cigarro sin despertarme y como no olvidarás el modo en el que yo te preparaba tu café.
De cómo me desnudabas con la mirada cada vez que me vestía con esa blusa azul celeste.
Cómo pretendías que me rindiese con cada guiño y cada mueca, objetivo que conseguiste escasas veces y que casi siempre sustituías y te conformabas con una mirada tonta y sonrisa tímida.
Le contarás la forma tan sutil con la que adivinabas mis intenciones cada vez que te agarraba del brazo e inmediatamente tú desviabas la mano hacia mis rincones más inéditos.
Pero ese gesto seguirá llevando mi nombre, y por eso ella nunca conseguirá ser yo.