Sobre mi

sábado, 14 de mayo de 2016

Trust issues

   Es una de esas épocas en las que no sale mucho el sol y la niebla me nubla hasta los inmensos cristales de mis gafas-culo de botella. A pesar de estar en pleno mes de mayo.
   Estaba ya cansada incluso antes de empezar a intentarlo y por ello ese intento se ha quedado en un minúsculo impulso hacia algo que cada vez veo más complicado.
   Si algo he aprendido en estos meses es a quién puedo acudir cuando algo duele, quién va a estar ahí intentando sacar una sonrisa de un rostro pálido y que se encuentra paralizado mientras en el mundo sigue lloviendo. Me ha sido muy útil, la verdad. Antes solía ahogarme sola, o directamente salir afuera a empaparme mientras me dejaba llevar por las corrientes de las calles al atardecer, ahora no hace falta. Encontré un poder superior que solía confundir cuando soltaba sutilmente mis preocupaciones de manera incorrecta, es decir, a aquellos que con un "que putada, pero ¿estas bien?bueno no te rayes" se piensan que el mundo va a volver a girar. Prefiero que me sueltes un "me la suda", sinceramente. Por eso siempre procuraba reducir  su tamaño al máximo a la hora de su expresión, para "no rayarme". 
Pero si, si me rayo y mucho y puedes considerarme adicta al drama, aunque ni lo sepas ni te interese. 
   Sé que suena típico, ridículo e incluso demasiado empalagoso pero jamás había acudido a estos trucos y me hacen sentir mejor, me dan pie a la esperanza, a qué no pasa nada por que te vean llorar aquellos en quien confías porque van a ser los únicos que conseguirán secarte las lágrimas, o que se pondran a llorar contigo.
   Tampoco hay que confundirse, el valor de mis lágrimas sigue por las nubes y si quieres verlas has de formar parte de ese minoría que acabo de explicar, minoría supermínima hasta el punto de la unidad exclusiva.

domingo, 1 de mayo de 2016

Inconformista de los pies al moño, indecisa del moño a los pies

   Más de mil veces me dijeron que, según mi forma de malgastar el tiempo y teniendo en cuenta mi pasión por la escritura, lo mejor que podía hacer era encauzar mis neuras en esa dirección.
   Escribe un libro me decían.
   El problema reside en mi falta de imaginación y en mi escasa fuerza de voluntad para lograr mis metas; solo consigo lo que me propongo si el fin es mayor o superior a mí por lo que he aquí la razón de no pasar del prólogo.
   He inventado mil historias que jamás fueron más allá de la primera copa, he imaginado mil batallas que culminaron antes de adentrarnos en territorio enemigo y he creado mil universos paralelos de seres imaginarios que jamás llegaron a cobrar vida. Pero eso es todo, me quedo en el inicio en busca de señales que me indiquen como seguir pero siempre me aburro y cambio de dirección antes de que estas aparezcan. Inconformista de los pies al moño, indecisa del moño a los pies. Por eso vivo estancada en relatos cortos y descripciones de emociones y sentimientos que jamás alcanzarán nada, pero al fin y al cabo, escribo de lo que sé.
   Las historias largas requieren demasiada implicación y jamás he estado atada a un mismo tema mucho tiempo. Bueno, quizás mienta, pero eran casos delicados y la escritura no era utilizada como excusa sino como método de evasión. Es por ello que estuve un tiempo anclada, sin saber qué sucedía, sin saber quién había secuestrado a mi musa o porqué esta había huido, pues desconocía aún la causa de su desaparición hasta que me di cuenta; simplemente había cambiado, y sin avisar.

   Avisada quedé, así que me toca correr hacia ella y pedirle que baje ligeramente el ritmo para así poder seguir sus pasos sin tropezar, para continuar esta carrera por nuevos atajos que me lleven a otros mundos y conquistarlos. Nuevos retos que quizás, algún día, me lleven a pasar del primer capítulo.