Dicen que si escuece es por que se está curando, pero nadie ha mencionado nunca que ocurre cuando ese escozor dura más de lo que puede algo tardar en sanar, pongámosle dos años hace.
Dicen también que donde hubo fuego, quedan cenizas, pero he visto casos de cenizas convertidas en polvos que no es (s)exactamente igual y ese matiz es por lo que acabo helando.
Añado aquí que un mudo le dijo a un ciego eso de que una mirada dice más que mil palabras.
Me atrevo entonces a escribir, que lo dicho en boca no atiende a particulares y animo a la invención de nuevas teorías de este calibre para poder así provocar su propia contradicción.
Volviendo a donde escuece.
Quisiera ser la autora de tus miradas y la referencia de tus vicios, protagonista de tus desvíos y cazadora de tus inquietudes. Sabiendo de mi exigencia y de tu ruindad propongo el trato de no volver a los atajos sin antes pasar por la señal de salida. ¿A qué viene esto ahora? Fácil, cada cosa tiene su momento y me pierden los equívocos. Un corazón digno no es aquel que actúa a conciencia, pues de la prudencia hablaríamos en dicho caso, y jamás he odio a nadie un: "Te quiero con toda mi prudencia". No es amor (ya que no soy partidaria de su existencia en mí, como particular), sino carencia aquello que me despierta, es la falta de ternura en mi persona lo que me empuja. Culpa mía, mil perdones. Algún día mejoraré, aunque debo decir que no sé qué tipo de vida sería sin mis juegos y guiones, sin mis cuerdas y ataduras con las que manejo mis desastres y es por eso que me encuentro hambrienta y descalza.
Volviendo a donde quema.
Cada día más inútil y a tomar por culo, sigue escociendo. Debería aprender a no desprender, debería participar en una campaña de esas de reciclaje que te enseñan que hay personas que no son de usar y tirar y que pueden usarse una vez que te las has tirado. Tan fría como mis manos, mil perdones de nuevo, y quizás sea por eso que soy incapaz de encender mis propios fuegos, por que nadie me ha enseñado jamás a valorar la belleza de un incendio y todo lo que toco se acaba convirtiendo en polvo, que no ceniza; o puede que mi torpeza, en cuanto a la piromanía se refiere, la haya obtenido de mi habilidad para hacer desaparecer mecheros, y sea por eso que ninguno de esos "mecheros" ha conseguido convencerme y prenderme con su llama evitando así mi desprendimiento y pérdida posterior.
Valorando mi miopía y tu escasa palabrería, acabaré escribiendo en braille al son de tus lamentos.