Estoy en casa.
Por unas o por otras tenía que llegar el momento, he vuelto a casa.
La calma comienza a acariciar mi cabeza mientras el agua fría aclara el contenido.
Ha sido el olor, lo he reconocido y lo reconozco, lo echaba en falta.
Nervios, de los mejores, a vuelta, la esencia de los ganadores. En un solo respiro, ese olor me guiaba a la suerte, tranquilidad, confianza y transparencia. Era la misma sensación.